
Daubentonia madagascariensis
Longitud:40 cm
Cola:40 cm
Peso: 2,5 – 3 kg
Unidad social: Variable
Estado: En peligro
Hábitat: Bosque tropical lluvioso
Ubicación: Madagascar
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El peculiar aspecto de este prosimio tan semejante a un murciélago resulta inconfundible. Su pelaje negro, desgreñado, cubierto con un manto de pelos blancos, su cara afilada y sus garras le confieren un aire realmente peculiar.
Vive en las selvas húmedas, en la parte alta de los árboles y se alimenta de plantas, frutas e insectos. De hecho, está especializado en atrapar los insectos, larvas, que se encuentran en el tronco de los árboles. Para eso escucha atentamente con sus grandes orejas pegadas a la corteza y cuando oye algún indicio mordisquea el árbol con sus incisivos dientes, casi propios de un roedor, y extrae a su presa gracias a su alargado dedo medio, que cuenta con una doble articulación en la punta y que le sirve también para perforar la corteza. Esta misma habilidad la emplea para capturar insectos en el interior de las frutas blandas. De día duerme en nidos complicados en forma de cazoleta que construye con ramillas y hojas a unos 12 metros entre las ramas de los árboles.
Por desgracia, a pesar de estar protegido el aye-aye está un serio peligro de extinción al ser cazado sistemáticamente por los malgaches, que lo consideran una criatura demoníaca, un mensajero de la muerte.
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