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¡Googolizados!


En general, no asocio de forma automática a las grandes empresas con el mal absoluto. Microsoft, por ejemplo, tan denostada por los internautas, no me parece que sea tan horrible como la pintan. De hecho, resulta curiosa la ceguera de muchos linuxeros, que asocian Microsoft con la quintaesencia del infernal capitalismo y se presentan como los campeones de la informática para todos, cuando en realidad si hoy en día cualquier persona sin conocimientos informáticos puede manejar un ordenador es justo por la implantación generalizada de los sistemas operativos Windows. Y estoy convencido de que en realidad el pirateo de los Windows o el Office está casi incentivado desde la propia empresa: cualquier juego para PC cuenta con mayores medidas de protección que el software de Microsoft. ¿La razón? pues que en realidad ganan más dinero con las mercadotecnias, cursos, compras obligadas (por ejemplo desde los organismos oficiales), etcétera.

Bill Gates en Nueva Delhi, India

Que yo sepa, Bill Gates es un gran filántropo (ha donado más dinero a India de su propio bolsillo que todo Estados Unidos).

En la peculiar cosmovisión de estos paladines del software para las élites libre, Google suele estar muy bien considerado. Sin embargo, a mí me da cada día más miedo. Google se presenta como una empresa “alternativa”, que ofrece múltiples servicios gratuitos a sus usuarios, pero en realidad se está convirtiendo en un monstruo inconmensurable.

Como es sabido, esta empresa nació en 1998, de la mano de dos estudiantes de computación, Larry Page y Sergey Brin. Gracias al buen funcionamiento de su motor de búsqueda, poco a poco se convirtió en el principal buscador de Internet y hoy en día es casi el único existente (pues muchos otros utilizan el motor de Google).

Desde entonces han ido incorporando nuevos servicios como el servidor de correo Gmail, la mensajería instantánea (Google Talk), el servidor de vídeos YouTube, aplicaciones on line (Google Spreadsheets), un servidor de noticias y un largo etcétera (se rumorea que el siguiente paso será un sistema operativo).

Resultado: un internauta tipo consulta Internet a través de Google, maneja su correo con Google, lee la selección de noticias que le ofrece Google, empieza a abandonar los habituales procesadores de texto u hojas de cálculo para usar los que proporciona Google, mira los vídeos on line que le suministra Google, consulta los libros que ha escaneado Google, escribe en un blog desarrollado por Google ... En suma, ha googolizado su vida on line.

Como ocurre con todos los monopolios, esto es peligroso. Si Google decide no indexar una página en sus bases de datos, esa página deja de existir. Algo que parecía tan remoto como controlar la información en Internet, ahora ya es posible por la hegemonía guguelesca. Así, por ejemplo, tras un acuerdo con el Gobierno de China, en el Google chino (.cn) impiden encontrar cualquier página relacionada con los Derechos Humanos (Yahoo llegó incluso a proporcionarles los datos de un bloguero para que pudieran asesinarlo). Otro ejemplo: el servidor de noticias del Google español (.es) prima los periódicos conservadores o de extrema derecha (como Libertad Digital).

Y el problema es que va a más. Google es ahora mismo una de las empresas más cotizadas en bolsa. Casi todos sus productos son de una utilidad irresistible. A diferencia de Microsoft, es percibida casi como una ONG de la informática y millones de usuarios aumentamos cada día nuestra dependencia de esta empresa (yo, por ejemplo, además del buscador, uso su servicio de correo y chat, y de cuando en cuando su ofimática on line). ¿Qué ocurre si el día de mañana deciden poner toda la información que han recabado de cada usuario al servicio de un Gobierno de tintes siniestros (como parece que ya están haciendo con Estados Unidos)? ¿Qué defensa tendrán las pequeñas web que decidan censurar? ¿Cómo conseguirá evitar su desaparición en la red un partido político que no les guste?

En resumen: googolizar la red es un peligro, como ocurriría si fuera cualquier otra empresa. ¡Si una tontería como que el Explorer viniera incorporado en Windows desató tanta polémica y batalla judicial, no entiendo por qué se asiste a esta fagocitación googuelesca tan despreocupadamente! En fin... ya veremos qué sucede dentro de unos años. Espero equivocarme.

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