Astros y vientos  

 

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Apuntes mitológicos
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Introducción Los principios Los hijos del mar
Astros y vientos Cronos: la titantomaquia
Prometeo
Los dioses olímpicos

     
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Como el día a la mañanana -
     

Selene

Selene y Endimión
Edward John Poynter
Manchester City Art Gallery, Manchester

Selene se enamoró perdidamente de un pastor muy hermoso llamado Endimión. Aunque juntos tuvieron 50 hijas, su historia de amor no concluyó felizmente, pues la diosa consiguió que Zeus le concediera un deseo al pastor, y a Endimión no se le ocurrió otra cosa que pedir dormir para toda la eternidad y así conservarse siempre joven.

 

eos

Eos

Evelyn De Morgan
Siglo XIX
Museum of Art
Columbia

 

Después de tan acuosa descendencia, nos toca conocer a los hijos de los titanes Tea e Hiperión, que son Helios (el Sol), Selene (la Luna), y a Eos (la Aurora).  Me resulta muy interesante que estos dioses sean tres hermanos. Por lo general, el Sol y la Luna intervienen juntos en un sinfín de mitos de todo el mundo −ora como amantes que se persiguen, ora como hermanos que se buscan− pero la presencia de la Aurora no suele ser tan habitual; y me llama la atención por que, en el fondo, es una frontera entre sus dos hermanos, la Luna y el Sol, y, en tanto que frontera, punto de encuentro, que no de separación. La Aurora, por ende, es una entidad ambigua, que participa de dos naturalezas sublimes, una de las primeras entidades hermafroditas que tanto les gustaban a los antiguos griegos.

Selene

Selene conduciendo su carro
Kylix ateniense del siglo V a. C. Berlin, Antikensammlung

Helios

Helios en su carro
Crátera ateniense del siglo V a. C. British Museum, Londres

     
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Los vientos -
     

cefiro

La muerte de Jacinto

Jean Broc
1801
Musee des Beaux-Arts, Potiers

Apolo, al que distinguimos en el cuadro de Broc por el carcaj de sus divinas flechas, estaba enamorado de un hermoso joven espartano llamado Jacinto, con el que jugaba a lanzarse discos; pero un día, Céfiro, celoso de su amor, impulsó con fuerza el disco contra la cabeza de Jacinto y lo mató. Para consolarse, Apolotransformó la sangre derramada de Jacinto en la hermosa flor que lleva su nombre.

 

Cefiro

Céfiro y Flora

William-Adolphe Bouguereau
1875

Céfiro raptó a una ninfa llamada Cloris, y la dio poder sobre las flores.

 

El titán Crío se casó con Euribia, que como vimos era hija del dios marino Ponto y de la diosa tierra Gea. Y del amoroso encuentro nacieron Astreo, Palante y Perses: tres hermanos cuya única relevancia mitológica es ser padres de divinidades mucho más interesantes.

La Aurora, Eos, se juntó con este Astreo y se quedó embarazada de los poderosos vientos: el Céfiro, dios del oeste; el violento y frío Boreas, que es el viento del norte; y el húmedo y cálido Noto, el viento del sur. Además, también dio a luz al lucero Eósforo y, nada más ni nada menos, que a las brillantes estrellas.

A su vez, el hermano de Astreo, Palante, se unió con la mismísima Estigia, a la que dejó embarazada de Zelo, Nike (Victoria), Cratos (Poder) y Bía (Fuerza).

Boreas

Boreas persiguiendo a Oreitia
Calyx ateniense (siglo V a. C.)
Boston, Museum of Fine Arts

Boreas se enamoró de Oreitia, hija del rey ateniense Erecteo, y la raptó mientras ella jugaba con unas compañeras en la ribera de un río. Se la llevó a su morada, en Tracia y la dejó embarazada de dos gemelos: Calaides y Cete. Estos hermanos, conocidos como los Boreales, también tenían alas, al igual que su padre, y participaron en la expedición de los Argonautas, durante la que se enfrentaron a las Arpías que acosaban al castigado rey Fineo.

Los hijos de Boreas persiguen a las arpias

Los hijos de Boreas persiguen a las Arpías
Paolo Fiammingo (1592-6). National Gallery, Londres

     
     
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