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Concluidos los esfuerzos por apoderarse del Olimpo, Zeus comenzó su largo y fecundo periplo sentimental. De todas maneras, ahora solo vamos a ver los más importantes romances que reseña Hesíodo. La primera diosa con la que se acostó fue Metis (la Sabiduría) y de la unión nació Atenea, todo coraje y sabia decisión, diosa patrona de la ciudad de Atenas. Reconstrucción de la colosal estatua de Atenea que albergaba el Partenón de Atenas
Luego se acostó con Temis (la Ley), una Titánide que no luchó al lado de Cronos, y juntos tuvieron a las Horas, Eunomía, Dike y Eirene. (Además, en este pasaje, Hesíodo le atribuye al Zeus la paternidad de las Moiras, un problema de continuidad que no me explico cómo se le pudo pasar, pues ya las había mencionado como hijas de la Noche). Con Eurínome, hija de Océano, Zeus tuvo a las tres Gracias de hermosas mejillas: Aglaya, Eufrósine y la exquisita Talia. Son diosas de la Belleza y forman parte del séquito de las Musas. A su hermana Deméter la dejó embarazada de Perséfone. Madre e hija están relacionadas con la agricultura y protagonizaron un mito muy interesante. Al parecer, Hades, el rey de los muertos, se enamoró de la hermosa Perséfone y se la llevó a su lóbrego reino. Disgustada, Deméter se retiró al exilio y los campos se volvieron estériles. Como la humanidad estaba a punto de morir de inanición, Zeus le convenció a su hermano para que dejara libre por lo menos durante la mitad del año a su esposa. Por eso, los humanos disfrutamos de unos meses de fertilidad (los que pasa Perséfone con su madre) y otros meses de triste invierno, en los que no crece fruto alguno sobre la tierra. Con Mnemosine (la Memoria) también se unió el rey del Olimpo durante 9 noches consecutivas y al poco nacieron las 9 Musas, inspiración divina de la creatividad y el arte de los mortales. Su nombre y cantidad variaron a lo largo del tiempo y las tradiciones, pero según Hesíodo eran: Clío (patrona de la Historia), Euterpe (de la música con flauta), Talía (de la comedia), Melpómene (de la tragedia), Terpsícore (de la danza y la poesía ligera), Érato (de la lírica coral), Polimnia (de la pantomima), Urania (de la astronomía) y, la más importante, Calíope (patrona de la poesía épica). Con Leto, hija del Titán Ceo y su hermana Febe, también se acostó Zeus y la dejó embarazada de dos gemelos que fueron muy interesantes: Apolo, el dios del Sol, cuya importancia irá aumentando con el tiempo (de hecho, quizá hubiera terminado por arrebatarle el trono a Zeus), y Artemisa, la salvaje diosa de la caza. Y como última esposa tomó a Hera, madre de tres de sus hijos: Hebe, diosa de la Juventud; Ares, el implacable dios de la Guerra, e Ilitía, una divinidad relacionada con los partos. Curiosamente, Hera estaba tan enfadada por las infidelidades de su esposo que sin trato amoroso alguno dio a luz al cojitranco Hefesto, el más diestro de los dioses, el patrón de los herreros, que vive en su fragua en la cima del Etna, donde forja sus artilugios al calor de las llamas de Tifón, ayudado por un séquito de autómatas. La fragua de Vulcano
Del resto de su prole divina, además, conviene recordar aquí al hijo que tuvo con Maya, Hermes, mensajero de los dioses, y al inefable Dionisio, un dios muy complejo, adalid del vino y el pensamiento salvaje, cuya madre se llamaba Sémele. Atenea y Hermes ayudando a Teseo
Bueno amigo, pues más o menos, por aquí concluye la Tegonía de Hesíodo. Espero que haya gustado. Un abrazo, Marcos Méndez |
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