La casa de Asterión

En 1911, Flaubert publicó una especie de diccionario (Dictionnaire des idées reçues) donde recogía aquellas opiniones que debían argumentarse durante una reunión social para no desentonar. Hoy en día, como probablemente en cualquier época, no es raro sentir cierta desazón kafkiana cuando se ha tenido que argumentar algo que a simple vista parece de sentido común, pero que sin embargo nadie comparte, como por ejemplo lo absurdo de encender la televisión durante un encuentro con amigos o la familia.

Retomando la idea de Flaubert, el autor de este modesto diccionario espera recoger al menos algunas de las opiniones y creencias que resultan absolutamente necesarias para sobrevivir socialmente en este recién nacido siglo XXI.

 

Diccionario de prejuicios


Amor (hacer el):
Yo es que no puedo hacer el amor si no estoy enamorado/a.

Años: Hombre, eso está bien para cuando tienes 20 años pero a nuestra edad.

Barcelona en Barcelona: Es que estos del gobierno central nos tienen asfixiados.

Barcelona en Madrid: Fíjate si son nacionalistas que no me quería hablar en español.

Borracho: No aguanto a la gente que no sabe beber y se pone a dar la nota.

Celos: Si no se tienen celos es que no se está enamorado.

Comida: Deja que te diga que como en España no se come en ningún lado.

Dios: Yo no creo en el Dios de la iglesia católica, pero no me negarás que existe algo, llámalo Energía o Big Bang.

Educación: Me lo van a volver imbécil. Cuando YO estudiaba…

Enfermedad: Si no se cura es que no quiere.

Fútbol: Yo es que llevo toda la vida siendo de mi equipo. Es que es algo más que un club. Lo del domingo fue un escándalo.

Gitano: Es que son todos unos ladrones. Son ellos los que no quieren integrarse, es que se vive muy bien sin dar ni chapa.

Grupo musical de moda: Hay que ver lo que han cambiado estos chicos, me acuerdo hace diez años, cuando YO les escuchaba.

Huevos: Mira, aquí hay que echarle huevos.

Imposible: No podemos hacer nada por el Tercer Mundo.

Internet: Con tanto Internet, la gente ya no se relaciona de verdad.

Jefe: Un jefe es un jefe y déjate de tonterías.

Limosna: Paso de darles dinero que es para drogas.

Maricón: No, si yo no tengo nada contra los maricas, lo único que quiero que me respeten igual que yo a ellos. De hecho, tengo un amigo homosexual.

Moro: No es prejuicio pero te juro que cuando veo a uno en el metro me da miedo.

Móvil (teléfono): Yo es que lo necesito, pero si fuera por mí, no lo tendría ni regalado.

Mujer: No es por machismo pero mira que son raras. No hay dios que las entienda. Parece que lo hacen para joder.

Orgasmo: ¡Ay! es que te he sentido tanto.

Pérez Reverte (Arturo): Es que ese tío le echa un par de huevos, no deja títere con cabeza.

Permisividad: Los continuos mimos y la permisividad de los padres hacia los hijos da como resultado fascistas.

Ostias: Me pasa eso a MÍ y le pego una ostia que lo avío.

Política: Yo de política paso, que todos los políticos son iguales.

Prejuicio: Mira, eso no lo voy a discutir. Llámalo prejuicio o cómo quieras, pero por principio no me parece bien.

Raro (gente): Lo hace por puro egocentrismo.

Restaurante: Prefiero pagar un poco más y comer bien.

Secretismos: Déjate de tonterías, que hay cosas que no se pueden contar si no quieres tener problemas.

Sexo: El sexo no es tan importante.

Sinceridad: Lo único que le pido a mi pareja es que sea sincera, yo es que se lo cuento todo y por eso nos va tan bien.

Sida: Hombre, con no acostarte con gente indeseable.

Televisión: Yo solo veo las películas de La 2 y los documentales.

Turistas: Joder, es que está lleno de turistas.

Velocidad: Acojonante tío, nos hicimos Madrid Barcelona en tres horas.

Whisky: Pero tío, ¡para echarle Coca Cola no pidas un Chivas!

 
Comentarios al diccionario
Este diccionario pasó por la lista de correos, murmullos, donde suscitó unos interesantes comentarios, así como nuevas entradas.
 

Comentario enviado por Daniel

Me parece una buena idea. Creo que, además, los prejuicios que citas están muy bien elegidos. Si entendemos que un prejuicio es algo así como una respuesta automática, no meditada un pre-juicio, ello puede significar que cualquier idea lo sea, pues dependerá de si quien la dice lo hace de manera automática, como un loro, o no. Pero es cierto que hay frases
que suenan a prejuicio sin siquiera saber cuál es la actitud del que la dice. Supongo que serán esas frases que nos suenan muchísimo porque las oimos a todas horas.

En mi caso particular, considero que de las frases que pones hay algunas que yo podría decir (aunque quizá cambiaría algo la frase para adaptarla a mi sentido de la cortesía, por ejemplo). Son:

Borracho: No aguanto a la gente que no sabe beber y se pone a dar la nota.

Parece bastante razonable en muchos casos: depende de cómo se da la nota.

Grupo musical de moda: Hay que ver lo que han cambiado estos chicos, me acuerdo hace diez años, cuando YO les escuchaba.

Aunque es cierto que es una frase típica del que quiere dársela de entendido, es cierto también que a menudo los grupos cambian mucho y no se parecen a lo que eran (y te gustaba). Por ejemplo, Gabinete Caligari eran al principio tipo siniestro con temática expresionista años 20 y 30 y luego se hicieron algo así como toreros-vaqueros muy españoles y castizos.

Restaurante: Prefiero pagar un poco más y comer bien. En ciertos casos, también puede ser un pensamiento de lo más razonable (sobre todo si se puede pagar un poco más). Y lo digo yo que soy un tacaño en estas cuestiones.


Sinceridad: Lo único que le pido a mi pareja es que sea sincera, yo es que se lo cuento todo y por eso nos va tan bien.

Puede ser un prejuicio, pero también puede serlo el inverso: "Déjate de tonterías, que hay cosas que no se pueden contar si no quieres tener problemas".

Whisky: Pero tío, ¡para echarle Coca Cola no pidas un Chivas! La frase es de lo más razonable. El Chivas es carísimo y el whisky con cocacola, para mí, es casi un mejunje. Gastarse una pasta gansa para beber algo en lo que no vas a distinguir el whisky apenas no le veo mucho sentido. Parece más lógico, como hacía Japi, el novio de Natalia, tomar Dyc con Coca Cola. Pero hay excepciones: por ejemplo, en el gin tonic sí se aprecia claramente la diferencia entre la ginebra normal y la Bombay o en el tequila con naranja hay una diferencia abismal entre casi todos los tequilas y el tequila CUERVO o SAUZA. Tal vez  quienes le gusta el whisky con Coca Cola son capaaces de apreciar la diferencia con el Chivas, pero insisto en que el precio del Chivas es prohibitivo (el tequila o el gin tonic cuesta lo mismo en uno u otro caso).

Añado yo un prejuicio (más adelante espero encontrar algunos que apunté cuando leí lo de Flaubert, si es que lo encuentro al escanear mis libretas). Es un prejuicio o idea tópica que repetía hace poco Javier Marías, lo que resulta un poco sorprendente en alguien como él, que suele pensar más las cosas:"Los continuos mimos y la permisividad de los padres hacia los hijos da como resultado fascistas". La refutación más clara de esto es que cuando existía la otra educación, represiva, el resultado fueron (por orden de aparición y sin retroceder hasta la prehistoria): Napoleón, Bismarck, Lenin, Mussolini, Stalin, Hitler y Franco y millones de personas que les seguían. Así que la nueva educación por ahora no parece tan mala o al menos no es evidente una relación causa-efecto tan clara.

Y otro prejuicio típico y tópico: "Si no se tienen celos es que no se está enamorado".

 
Comentario enviado por Java
Quizá los prejucios no sean algo tan negativo como puede parecer en un primer momento. Nos resuelven un sinfin de situaciones cotidianas de manera rápida, teniendo una idea predefinida sobre diversos temas nos ahorra tiempo, sobre todo cuando es sobre los mismos prejuicios sobre los que se discute. El problema, en mi humilde opinión, nace de no pensar previamente estos prejuicios (permitidme la redundancia), y coger los de otros como propios sin apenas análisis. Creo que no he sido demasiado claro, pero así me quedo mas tranquilo.
 
Comentario enviado por Daniel

Te daría la razón, si no fuese porque si has pensado previamente esos prejuicios ya no son pre-juicios, sino pos-juicios, y en ese caso puede ser razonable tenerlos.

Sin embargo, tener esos pre-juicios o pos-juicios tal vez resuelva rápidamente las cosas pero ¿es necesario resolver las cosas tan rápidamente? Seguramente no. Todas las cosas merecen ser pensadas y analizadas en sí mismas en la medida de lo posible, y no ser consideradas y convertidas en
duplicados de otras cosas que ya conocemos. Todos tenemos ideas predefinidas, pero el mayor problema es que esas ideas acaban dominándonos y ni siquiera ya escuchamos realmente lo que dicen los demás, por ejemplo, sino que les lanzamos la respuesta automática. Porque un prejuicio también es pensar que una idea procedente de tal persona no puede ser buena, porque es un machista, un derechista, un izquierdista o lo que sea. Una cosa es la idea y otra cosa es la persona. Pero, al mismo tiempo, a veces es importante quién dice una cosa, porque eso puede influir en el significado u objetivo que se persigue al decir esa cosa. En fin, cada asunto es complejo y hay, creo yo, que analizarlo en sí mismo.

No hay recetas fáciles para todo y el ahorro que suponen los prejuicios acaba convirtiéndose en un inconveniente que hace que poco a poco cada vez pensemos menos y repitamos más ideas cuyo origen ni siquiera ya recordamos, que no escuchemos realmente a los de,ás y que las conversaciones se convceirtan en un intercambio de tópicos y de personas que hablan con los demás como quein habla con una pared. De manera natural, creo, uno tiene que dudar casi en cada momento de casi todas las cosas, sobre todo de aquellas de las que está más seguro. Y no es tan difícil ni lleva tanto tiempo como puede parecer (y los beneficios son inmensos).

 
Comentario enviado por Natalia

¡Venga chicos, despertad! A ver si animamos un poco esta lista, que está muy de capa caída... Marcolino, me parece muy bueno lo del Diccionario, sería una buena idea que lo colgaras y que cada uno pudierámos entrar en él e ir incorporando frases/tópicos al mismo. Al hilo de lo que dice Daniel, por supuesto que cualquiera habrá utilizado al menos una de ellas, o alguna muy parecida, porque el hecho de que sean tópicos no siempre las invalida, aunque es verdad que hay que pensar las cosas dos veces antes de soltarlas. ... A mí también me sorprendió mucho la afirmación de Marías, me pareció muy carca y poco sopesada, teniendo en cuenta que no suele serlo; deduzco que la irritación provocada por algún encontronazo reciente con un joven, guió su pluma. Sobre todo porque yo creo que es poco amigo de generalizaciones simplistas... 

En fin, cualquiera tiene un mal día, aunque yo creo que hay que medirse mucho cuando lo que escribes lo van a leer miles de personas. Ya le pasó algo parecido con aquella adaptación que produjo Querejeta a partir de una de sus novelas. La agria polémica a través de artículos y contraartículos duró meses, y en este caso yo creo que ambos eran unos empecinados, es decir ninguno tenía ni dejaba de tener razón, pero sobre todo resultaba ridículo dar tanta importancia al asunto... todos sabemos que cuando un autor vende los derechos para el cine, acepta tácitamente que su novela se convierta en otra cosa, y aunque te puede gustar más o menos, hay que distanciarse del resultado final y observar la película como algo que ni te pertenece ni tiene por qué ser de tu agrado. En fin, supongo que todo el mundo tiene puntos particularmente sensibles y de vez en cuando hay que permitirse alguna pataleta... Ya me he alargado demasiado, y me tengo que ir.

Besos para todos, Nat

 
Comentario enviado por Marcóticos

Como han surgido varias cuestiones, voy por orden.

1) La idea de Nati de subir el diccionario con comentarios automáticos es muy interesante, pero por el momento carezco de los conocimientos informáticos suficientes para incluir los comentarios automáticos. Por otro lado, me parece muy divertido que analicemos entre todos las entradas y que dentro de unas semanas suba un diccionario colectivo que incluya también los debates que hayamos sostenido.

2) Efectivamente todos hemos padecido algunos de los prejuicios señalados. Yo, por ejemplo, me identifico mucho con el de los turistas. Hasta hace poco me molestaba viajar a sitios con muchos “turistas” (como si yo no fuese un turista). Sin embargo, la abundancia de turistas, además de suponer mayor número de infraestructuras para el viajero, en realidad alegra el sitio en el que nos encontramos. Por fin comprendí esto paseando por Praga. Me encantaba ver a gente de todos los lugares disfrutando de los mismos encantos de la ciudad que me estaban entusiasmando. Es como salir de copas, mejor si está lleno (que no atiborrado) de gente con ganas de divertirse. Otra cosa es que uno haga un viaje introspectivo, melancólico y mucho ensimismamiento, pero, quizá, para eso está mejor un monasterio que una ciudad, la playa o demás puntos de interés turístico (je, je, je).

3) Whisky con Coca Cola. Yo, por lo menos, sí distingo entre un mal y un buen whisky (además del distinto dolor de cabeza que provocan unos y otros al día siguiente). Este combinado es uno de mis favoritos y en muchas ocasiones me han “regañado” por pedirlo cuando el whisky era otra marca que no fuera DIC. En cualquier caso, aparte del precio, (por ejemplo, las pocas veces que he bebido Chivas ha sido porque me han regalado la botella o me ha invitado la empresa), lo que pretendía destacar con este prejuicio es la manía de la gente por meterse con las apetencias culinarias de los demás. Si alguien disfruta echándole Ketchup a los langostinos, que lo eche. ¿Qué más da la “pureza” de los sabores frente al disfrute personal de la comida? No hay nada más subjetivo que los sabores (véase, por ejemplo, Marvin Harris: Vacas, cerdos y brujas, donde señala la estrecha relación entre el bagaje cultural y el espectro gustativo). Qué cada cual disfrute de la comida como le venga en gana...

3) Borrachos. Efectivamente, todo depende de cómo se dé la nota. Una cosa es que porque alguien va borracho se pone muy cariñoso o a bailar con total libertad, lo que está muy bien, y, otra, ponerse agresivo. El problema es que, por alguna extraña razón, se considera que el estado de embriaguez es siempre desagradable, incluso entre gente que acostumbra a beber (los hay que hasta alardean de “lo mucho que aguantan sin emborracharse”, como si fuera un asunto de virilidad)

4) Grupo musical de moda. Me refería a los entendidos, que son los que manejan esto como un prejuicio. Tengamos, en general, siempre esto en cuenta. Algunos de los prejuicios no lo son en según qué contexto. Cuando los incluyamos en el diccionario se entiende que forman parte de determinados contextos. En este caso, los que van de entendidos y que, en general, parece que les moleste que los grupos evolucionen (aunque en este caso creo que tan solo pretenden demostrar que ellos ya conocían a tal grupo antes que tú porque están en la onda...). Así, por ejemplo, el tópico velocidad tiene sentido en boca del común de los conductores que prefieren arriesgar su vida y la de los demás con tal de llegar un par de horas antes a un sitio. Pero si esa misma frase la dice un tipo que tiene que llegar cuanto antes a una ciudad porque se está muriendo un pariente es otra historia. Claro.

5) En ese mismo sentido se incluye la definición de restaurante. En determinados ambientes, se asocia calidad con coste y este con status social. Evidentemente, en general, el precio de un restaurante está en relación directa con la calidad de la comida y el servicio. Pero, cuando uno alardea de ello, de que solo va a sitios caros, de que el buen comer es un asunto de pelas, es cuando se convierte en prejuicio. Además, se puede comer muy bien en sitios baratos (como un kebab o en un chino o en la casa de comidas que está al lado de mi trabajo, je jejej)

 

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