|
|
|
|||
| Introducción | anterior - siguiente |
||||
| |||||
La religión de los poetas -- |
|||||
La religión católica cuenta con un cuerpo especializado de sacerdotes que están agrupados en una sola institución jerárquica: la Iglesia, regida en su cúspide por el Papa y los cardenales. Los textos sagrados se encuentran casi todos en un solo libro, la Biblia, y esta versión oficial no acepta discusión en cuanto a los hechos, aunque sí admite distintas interpretaciones. Por el contrario, entre los antiguos griegos, los sacerdotes no estaban reunidos en una sola institución que dictaminase cuales eran las tradiciones míticas correctas. En ausencia de un punto de referencia definitivo, en cada lugar surgían nuevas narraciones y versiones de cada mito adaptadas a las inquietudes y realidades locales. Por ejemplo, en una ciudad que estuviera adquiriendo mayor peso político en la región se podría introducir algunos cambios en una narración mítica para entroncar la fundación del lugar con las aventuras de algún gran héroe (como Teseo o Heracles). Además, en general fueron los poetas, los rapsodas y no el clero, quienes se encargaron de transmitir los textos míticos; y, en tanto que artistas de la palabra, les preocupaba más el desarrollo narrativo que la veracidad mitológica. Dicho de otra manera: cada vez que un poeta, trovador ambulante, contaba un mito introducía pequeños cambios aquí y acullá con tal de mejorar el relato en sí mismo y su tensión dramática. Del trabajo colectivo de todos aquellos rapsodas, depurando durante siglos una narración mítica tras otra, surgieron textos hermosos y sublimes, pero también sembrados de contradicciones y disparidades. |
|||||
Un poco de orden: Hesiodo - |
|||||
|
Algo de orden se empezó a poner cuando la secular tradición oral dejó paso a la escritura. Las dos grandes obras atribuidas a Homero –la Iliada y la Odisea, fechadas hacia el siglo IX antes de Cristo, primeras recopilaciones escritas del maremágnum de mitos que crecían por la Hélade– se convirtieron en un primer punto de referencia absoluto para las generaciones venideras. Sin embargo, ni estos magníficos textos, ni los que les siguieron, fueron capaces de frenar la imparable energía creativa que llevaba por doquier a reinterpretar, a reinventar, una y otra vez los mitos. Así, ante semejante amalgama de versiones, para empezar a conocer el origen y la naturaleza de los principales dioses del mundo griego, lo más razonable parece limitarnos al estudio de una sola fuente, y dejar las variantes para otro momento. Y quizá el mejor punto de partida que podamos seguir sea la sobria Teogonía de Hesiodo. Hesiodo nació en Ascra, un pueblecito de la región de Beocia, hacia el siglo VIII a. C. y murió en la misma localidad en algún momento del siglo VII. Después de Homero, es el más antiguo poeta heleno del que tengamos noticia. Fue uno de los primeros autores en escribir una recopilación sistemática de la tradición mítica griega. [Para esta web seguiré la traducción de Aurelio Pérez Jiménez y Alfonso Martínez Díez, publicada en Gredos, una editorial a la que los amantes del mundo clásico estaremos siempre agradecidos]. |
||||