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  4 - El Minotauro I: el extraño amor de Pasifae || 2008-02-17 || teseo

Me perdonará ahora el atento lector que abandone las ensangrentadas llanuras de Troya y, en vez de seguir analizando las Posthoméricas (a las que volveré más adelante), marche hasta Creta para empezar un viaje por uno de los mitos más fascinantes de la Antigüedad: la historia del Minotauro.

1. El mito

1.1. El extraño amor de Pasifae

La historia del Minotauro se remonta a mucho tiempo atrás, cuando Zeus se enamoró de la hermosa Europa, hija de Agénor, y para seducirla se transformó en un toro manso. Europa se subió entonces a su lomo, encandilada por la belleza del animal, y Zeus aprovechó para llevarla hasta las costas de Creta, donde se acostó con ella. De aquella unión nacieron 3 hijos, Minos, Sarpedón y Radamante, a los que el rey de Creta, Asterión, crió como propios.

 

El rapto de Europa

Hídria. Museo del Louvre, París.

Una de las representaciones más habituales del mito: Europa a lomos de Zeus metamorfoseado en un manso toro cruzando el mar. En otras más tardías, por el contrario, el toro aparece embravecido y Europa, en vez de ir montada sobre el animal, se encuentra flotando a su vera sujetándose a uno de los cuernos (lo que tal vez tendría una connotación sexual si se acepta que el cuerno simboliza el falo del dios) [1].

Europa es raptada por Zeus, que se ha transformado en un manso toro

Ya de jóvenes, los hermanos se enfrentaron a causa de un muchacho llamado Mileto del que se habían enamorado los tres. Como el chico prefería a Sarpedón, el poderoso Minos luchó contra ellos y todos debieron huir de sus furiosos celos. Mileto marchó hasta Caria, donde fundó la ciudad homónima, cuna de grandes pensadores; Sarpedón luchó como mercenario a las órdenes de Cílix y consiguió ser rey de Licia; y Radamantis se exilió a Beocia hasta que a su muerte se convirtió en uno de los legisladores del inframundo, al servicio de Hades.

Mientras tanto, Minos se casó con Pasifae, hija del dios solar Helios y Perseida (una de las hijas de Océano y Tetis), y hermana por tanto de la maga Circe. Juntos tuvieron cuatro hijos (Crateo, Deucalión, Glauco y Andogeo) y cuatro hijas (Acale, Jenódice, Ariadna y Fedra) [2].

Cuando murió Asterión, Minos aspiró a ser rey de Creta y para justificar sus pretensiones aseguró que así lo preferían los dioses. Como prueba, dijo que los dioses le concederían cualquier deseo y le pidió a Poseidón, señor de los mares, que le entregara un toro para sacrificarlo. El dios consintió a sus deseos y del mar salió un espléndido toro.

Minos se quedó maravillado ante la belleza del animal y, en vez de sacrificarlo, lo guardó entre sus rebaños [3]. Molesto ante semejante afrenta, el soberano del mar le castigó insuflando a su esposa Pasifae una pasión desenfrenada por el toro sagrado. Para satisfacer su deseo, la reina pidió ayuda a Dédalo, un genial inventor que acababa de llegar a Creta desde Atenas huyendo de un horrible crimen.  

A Dédalo, genial escultor, artífice de autómatas y estatuas que parecían casi vivas, apenas le costó esfuerzo construir un artefacto con el que engañar al toro: una vaca de madera en cuyo interior se escondió la reina. Al ver la estatua abandonada en un prado, el animal cayó en el engaño y dio rienda suelta a su natural fogosidad. Pasifae aplacó así su deseo, pero no calculó bien las consecuencias pues unos meses después dio a luz a una bestia mitad hombre mitad toro: el Minotauro, al que llamaron Asterión.

Alertado por unos oráculos, Minos no se atrevió a matar a la extraña criatura y le pidió a Dédalo que construyera un lugar donde albergarle lejos de cualquier mirada humana. Dédalo se puso manos a la obra y diseñó un intrincado laberinto de piedra en el que vivió desde entonces el Minotauro [4].

Pasifae y Dédalo

Dédalo le muestra su vaca artificial a Pasifae.

Fresco de Pompeya (Nápoles).

 

Notas

[1]. Un análsisis muy interesante sobre la representación del rapto de Europa en la Antigüedad es el artículo de G. López Monteagudo y M. P. San Nicolás Pedraz: El mito de Europa en los mosaicos hispano-romanos. Análisis iconográfico e interpretativo.

El otro modelo básico de representación, con Europa agarrada al cuerno del toro, lo vemos por ejemplo en esta vaso griego de figuras rojas (c. 490 a. C.) que se conserva en el Museo Nazionale Tarquiniese (Tarquinia, Italia).

Europa y Zeus

 

[2]. Linaje de Minos (principales personajes mencionados en esta exposición)

linaje de Minos

[3]. El toro del mar

Según algunas versiones, este toro sagrado, magnífica bestia de color blanco que despedía fuego por las fosas nasales, aún protagonizó otro par de episodios dignos de mención. Una de las doce tareas que Euristeo le encargó a Heracles fue traerle, precisamente, el toro divino. Minos le dijo que podía llevárselo si era capaz de capturarlo, lo cual no le costó demasiado al infatigable héroe. Luego, se lo llevó a Grecia, tal vez, montado a su lomo para cruzar el mar. Euristeo quiso sacrificar el toro en honor de Hera, pero la celosa diosa no aceptó el presente al provenir de su odiado Heracles y el héroe lo dejó marchar en libertad.

El animal vagó entonces a sus anchas hasta que llegó a la llanura de Maratón, en el Ática, donde sembró el terror entre los paisanos hasta que fue capturado y sacrificado por Teseo.  

De alguna manera, se cierran así dos círculos: el iniciado por el viaje de Europa a lomos del toro en que se había metamorfoseado Zeus y el de las funestas consecuencias derivadas del sacrificio hurtado a Poseidón. Teseo, no solo pone fin a la vida del Minotauro, sino también cierra la herida que había provocado Minos al haberse quedado con el toro destinado al sacrificio.

Heracles y el toro de Creta

Heracles y el toro de Creta.
Kylix ático de figuras rojas (c. 510 a. C.). Tampa Museum of Art, Florida (Tampa 86.85)

 

[4]. Fuentes

Lo narrado hasta este momento puede leerse, por ejemplo, en el Libro III de la Biblioteca mitológica:

2. «Asterión, soberano de los cretenses, se casó con Europa y crió a sus hijos. Cuando ellos llegaron a la edad adulta riñeron entre sí, pues ambos estaban enamorados de un muchacho llamado Mileto, hijo de Apolo y de Aría hija de Cléoco. Como el muchacho sintiera mayor inclinación por Sarpedón, Minos entabló combate y resultó vencedor, los otros huyeron, Mileto arribó a Caria fundando allí la ciudad de Mileto a partir de su propio nombre y Sarpedón, a cambio de una porción de territorio, combatió en las filas de Cílix, que mantenía una guerra contra los licios y llegó a ser rey de Licia. Zeus le concedió vivir a lo largo de tres generaciones.

»Sin embargo algunos afirman que ellos estaban enamorados de Antimnio, hijo de Zeus y Casiopea, y que por su causa riñeron.

»Radamantis legisló para los isleños y, tras exiliarse de nuevo a Beocia, desposó a Alcmena; desde su a paso a la otra vida administra justicia en el Hades junto con Minos. Éste, establecido en Creta, redactó leyes y desposó a Pasífae, hija de Helio y Perseide; no obstante Asclepiades dice que desposó a Creta, la hija de Asterio, engendró hijos, Crateo, Deucalión, Glauco y Androgeo, e hijas, Acale, Jenódice, Ariadna y Fedra; y de una ninfa paria tuvo a Eurimedonte, Nefalión, Crises y Filolao; y de Dexítea a Euxantio.

3. »Al morir Asterión sin descendencia, Minos pretendió reinar en Creta, pero se topó con resistencias a sus pretensiones. Aseguraba que había recibido el trono de los dioses y para que se confiara en él, afirmaba que sucedería lo que el pidiera. Cuando se hallaba ofreciendo un sacrificio a Poseidón, le suplicó que apareciera de las profundidades marinas un toro y le prometió que lo sacrificaría en cuanto apareciese. Poseidón hizo aparecer un magnífico toro y Minos consiguió así el reino, pero envió el toro con sus rebaños y ofreció otro en sacrificio.

»Minos fue el primero en detentar el dominio marítimo y extendió su poder sobre casi todas las islas. Irritado con él Poseidón por no haberle sacrificado el toro, lo volvió salvaje e hizo que Pasífae concibiera por él un amor apasionado.

»En su amor por el toro, contó con la complicidad de Dédalo, que era arquitecto y había huido de Atenas por un asesinato. Éste construyó una vaca de madera con ruedas, la ahuecó por dentro, la recubrió con la piel de una vaca que había desollado y, colocándola en el prado en el que el toro acostumbraba a pacer, introdujo dentro de ella a Pasífae. Cuando el toro llegó, yació con ella tomándola por una vaca de verdad.

»Pasífae parió a Asterión, llamado Minotauro, que tenía el rostro de toro y el resto humano. Minos, en atención a ciertos oráculos, lo encerró dentro del laberinto y lo mantenía bajo custodia. El laberinto, construido por Dédalo, era un edificio que hacía equivocarse en la salida con sus intrincados pasadizos».

Traducción de Julia García Moreno. Alianza, Madrid, 1993.


Comentarios

M. (2008-02-26):

Higinio recoge una versión en la que la tragedia sobre el linaje de Minos no se desencadena por el toro no sacrificado por Minos sino por culpa de Pasífae, que es castigada por Afrodita por su impiedad:

«Pasífae, hija del Sol [Helios], esposa de Minos, no había hecho sacrificios a la diosa Venus [Afrodita] durante algunos años. Por ello Venus infundió en ella un amor monstruoso, que amara a un toro que había enviado Neptuno».

Higinio. Fábulas, 15.

Y Ovidio en la carta de Fedra a Hipólito de las Heroidas también menciona otra posible causa: la venganza de Afrodita contra la estirpe de Helios, que le contó a Hefesto sus amores con Ares.

«Al destino de mi estirpe pague yo quizás este amor y tal vez Venus reclame tributos a toda mi familia. Júpiter amó a Europa (ella es el origen primero de mi familia), ocultando su divinidad bajo forma de toro; mi madre Pasífae, sometida a un toro al que engañó parió de su vientre el delito y la carga. El traidor hijo de Egeo, siguiendo los hilos que le mostraban el camino, escapó del curvo edificio con ayuda de mi hermana. Heme aquí ahora a mí: para que no me crean tal vez poco hija de Minos, voy en último lugar en pos de unas leyes comunes entre los míos...»

Ovidio, Heoridas, IV. Fedra a Hipólito.

En ambos casos achacan a Afrodita la causa última de todas las locuras que afectan al linaje de Minos: la pasión de Pasífae por un toro, el amor de Ariadna por Teseo que le lleva a traicionar a su padre, y el amor desenfrenado de Fedra por Hipólito.

Ahora bien, aparte de que sabemos que ya Eurípides introdujo a una vengativa Afrodita para justificar la pasión de Fedra, parece razonable que entre echarle la culpa a Minos, que al fin y al cabo es un rey de reconocido prestigio (y supongo que más a medida que nos alejamos de Atenas y nos acercamos a Creta) o al orgullo de Afrodita y la falta de templanza de las mujeres, en un mundo dominado por aristócratas y hombres, la primera versión contara con varios simpatizantes.

En cualquier caso, me parece más interesante que fuera por culpa de Minos, al fin y al cabo, echarle la culpa a Afrodita era algo tan habitual y sencillo que resta riqueza narrativa al mito.




M. (2008-02-27):

Por algún lado he leído que en el Ática se mofaban de Minos, al que consideraban un rey injusto a pesar de su fama de legislador. A ver si encuentro el pasaje ese.




M. (2008-02-27):

Sobre el toro de Creta leemos en Pausanias (Libro I; 27,9):

«Dedicaron también ofrenda de otra hazaña de Teseo, y la historia es ésta. En Creta, un toro devastaba todo el país, y, especialmente la región del río Tetris. Antiguamente las fieras eran más temibles para los hombres, como el león de Nemea y el del Parnaso, las serpientes de muchos lugares de Grecia, el jabalí de Calidón, el del Erimanto y el de Cromión en la tierra corintia, de modo que incluso se decía que algunas fieras nacían de la tierra, que otras estaban consagradas a los dioses, y que otras habían sido enviadas para el castigo de los hombres; este toro dicen los cretenses que se lo envió a ellos Posidón porque Minos, que dominaba el mar griego, tributaba a Posidón un culto menos importante que a cualquier otro dios.

»Dicen que este toro fue llevado al Peloponeso desde Creta y que fue uno de los llamados doce trabajos de Heracles; y cuando fue soltado en las llanuras de Argos, escapó a través del Istmo de Corinto hasta el territorio del Ática y hasta el demo de Maratón en el Ática, y dio muerte a todos los que encontraba y también a Androgeo, el hijo de Minos. Minos navegó con sus naves contra Atenas –pues no creía que ellos eran inocentes de la muerte de Androgeo- y devastó el país hasta que se le concedió llevar a Creta siete muchachos e igual número de muchachas para el legendario Minotauro, a vivir en el laberinto de Cnoso. Se dice que después Teseo empujó al toro que estaba en Maratón hasta la Acrópolis y lo sacrificó a la diosa; la ofrenda es del pueblo de Maratón».

Traducción de María Cruz Herrero Ingelmo. Gredos, Madrid 1994.




M. (2008-02-27):

Lo encontré, es en Plutarco:

"Parece, pues, que es realmente grave ser mal visto por una ciudad que tiene voz y arte. Así Minos siempre ha sido zaherido e insultado en los teatros áticos, y ni Hesíodo le sirvió de ayuda al llamarle con el epíteto de "el más regio", ni Homero con el de "íntimo de Zeus", sino que prevalecieron los trágicos difundiendo desde el estrado y la escena mucha infamia contra él, como si hubiera sido cruel y violento".

Teseo, 16, 3




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