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novedóticas: N. Rockwell |
web log de marcóticos diciembre de 2005 [Pulsa el último día del calendario] |
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marcóticos |
Azúcar, café y esclavos |
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Desde hace tiempo me llama la atención la iconografía de los cafés que se anuncian en los sobres de azúcar. Hasta mediados del siglo XX, casi toda África había permanecido colonizada por parte de las grandes potencias europeas. Aquel régimen de colonización consistía en la apropiación de las materias primas y la fuerza de trabajo gracias al control de las formas de gobierno y la economía. Para justificarse, los Estados europeos elaboraron todo tipo de ideologías que, en esencia, decían que la población autóctona, negra, era incapaz de gobernarse a sí misma. Por doquier circuló una imagen de África elaborada a su conveniencia: era un lugar salvaje poblado por semihumanos asilvestrados que acudían contentos a trabajar como esclavos ya que a cambio podían aprender las bondades de la civilización. En realidad, el horror que desataron en África fue inenarrable. Para que nos hagamos una idea, en el Congo belga, propiedad por entero del rey Leopoldo II, una manera que tenían los europeos para divertirse era ir navegando por el río disparando a cuanto negro se les pusiera a tiro (al parecer, el famoso explorador Stanley encontraba muy divertidas estas espantosas cacerías). No es casualidad que Joseph Conrad llamase aquel territorio “el corazón de las tinieblas”. En toda África, millones de personas murieron explotadas hasta la extenuación, toda revuelta fue sofocada a sangre y fuego, las culturas ancestrales fueron sojuzgadas en aras del buen nombre de Dios… y la libra, y el franco, y el marco. De hecho, en las heridas abiertas de África subsahariana resulta fácil encontrar restos de los largos cuchillos europeos. Por eso me llama mucho la atención que en algunas marcas de café se siga utilizando como icono aquella imagen del negro tonto y feliz que ocultó la feroz cosecha de tantas vidas humanas en las plantaciones coliniales. Quizá sea exagerado pero, si me permites el símil, es como si una empresa de gas utilizara como emblema la caricatura nazi de un judío. Dos marcas de café donde podemos observar esta perversa comunicación:
La inteligencia fracasada El libro perfecto para leer estas navidades: La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez, escrito por José Antonio Merina y publicado en Anagrama (Barcelona, 2005). Una maravilla. Incluso en los pocos pasajes en los que estaba en desacuerdo, los argumentos eran deliciosos. Un ensayo extraordinario, formidable, acerca de la inteligencia humana que resumo en esta pregunta: ¿Por qué era un gran estúpido la persona que diseñó las cámaras de gas, a pesar de ser muy buen ingeniero? De verdad, no os lo perdáis, es para leerlo una y otra vez.
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El hábitat del Unicornio |
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Desde la página de Max he descubierto una página que me ha gustado un montón y que te recomiendo: |
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Y ya que ando de recomendaciones (de donde se advierten mis raíces calabresas), te sugiero que visites una exposición de fotografías que ha subido nuestro común amigo Leafar. Realmente deliciosa. |
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Histérica coli, el tipo de bacteria al que se corresponde Bacti, mi fiel bacteria, que desde este verano vive en mi riñón derecho, se replica en condiciones óptimas una vez cada 20 minutos. Como el viaje a Marruecos fue en agosto y hasta noviembre no comencé el vil tratamiento contra ella es de suponer que: 60 minutos que tiene una hora, entre 20 minutos que tarda en reproducirse [3], por 24 horas que tiene un día [72], por 60 días que han pasado desde su introducción en mi organismo [4320], en una progresión geométrica a razón de 2, en el momento de empezar el tratamiento, en mi riñón derecho había unas: Millones de millones de millones de millones Para matarlas de aburrimiento la doctora me prohibió ingerir alcohol y cuanta vianda me gusta, véanse los filetes, y por si aquello no funcionaba, además, me obligó a beber una pócima llamada monurol. Yo no soy quien para discutirle nada a la Ciencia Médica, pero no pueden pretender que me crea que un poco de antibiótico y sopor van a ser capaces de expulsar a semejante barabunta bacteril. (—Di que sí riñoncito, me susurra al oído Bacti). |
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Lo de los comentarios cada vez me gusta más. Para evitar que se pierdan entre los días del log he colocado un enlace en la esquina superior izquierda desde el que se puede acceder a todos los comentarios comentados. Además, he puesto quién ha sido el último comentador y la fecha de su comentario para que puedas saber si alguien respondió a tu comentario (a mí me pasa con las páginas web en las que dejo comentarios que luego tengo que recordar por qué número iban para saber si alguien me respondió). En fin, que me lo estoy pasando bomba con los comentarios. Gracias. Para seguir la polémica del comentario sobre las marcas de azúcar, ahora reconvertida en el análisis sobre las conveniencias de la globalización: |
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¿Un escéptico con buena fe? |
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Hace unas noches soñé con mi tía Chata, a la que recuerdo con particular añoranza en estas fechas que tanto disfrutábamos juntos. El caso es que en el sueño, como ella siempre hacía, me preguntaba acerca de mi vida, el trabajo, los amigos, etcétera. Yo estaba muy contento por volver a hablar con ella y le decía que la echaba de menos, a lo que respondió diciéndome que no me preocupase, que ya nos veríamos tras la muerte. –Ya me gustaría, –replicaba yo, –pero es que eso es imposible pues soy ateo y sabes que no creo en la vida después de la muerte. –Entonces ¿cómo te explicas el que yo te esté hablando? –Pues mira tía, la verdad es que no lo sé, pero alguna razón científica habrá… Desperté muy feliz y durante un par de días muy emocionado, pero ahora, digerido el encuentro, me doy cuenta de que en el fondo estoy tan lleno de prejuicios como el que más. Trataré de explicarme. Si ahora de repente se me aparece un fantasma, o un ángel o sucede cualquier otro tipo de fenómeno paranormal, no sé si sería suficiente para abandonar mi actual concepto sobre lo que es real y lo que no. Antes lo atribuiría a un delirio, a una jugarreta de mi mente, que al error de mis creencias acerca del Universo y las leyes físicas. Sin embargo, yo no sé nada sobre Física. Tan solo me he limitado a creerme a pies juntillas lo que dicen los físicos. ¿Qué me diferencia entonces de un fervoroso creyente de cualquiera de las religiones que hay en el mundo? |
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Hasta el martes de la semana que viene dejaré el log sin actualizar pues mañana, viernes, nos marchamos de viaje Leafar, Java, Daniel, Bacti y yo hacia algún lado de la península Ibérica. Mientras tanto, te ofrezco tres opciones: a) Visitar unas webs formidables b) Seguir con la apasionada y apasionante polémica que hay por los comentarios de daniel tubau. c) O, si te gustan los monos, visitar una cosilla sobre los primates que he preparado en bio-log.
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Gulag |
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Justo antes de irme de viaje concluí un libro demoledor, que en algunos momentos me emocionó mucho. No se puede leer seguido sino deteniéndose de vez en cuando para respirar, para recuperar las ganas de ser un humano. Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos. Escrito por Anne Applebau y muy bien traducido por Magdalena Chocano. Edición DeBOLS!LLO, Barcelona, 2005. En este demoledor ensayo, Anne nos explica cómo funcionaban los gulag, nombre por el que se conocían a los campos de concentración soviéticos. Al igual que otras manifestaciones del lado más terrible del comunismo, los gulag conocieron su auge durante el gobierno de Stalin, más o menos desde los años 30 a principios de los 50. Estaban situados en los confines más alejados del Estado, como los parajes helados del círculo polar ártico o los desiertos del Kazajastán, y allí eran enviados los presos comunes y políticos a realizar trabajos forzados con los que “expiar” su culpa. En general, a los gulag fueron deportados los presos políticos y miles de personas “étnicamente” sospechosas: polacos, cosacos del Don, tártaros de Crimea, chechenos, ucranianos, judíos. Allí se mezclaban con los presos comunes, aunque en pleno terror estalinista ser preso común podía ser resultado de haber robado unos granos de trigo para alimentar a la numerosa prole (el político podía haber sido acusado por haber contado un chiste sospechoso). La combinación de comunes y políticos resultaba fatal para estos últimos, menos acostumbrados a la violencia y, por tanto, más susceptibles de ser acosados por los profesionales del robo y el asesinato. La vida en el gulag consistía básicamente en hambre, trabajo, castigos, enfermedades y golpes. Para alcanzar los enloquecidos objetivos de producción que se dictaban desde Moscú trabajaban más de 12 horas diarias, los 7 días de la semana, todos los días del año. A cambio les daban unos 700 gramos de pan al día y un poco de sopa. Apenas les daban algún trapo para cubrirse y dormían en barracones miserables, helados la mayor parte del año, llenos de chinches y piojos. Si eras mujer lo mejor que te podía pasar durante la noche es que tras la habitual violación te dieran algo a cambio. Los niños que nacían en el campo morían al poco de desnutrición o eran enviados a los terribles orfanatos del Estado. Para fortuna de los presos, a Stalin le interesaba más aprovechar su fuerza de trabajo esclava que exterminarlos, por lo que, a diferencia de los campos de exterminio nazis, en los gulags se procuraba no reventarles por completo. Los exiguos mendrugos de pan y las raras estancias en la enfermería libres del trabajo evitaron que la matanza fuera aún mayor. ¡Ah! Se me olvidaba daros las cifras, tan frías ellas. Se calcula a la baja que durante el peor stalinismo terminaron en los gulags unas 29 millones de personas, de las que como mínimo murieron 3 millones, pero es probable que la cantidad de muertos sea mucho, mucho, más alta. En fin. Termino recomendando su lectura, especialmente en estos días en que proliferan los campos de concentración estadounidenses y rusos, en Chechenia los levantados por Moscú y, al parecer, por medio mundo los americanos. Presos esclavizados en un gulag
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El toro que todo lo vigila |
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Desde chico me gustaban mucho los toros con que se publicitaba la marca Osborne por la carretera. Los primeros toros se pusieron a finales de 1957, estaban construidos en madera y fueron diseñados por Manolo Prieto. Al parecer, a diferencia de los posteriores, tenían los cuernos blancos. Como se deterioraban enseguida al estar a la intemperie, hacia 1961 empezaron a construirse en chapa metálica y poco después, en 1962, adquirieron ya sus grandes dimensiones -14 metros de altura- para que se pudieran ver bien desde la carretera. En julio de 1988 estuvieron a punto de retirarlo de las carreteras por no sé que ley de regulación publicitaria, pero tal fue el clamor popular a favor de su indulto que el Tribunal Supremo dictaminó que pasaba a ser emblema no publicitario. Al poco, la Junta de Andalucía lo declaraba patrimonio cultural de la región. Al haber perdido su naturaleza de logotipo industrial, quedó libre para que todo el mundo pudiera utilizar el diseño y hoy día abundan póster, camisetas, mecheros y todo tipo de objetos con la silueta del toro. Desde luego, su propia historia es bien divertida. Una campaña publicitaria con tanto éxito que pierde su valor publicitario. Dentro de unos años, quizá a las nuevas generaciones ni siquiera se les pase por la cabeza asociarlo con la firma Osborne.
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Max ha enviado una foto chulísima a murmullos: la parienta del monje de la tercera convocatoria del píxel de oro.
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No somos animales |
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«SHYLOCK: ...Soy un judío. ¿Es que un judío no tiene ojos? ¿Es que un judío no tiene manos, órganos, proporciones, sentidos, afectos, pasiones? ¿Es que no está nutrido de los mismos alimentos, herido por las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, curado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano y por el mismo invierno que un cristiano? Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos cosquilleáis, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis, ¿no nos morimos?... » William Shakespeare. El mercader de Venecia (Acto III, escena I). Según parece, para amortiguar los posibles remordimientos que puede provocar el asesinato de un ser humano da muy buen resultado el haberlo deshumanizado previamente. Así, por ejemplo, los nazis solían equiparar a los judíos con las ratas; los colonialistas europeos establecían símiles entre los negros y los monos; los comunistas soviéticos tildaban de serpientes y cerdos a los occidentales; los etarras nazionalistas llaman "chakurras" (perros) a las fuerzas de orden; animal este último que no sé si también abunda entre los musulmanes para referirse a los que no creen en el Islam (el perro infiel, que decían los enemigos del guerrero del antifaz). Además, para rebajar la humanidad del enemigo se recurre con frecuencia a los animales carroñeros, como los buitres o las hienas, tan necesarios ellos para el buen funcionamiento de los ecosistemas. De los insectos el más frecuente es la cucaracha, aunque entre todos los invertebrados sobresale con luz propia el vil gusano inmundo, un primer puesto por el que también se presenta la sedienta sanguijuela. Un clásico para nombrar al cobarde enemigo es la gallina y si ya anda de retirada sin duda es el conejo quien mejor lo representa. En todos los casos el mecanismo funciona con la misma terrible eficacia. A la persona que interesa asesinar se le arrebata previamente su naturaleza humana con el objeto de minimizar la gravedad moral del crimen. No es lo mismo quitarle la vida a un cerdo asqueroso o a un perro rabioso que a un ser humano. Algo similar ocurre con la disolución de los individuos concretos en las colectividades. Cuando, por ejemplo, uno habla de “los estadounidenses” o “los musulmanes” en términos despectivos tiende a olvidarse de que está insultando a personas concretas, humanas y más que humanas. Es más fácil perdonar e intentar comprender a John Smith, al que conoces, que a los malditos gringos. En cualquier caso es lo mismo. Ya no hablamos de humanos sino de animales que por diversas razones producen repulsa o de colectividades abstractas en las que no existen personas concretas, como tú y como yo. Y esto plantea una cuestión muy interesante cuya respuesta te dejo a ti amable lector: ¿por qué da reparo asesinar o zamparse a un congénere? (Otro tema interesante es ver qué animales son los escogidos para denigrar, y cuáles para ensalzar, y ver qué mecanismos mentales funcionan para seleccionar unos u otros. El asunto es más complejo de lo que parece, por ejemplo, ¿por qué se utiliza al perro, animal querido como pocos? ¿la serpiente se emplea solo en Occidente y es por reminiscencias cristianas? ¿acaso la lombriz se libra del mismo destino que el gusano por ser la primera beneficiosa para la agricultura y el segundo un mero devorador de frutas? Y termino con dos ejemplos de carteles soviéticos durante la seguna guerra mundial, muy divertidos por lo naíf, pero terribles si pensamos en el horror que fue sembrando a su paso el Ejército Rojo mientras avanzaba hacia Berlín: matanzas indiscriminadas, violaciones en masa, saqueos... (contra los alemanes, los polacos, los ucranianos). De hecho, semejante crueldad quizá pueda explicarse por la efectividad de la propaganda estalinista, que le había privado de humanidad a medio mundo.
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Durante el pasado viaje con Daniel, Java y Leafar hablamos sobre la funcionalidad de los comentarios. Aunque yo pretendía en un primer momento que solo se pudieran comentar unos pocos comentarios por razones diversas, es una pena que alguien tenga ganas de decir algo sobre un asunto y no tenga dónde. Por tanto he buscado una solución intermedia. Seguirán habiendo pocos comentarios comentables, pero he incluido en la esquina superior derecha una opción llamada comentarios generales donde puedes escribir lo que te apetezca cuando quieras. Vamos a ver si funciona... |
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Historias locales |
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Hace unos días, mi amigo Bruno me contaba que la asignatura de historia que debía estudiar este año era mucho más aburrida que la del año anterior. Efectivamente, mientras que el año pasado pudo disfrutar con las fascinantes culturas de la Antigüedad (Egipto, Sumer, Asiria, Grecia, Roma), en este curso se limitan a enseñarle la Edad Media europea, sobre todo en España, y la Edad Moderna (desde 1453 a 1789). En general, sospecho que resulta complicado apreciar estos períodos históricos, en los que se prima el estudio de las relaciones económicas y las formas de organización política, pero lo absurdo de la cuestión, y ambos estábamos de acuerdo en esto, es que en realidad por entonces sí que se estaban desarrollando por el mundo civilizaciones y culturas formidables. En China, India, próximo oriente o América encontramos justo antes de la gran colonización europea un sinfín de pueblos fascinantes. No sé qué sentido tiene obligar a los chavales a estudiar la reconquista española, culmen de lo soporífero en estado puro, en detrimento de los colosales fenómenos culturales que están ocurriendo por doquier. Los sultanes turcos, los guerreros águila azteca, los indomables apaches, Gengish Kan, samuráis y geishas, la arcana sabiduría de los judíos, piratas y corsarios, los mil templos a los mil dioses de la India: apenas ensombrecen las áridas y yermas tierras de la reconquista cristiana de España. Quizá se me podría objetar que los adolescentes deben comprender su pasado, pero en ese caso yo podría argüir que el pasado de los hombres no se encuentra circunscrito a unas ridículas fronteras sino al ancho mundo. ¿Qué sentido tiene saber en qué fecha fue reconquistado Toledo y desconocer las maravillas que se esconden tras los códices mesoamericanos o la japonesa ceremonia del té? Acaso pienses que estoy exagerando, pero ¿qué te parecería si en matemáticas solo se impartieran los teoremas descubiertos por matemáticos españoles? Lo siento, Bruno, pero aquí no estudiamos ni a Galileo ni a Einstein, que no son españoles. ¿No sería absurdo? ¿Y es que acaso el conocimiento de los acontecimientos históricos universales es menos importante para el desarrollo mental de las criaturas por crecer que los números? |
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Norman Rockwell |
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He preparado una cosilla sobre un ilustrador americano muy interesante: Norman Rockwell. Espero que os gustan sus ilustraciones (a mí me parecen deliciosas).
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¡Vivan los animales! |
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Hace un par de días concluí la lectura de un libro fundamental en la biblioteca de cualquier persona con sentido común: ¡Vivan los animales! Escrito por Jesús Monterín y publicado en DeBols!llo. En un alarde de capacidad de síntesis, en la primera parte del libro realiza una precisa introducción al reino animal. Y en la segunda expone los principales problemas que padecen los animales como consecuencia de la estupidez, el atraso y la falta de sensibilidad de algunos seres humanos (los humanes, que los llama él). Entre estas canalladas se encuentran: a) El consumo desmedido de carne en los países ricos. No es necesario que comamos tanta carne. Si disminuimos su demanda, se puede exigir que los ganaderos traten mejor a los animales, que les permitan vivir su corta vida con más dignidad, pues el incremento en el precio nos importaría menos y tampoco los ganaderos se verían agobiados por la necesidad de producir tanta cantidad de carne. Si, además, tenemos en cuenta que eso redundaría en beneficio de nuestra salud, razón de más para reincorporar el reino vegetal a nuestra dieta. b) Las fiestas en las que se maltratan y torturan a los animales con la excusa de que se lleva haciendo desde hace siglos. Como es algo tradicional, concepto turbio y esperpéntico, se sigue sometiendo a muchos animales a todo tipo de canalladas. Al respecto, destaca la deleznable fiesta taurina. c) La caza deportiva. Pocas actividades son tan estúpidas. ¿Cómo puede disfrutar alguien asesinando animales indefensos? ¿Cómo es posible que el Estado permita toda esa violencia gratuita e innecesaria? d) La experimentación con animales. Aunque en algunos casos, los médicos, nos encontramos ante una difícil cuestión moral, en otros se somete a los animales a experimentos perversos con el único fin de probar un producto comercial innecesario (por ejemplo echando champú en la retina de un animal para comprobar cuánto se necesita para dejarle ciego). e) Comercio ilegal de mascotas “exóticas”. f) Caza de animales para fines no alimenticios (por ejemplo, elefantes para arrancarles los colmillos). Estas son algunas actividades en las que los humanos agredimos directamente al resto de los animales, pero habría que sumar todos los perjuicios que provocamos de forma indirecta con la destrucción de sus hábitats naturales, la contaminación, etcétera. En conjunto, la situación es muy preocupante. Hay un sinfín de especies en peligro de extinción; algunas tan emblemáticas como el gorila están a punto de desaparecer irremediablemente, los mares se están quedando desiertos. A este paso, los únicos animales que poblarán la tierra serán las ratas, los insectos y aquellos que nos sirven para mal alimentarnos. Salvo por campañas de firmas y aportando dinero a organizaciones conservacionistas poco podemos hacer por los animales más lejanos. Pero sí podemos contribuir a la supervivencia de los cercanos mediante pequeños gestos: no consumas productos que han experimentado con animales, no consumas carne de caza, no compres objetos fabricados con partes de animales en peligro de extinción (pieles, marfil), etcétera. |
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Cuerpos elásticos |
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Cuando se aplica una fuerza a un material, grosso modo, puede responder de tres maneras: a) Si es un cuerpo rígido, como el cristal, se romperá en cuanto reciba la presión adecuada. b) Si es un cuerpo plástico se deformará gracias a su plasticidad, pero no recobrará su forma original. La plastilina con que juegan los niños es un buen ejemplo de este tipo de material. c) Por el contrario, si es un cuerpo elástico, como una goma del pelo o un muelle de acero, una vez que termine la fuerza que lo está deformando recuperará su estado original. En la vida soportamos un sinfín de fuerzas que si no asimilamos correctamente nos pueden deformar irremediablemente. Pongamos por caso el trabajo. En general, en los espacios de trabajo recibimos presiones de todo tipo: una persona estresada no se encuentra en su estado natural, está alterada por una fuerza externa. Si no es lo suficientemente elástica corre el riesgo de quedarse deforme para toda su existencia, lo que en este caso tiende a manifestarse en el consumo abusivo de televisión, alcohol, sueño y fútbol. Si, en cambio, eres capaz de moldearte sin presentar resistencia, tarde o temprano recuperas tu forma primigenia, que en mi caso pasa entre otras actividades por escribir este log. |
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Dodos |
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En la lejana isla de Mauricio, un grupo de científicos ha encontrado huesos en perfecto estado de unos 20 dodos. Al parecer, los dodos se extinguieron hace 200 años y desde entonces se convirtieron en una de las aves más misteriosas de la edad de los mamíferos. Una de las pocas cosas que sabemos de su modo vida es que, al igual que las gallinas o los avestruces, no eran capaces de volar, lo que les valió su despectivo nombre, dodo, que en portugués o francés significa tonto. Los dodos, que quizá estén emparentados con las palomas (columbiformes), alcanzaban un metro de altura y se alimentaban de frutas y otras cosas que encontraban por el suelo, donde también anidaban.
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Me encanta el musgo |
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El musgo me parece fascinante. Ruinas, cementerios, rocas y árboles cubiertos de musgo me resultan de una belleza sublime. Es una pena que por estas fechas navideñas se maten tantos musgos para colocarlos en los belenes, antesala de su siguiente destino en el cubo de la basura. El musgo es la planta terrestre más antigua del planeta. Fue la primera planta que se atrevió a salir del agua marina, feudo de las algas, para aventurarse por un nuevo medio hasta entonces carente de vida pluricelular. Durante millones de años, la tierra fue suya. En cuanto las condiciones lo permitían, es decir, había agua en abundancia, crecía libre coloreando de preciosos verdes la parda superficie terrestre. Sin embargo, tan colosal hazaña no estuvo acompañada por una necesidad fundamental para el buen desarrollo de los seres vivos: la especialización de las distintas células que conforman el organismo. Dicho de otra forma, prácticamente la totalidad del musgo se dedica a la alimentación, a realizar el proceso de fotosíntesis, y carece de células especializadas, como las leñosas, que le permitan mejorar sus posibilidades de supervivencia (por ejemplo, alcanzar gracias a un largo tallo la altura necesaria para escapar del umbrío sotobosque y empaparse mejor de rica luz). Lo cual no merma un ápice uno de sus grandes logros: haber descubierto las hojas. Además, los misteriosos musgos desarrollaron un sistema para reproducirse muy difícil. En vez de contar con una apetitosa flor y delegar los preliminares de la fecundación en el viento o los insectos, lo cual resulta muy cómodo y ventajoso, se reproducen por esporas y gametofitos. Como sabes, los gametofitos son unas planticas independientes en las que se encuentra el óvulo, la célula femenina. Cuando hay mucha agua, las células masculinas nadan hasta los óvulos y los fecundan. De la unión surge un cigoto que crecerá hasta formar un esperofito, la planta que contiene las esporas. Cuando las esporas alcancen la madurez, el esperofito estalla y las esporas caen a tierra donde darán lugar a nuevos gametofitos. Dicho de otra forma, si no hay mucha humedad o agua, las células masculinas no pueden moverse y alcanzar los gametofitos, por lo que los musgos solo pueden reproducirse en unas condiciones muy concretas. La ventaja de las plantas con flor al respecto es evidente. Les basta con resultar interesantes para que un insecto se encargue de transportar el polen.
En esta preciosa foto podemos apreciar como en la punta superior del musgo se han formado los espereofitos que contienen las esporas. Para ahorrar energía, los espereofitos carecen de hojas. |
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