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Ha concluido un año desde la última vez que escribí y hasta el teclado me resulta extraño. Quizá este sería un buen momento para adentrarme por ese extraño lugar que conforman los buenos propósitos, un viaje del todo apropiado por estas fechas, pero sé que tras los placeres del hermoso jardín que anuncian las buenas intenciones suele esconderse el amargo cenagal de la frustración, por lo que quizá sea más sensato manejar con cautela semejante carga emocional. En cristiano: por estas fechas tendemos a elaborar listas de buenos propósitos que rara vez sobreviven más de 20 días. Entre ellos encontramos grandes clásicos como dejar de fumar, ir a un gimnasio, estudiar inglés, seguir una dieta o evitar que el web log permanezca demasiados días sin actualizar.

Aparte de que resulta absurdo esperar al cambio de año para acometer empresas que suponemos redundarán en nuestro beneficio, sospecho que no funciona acumular tantas intenciones en un período en el que por su propia naturaleza se confunde la fantasía con la realidad. Al final son tantas y de tal envergadura las tareas que debemos acometer que no realizamos ninguna, con lo que solo hemos conseguido frustrarnos inútilmente.


Venecia

Ayer volví de Venecia, donde pasé unos días con Eva y Alda. Ya sé que tiendo a escorarme hacia la hipérbole y la exageración, pero la verdad es que me parece una ciudad maravillosa, formidable, de las más hermosas que he visto jamás.

Plaza de San Marcos

San Giorgio


Tender la ropa

Una característica exquisita de este laberinto donde confluye el mar con la historia se encuentra en la ropa tendida impúdicamente hacia la calle. Al igual que me sucede cuando paseo por Lisboa, me resulta fascinante ese pequeño atisbo de la vida cotidiana que asoma entre mantelerías y vestimentas. Mientras que el centro histórico de Venecia amenaza con hacernos sentir dentro de un museo, sin más aborigen que los impersonales trabajadores de las tiendas y las cafeterías, en las cuerdas donde cuelgan indolentes las ropas nos reencontramos con una ciudad llena de vida, de humanidad.

Ropa tendida en un canal veneciano

     
 
Prohibido fumar
9 - ene
humo
 

[Este apunte está dedicado a mi compadre Leafar]

Hace muchos años fui al Salón México, un mítico lugar de Ciudad de México donde se baila desde hace décadas dansón (un baile muy agarrado en el que resulta imposible no triturar los pies de la pareja cual alegre vendimiador pisando uvas para elaborar buen vino). Recuerdo que en una de las paredes había un cartel en el que se pedía por favor a la clientela que ni escupiesen ni tirasen colillas al suelo pues las señoritas se lastimaban los pies. Es de pensar que, dada la antigüedad del local, antaño frecuentado por los menos pudientes, el aviso fuera necesario para evitar que las descalzas chicas terminaran con las plantas de los pies mugrientas y calcinadas. Y también supongo que, en su día, la clientela se sentiría muy escandalizada ante semejante recorte de sus libertades.

Hoy día quizá esté sucediendo algo similar con la prohibición de fumar tabaco. En España e Italia, no sé si también en el resto de Europa, han prohibido fumar en el trabajo y en los establecimientos públicos (restaurantes, tiendas, etcétera). En España han sido un poco menos estrictos y en los locales pequeños han dejado la implementación del veto a los dueños, que por lo general se han decantado por dejar fumar (lo cual les supone perder parte de la clientela, pues los menores de 16 años no pueden entrar en estos locales permisivos).

Muchos fumadores opinan que esta norma es terrible pero quizá estén equivocados. Pensemos en la siguiente metáfora, maloliente pero certera. Imaginemos que una parte de la población padece aerofagia. Llamémosles pededores y ahora supongamos el siguiente diálogo:

—Joder macho, que cabrones. Ahora está prohibido tirarse pedos en los restaurantes.

—¡Qué cabrones! Yo es que si no me tiro 3 pedos bien olorosos después de comer no me quedo a gusto.

—Es que no lo entiendo. Yo no les obligo a tirarse pedos, así que no veo porqué tengo yo que renunciar a mis pedos.

—Y que lo digas. Ya podrían preocuparse por problemas mucho más graves y dejarnos tirar cuantos pedos queramos.

¿Absurdo, no? Pues lo mismo pasa con el tabaco. Para una persona que no fuma el humo puede llegar a resultar tan molesto como un pedo, o más si se trata de un puro o tabaco negro. Entonces, ¿por qué obligar a la gente a que huela nuestros pedos?

Cuestión aparte es el acoso mediático que se está empezando a extender contra los fumadores. El otro día vi un cartel en el metro en el que alguien había escrito “fumadores asquerosos”. De pronto, parece casi como si fumar fuera un acto tan aberrante como la violación. Incluso se llega a tonterías tales como cuestionar el derecho de los fumadores a la sanidad gratuita (es como si se prohibiera a los conductores o a los deportistas: nadie te obliga a practicar fútbol o ir en coche).

Por cierto, antes de terminar aclararé una cosa personal para evitar malentendidos: fumo 2 cajetillas diarias.

     
 
¡Algo formidable!
   

Durante mi pasada ausencia ocurrió algo formidable en la blogsfera. Mi amigo Bruno ha empezado un log muy interesante: cine, cómic, él mismo y vete a saber cuántas maravillas más nos deparará en el futuro.

Lá página se llama Sin nombre y la puedes visitar pulsando este enlace.

pagina de Bruno

     
 
Sexo indignante
10 - ene
sexo indignante
 

Hace unos días se desató en Austria una gran polémica por dos carteles que formaban parte de un proyecto artístico subvencionado por el Estado para apoyar el arte actual europeo (EuropArt) y que debía servir para conmemorar la presidencia rotativa de la UE, que acaba de recaer en Austria. Uno, realizado por Carlos Aires, mostraba a tres personas enmascaradas como Chirac, Isabel II y Bush mientras follaban en una terraza.

cartel de Carlos Aires

El otro es obra de la artista Tanja Ostojic y consiste en una mujer tumbada, con las piernas separadas y una pequeña braga con la bandera de la Unión Europea.

Cartel de Tanja Ostojic

Según Ostojic, la idea era relacionar este cartel con un cuadro del pintor francés Gustave Courbet llamado El origen del mundo (1866).

cartel de Courbet

Tras los indignados gritos de la derecha, las izquierdas, la Iglesia y cuanto austriaco tuviera voz en algún medio, los carteles han sido retirados.

La verdad es que el asunto parece bien complejo. El cartel de Carlos Aires no me gusta pero justo por la razón contraria a la que esgrimen sus detractores. Al parecer la intención del artista era denunciar que, mientras el mundo se desmorona, los grandes líderes se dedican a pasárselo bien (se le había pedido, además, que el cartel hiciera referencia a la reciente ley que permite por fin el matrimonio entre personas del mismo sexo). Sin embargo, creo que no se consigue transmitir eso. De hecho, no sé bien qué rayos quiere transmitir. En todo caso me parece que quizá sea un poco pueril. (Cuidado: no he reflexionado mucho sobre el mensaje y puede que me esté equivocando).

Sin embargo, el cartel de Ostojic me gusta mucho. Tal vez sea porque las entrepiernas femeninas me parecen fascinantes y en relación con el origen del mundo constituyen un elemento que ha generado una montonera de narraciones mitológicas muy interesantes.

En general, no me parece mal que en los anuncios, institucionales o no, aparezcan cuerpos desnudos o gente pasándoselo bien con las cosas del meter. El sexo me parece maravilloso y no encuentro razón alguna para escandalizarse ni tildar de sexista a quien lo emplea como imagen para expresarse o comunicar algo. Ni siquiera me parece mal si carece de cualquier intención comunicativa y solo se utiliza en una campaña como recurso visual para conferir mayor atracción a una imagen.

Las banderas, por ejemplo, sí que son repulsivas y a nadie se le ocurre indignarse por que en un cartel aparezcan esos trapos pintados con la sangre de millones de personas muertas en guerra.

Sin embargo, también es cierto que el arte público e institucional debe de intentar ser lo más respetuoso posible con la ciudadanía. No había que ser un adivino para saber de antemano que las personas religiosas y milindris se iban a sentir molestas con los carteles. Al igual que tú te sentirías molesto si para simbolizar la UE se emplearan iconos nazis. En una exposición particular yo puedo hacer lo que me venga en gana, por muy irreverente que sea con cuanta religión haya en el mundo, pero sospecho que no resulta tan lícito descuidar la sensibilidad de las personas en un acto institucional.

En fin, como decía, el tema es muy complejo.

     
 
Bach en Stalingrado
11 - ene
stalingrado  

Hace unos días, Roser decía en un exquisito apunte sobre la canción Lily Marleen que se cantaba por doquier durante la batalla de Stalingrado. No sé si los soldados rusos de verdad podían entonar la alemana melodía sin riesgo de ser fusilados, pero al parecer sí que ocurrió durante la sangrienta batalla un acontecimiento musical muy emotivo. Nos lo narra William Craig en su ameno ensayo, La batalla por Stalingrado, publicado por Planeta.

Como sabes, en junio de 1941 Hitler rompió el pacto de no agresión que había acordado con Stalin en agosto de 1939, por el que se habían dividido Europa oriental, y mandó a sus ejércitos que invadiesen la Unión Soviética. Con la terrible eficacia que venían mostrando desde principios de la guerra, durante las primeras semanas las tropas nazis arrollaron a las fuerzas soviéticas y nada parecía capaz de frenar su implacable avance hacia Moscú. Sin embargo, poco a poco fueron perdiendo ímpetu frenados por la inmensidad del territorio ruso, en el que resultó de vital importancia la ausencia de buenas comunicaciones, la política de tierra quemada ordenada por Stalin, el creciente mal tiempo y las bolsas de soldados que se habían ido dejando por el camino.

Para empeorar su situación, por razones aún hoy incomprensibles, en el verano de 1942 Hitler cometió un error estratégico que a la larga le iba a costar perder la guerra. En vez de ordenar a sus generales que conquistasen la capital o las reservas de petróleo soviéticas que se encontraban en el Cáucaso, o por lo menos que intentasen afianzar los territorios ya conquistados, dividió el ejército en dos grupos y mandó uno de ellos a tomar una ciudad sin la menor relevancia estratégica: Stalingrado.

En teoría, la ciudad debía ser presa fácil para los tanques alemanes pero, en vez de ordenar a sus tropas que se retirasen, lo que hubiera evitado la matanza que se avecinaba, Stalin se empecinó en resistir costara lo que costase. Ni un paso atrás, bramó, y su aún hoy cloqueada consigna se tradujo en oficiales disparando a los soldados que medio desarmados intentaban retroceder y escapar de las feroces ametralladoras alemanas.

Ante la enconada resistencia que estaban encontrando, los mandos nazis le pidieron a Hitler que les dejase escapar de la previsible ratonera en que se estaba convirtiendo la devastada ciudad, pero el enloquecido dictador se había tomado su conquista como una cuestión personal y se negó a escuchar cualquier informe que no hablara de una inminente derrota soviética.

Mientras tanto, las fuerzas militares soviéticas habían conseguido recuperarse del embiste inicial nazi y a finales de noviembre rodearon a las tropas alemanas que se encontraban en Stalingrado. Privados de todo suministro dentro del cerco soviético, los alemanes se fueron desmoronando poco a poco. Por primera vez desde que había comenzado la guerra, les estaban derrotando. El feroz invierno ruso causaba estragos. Los soldados caían congelados durante la noche, las baterías rusas no les daban ni un segundo de descanso, las raciones cada vez más escasas apenas bastaban para mantenerles en pie, muchos morían de hambre, otros empezaron a alimentarse de cadáveres humanos. El general al mando, Friedrich Paulus, le imploraba al gobierno que le dejasen intentar una retirada desesperada, pero Hitler estaba decidido a inmolar hasta el último hombre con tal de retener durante un poco más de tiempo al ejército soviético antes de que iniciase el inminente contraataque contra Alemania.

La noche de fin de año, en aquel infierno desolado, donde miles de personas esperaban morir en cualquier momento, se produjo un acontecimiento muy emotivo. Nos lo cuenta William Craig:

«Durante la Nochevieja, la disciplina en el revitalizado 62º Ejército se relajó y, a lo largo de la orilla, los oficiales soviéticos de elevada graduación organizaron una serie de reuniones en honor de los actores, músicos y bailarinas que visitaban Stalingrado para entretener a las tropas. Uno de estos artistas, el violinista Mijail Goldstein, se alejó y se dirigió a las trincheras para tocar otro de sus conciertos de solista para los soldados.

»En toda la guerra, Goldstein nunca había visto un campo de batalla parecido a Stalingrado: una ciudad tan terriblemente destruida por las bombas y la artillería, con montones de esqueletos de centenares de caballos descarnados por el hambriento enemigo. Y como siempre, también aquí se encontraban los siniestros policías de la NKVD rusa, que permanecían entre la línea del frente y el Volga, comprobando la documentación de los soldados y disparando contra los sospechosos de deserción.

»El horrible campo de batalla conmovió a Goldstein y tocó como nunca lo había hecho antes, horas y horas, para unos hombres que, obviamente, amaban su música. Y, aunque todas las obras alemanas habían sido prohibidas por el Gobierno soviético, Goldstein dudaba de que ningún comisario protestase durante aquella noche. Las melodías que interpretó fueron dirigidas mediante altavoces hacia las trincheras alemanas y, de repente, cesó el tiroteo. En el espectral silencio, la música surgía del inclinado arco de violín de Goldstein.

»Cuando acabó, un gran silencio cayó sobre los soldados rusos. Desde otro altavoz, situado en terreno alemán, una voz rompió el hechizo. En un vacilante ruso rogó:

»—Toquen algo más de Bach, por favor. No dispararemos.

»Goldstein volvió a tomar su violín y empezó a tocar una viva Gavotte de Bach».

Y para terminar, unas cifras escalofriantes. Se estima que durante la batalla de Stalingrado murieron por lo menos un millón de soviéticos, pero probablemente fueron muchísimos más. Cuando por fin capitularon, 31 de enero de 1943, de los casi 400.000 soldados alemanes que habían conformado el VI Ejército durante el verano del 42 apenas quedaban vivos unos 100.000. Muy pocos de ellos sobrevivieron a las inclemencias de los gulag a los que fueron enviados. Además, entre los ejércitos húngaro, rumano e italiano que participaron en contiendas cercanas a la ciudad se calculan unas 450.000 bajas.  

Soldado ruso iza la bandera roja tras la capitulación de los alemanes

Un soldado ruso iza la bandera roja tras
la capitulación de los alemanes

     
 
Somos demasiados
14 - ene
tierra
 

En 1960 había tres mil millones de humanos sobre el planeta Tierra. En 1990 se superaron los 6.000 millones, de los que unos 2.000 se encuentran en China y 1.300 en India. A este ritmo, se calcula que para el año 2110 seremos unos 10.529.000.0000 humanos: ¡aterrador!

Millones y millones de consumidores, de personas a las que alimentar y proporcionar energía, de generadores de basura. Es evidente que los recursos naturales no serán suficientes. Es previsible que en el futuro apenas queden animales en libertad. Todo serán granjas, campos de cultivo, ciudades, centrales atómicas, plantas solares… El único vestigio de vida animal serán los peces que hayan conseguido sobrevivir al esquilmamiento brutal de los mares. No estoy exagerando, si no cambiamos de actitud es cuestión de tiempo para que la metástasis humana termine por zamparse cuanta forma de vida pluricelular quede viva en el planeta.

Hay una forma muy sensata para detener el inminente cataclismo. Bastaría con que cada pareja de humanos se limitara a tener 2 hijos como máximo, aunque sería recomendable que se contentasen con uno. Así, la población de homínidos iría disminuyendo sin que nadie tuviera que renunciar a ser padre.

Por desgracia, tan sensata medida encontraría muchos detractores. El Papa, sin ir más lejos, dudo que permitiera utilizar medios anticonceptivos a los católicos. En China e India las políticas de control de natalidad no están surtiendo el menor efecto. En África ni siquiera el sida está consiguiendo que se utilicen preservativos durante la coyunda. Sin embargo el asunto es muy grave. O controlamos esta explosión demográfica o el futuro de la vida terrestre será realmente terrible.

     
 
Qué lío, madre
laberinto
 

Hace unos días, Daniel Tubau establecía una preciosa metáfora entre los logs y los salones. En mi caso, más que salón esto parecía un mercado, pues el sistema de comentarios generales está siendo un poco caótico. Se entremezclan conservaciones, observaciones de apuntes pasados con los presentes… En fin, Marcóticos en estado puro, je, je. je. Para intentar poner un poco de orden en semejante batiburrillo, he ordenado los comentarios de arriba abajo, de tal forma que puedas leer el más reciente sin necesidad de recorrer la cada vez más larga página. Además, iré preparando nuevas páginas de comentarios generales cuando una ya sea kilométrica. Por último, seguiré como norma, a pesar de la pereza, el preparar una página de comentarios específicos si unos comentarios son muy extensos, como ha ocurrido con los comentarios de Roser, Daniel y Max sobre el apunte de Stalingrado… En fin, un lío de mucho cuidado ¡Y todavía no sé cómo engarzar cada comentario a su apunte con poco esfuerzo!

Me temo que tarde o temprano tendré que hacer el index en PHP… mientras tanto, anticipo disculpas por el laberinto en que se está convirtiendo esto.

     
 
Esbozos venecianos
15 - ene
vivaldi
 

lapida

Envía, señor Dios, maldiciones y excomulgaciones contra aquellos que manden, o permitan que sean mandados, sus hijitos e hijitas, legítimos o naturales, a este Hospedale della Pieta’ teniendo los medios y la facultad para educarlos. Sean obligados a resarcir cada daño y gasto realizado. No podrán ser absueltos si no lo hacen, tal y como estipula la Bula de nuestro señor Papa Pablo III. En fecha, 12 de noviembre del año 1548.

Esta lápida lapidaria se encuentra en uno de los muros del famoso Hospedale della Pieta’, un antiguo orfanato de Venecia, ciudad donde por sus costumbres “licenciosas” eran frecuentes los embarazos indeseados.

Como sabes, Vivaldi, uno de los más grandes compositores de todos los tiempos, entró a trabajar en el orfanato en 1703, el mismo año en que casi inicia su carrera como sacerdote. Al parecer, esta etapa de su vida fue fundamental en su trayectoria como compositor, pues entre los niños (no sé si por esa época eran solo niñas) encontró los músicos que necesitaba para experimentar sus revolucionarias propuestas. Si hubiera trabajado con músicos profesionales, todo prejuicios, quizá no habría contado con la libertad suficiente para probar y pulir sus insólitas partituras.

     
 
Bonobicémonos
16 - ene
bonobo
 

Como sabes, los chimpancés son nuestros parientes más cercanos, pues compartimos con ellos casi la totalidad de nuestro código genético (aproximadamente el 99 por ciento). Entre los chimpancés se encuentran dos subespecies bien diferentes: la Pan troglodytes, o chimpancés, y la Pan paniscus, o bonobos. Ambas especies viven en sociedad y son omnívoras, pero ahí se acaban las semejanzas sociales (físicamente se diferencian en que los chimpancés adultos tienen la cara blanca).

Los chimpancés son bastante agresivos, viven en grupos dominados por un macho adulto que se pasa el día haciendo demostraciones de fuerza para afianzar su poder, que entre otros beneficios se traduce en un mayor número de cópulas con las hembras de la manada. Las relaciones de poder suponen un esfuerzo tremendo y cada dos por tres se están formando alianzas y contralianzas de lo más maquiavélico para ascender posiciones en el seno del grupo (ver, por ejemplo, La política de los chimpancés. El poder y el sexo entre los simios, un amenísimo ensayo de Frans de Waal, editado por Alianza Editorial).

Por el contrario, entre los bonobos mandan las hembras y apenas se producen tensiones por el liderazgo. Es más, apenas hay peleas pues antes de llegar a los mordiscos y los empujones prefieren resolver los problemas mediante los genitales. Dicho de otra manera, cuando advierten que la tensión está creciendo suelen aliviarla mediante actividades sexuales (independientemente del sexo de cada cual).

¿Te imaginas cómo hubiera sido la historia de la humanidad si nos hubiéramos parecido más a los sabios bonobos?

una madre bonobo con su cría

     
 
Ondina y Rodin
camile, de rodin
 

Si te gusta el arte, no te puedes perder una formidable página web que está preparando Ondina sobre Rodin. Muy, muy buena. Te la recomiendo.

página web de Ondina

     
 
¡Feliz cumpleaños!
17 - ene
Pastel de cumpleaños para Teresa
 

Teresa

En este día que cumple un año más
de su intensa existencia, a Teresa.

Hace miles de años, los hombres hablaban todos el mismo idioma y las mismas palabras. Y sucedió que un día salieron del vasto desierto de Oriente y durante mucho tiempo recorrieron tierras y caminos hasta llegar a un frondoso valle donde decidieron asentarse. Y se dijeron los unos a los otros, levantemos aquí una ciudad y construyamos una alta torre, cuya cúspide llegue al Cielo, para estar a salvo de todo mal.

Pero sus esfuerzos fueron advertidos por el dios, Jehová, que, temeroso de ser desenmascarado, decidió destruir tan magnífica construcción y dispersarlos por cada punto del planeta. Y, aterrado aún por el imparable poderío que representaba la humanidad en su conjunto, intentó separarles y confundirles haciendo que cada pueblo hablase en una lengua distinta.

Sin embargo, valientes e indómitos, los hombres se rebelaron ante su tiranía y no tardaron en buscar una solución para poder comunicarse entre ellos. Así nacieron los traductores, ángeles rebeldes cuyo amor por el entendimiento entre las gentes ha sido, sin duda, herramienta esencial para alumbrar los escasos momentos en que los hombres han conseguido superar sus diferencias.

     
 
Diario de un fumador compulsivo en un mundo sin humos
cigarrillo
 

Han pasado ya varios días desde la entrada en vigencia de la ley antitabaco y todavía no he conseguido acostumbrarme. Al principio incurría en el llamado “efecto aeropuerto”, fumarte media cajetilla en 17 minutos en previsión de las horas sin poder fumar que tienes por delante, pero poco a poco voy racionalizando los intervalos sin tabaco y fumo tan solo los cigarrillos que consumiría en una situación normal.

Lo que no he conseguido todavía es trabajar de forma relajada sin fumar. Hasta este año, en los únicos momentos donde respiraba aire en vez de nicotina permanecía en actitud pasiva recibiendo información (por ejemplo en el cine o leyendo en un medio de transporte público); sin embargo ahora tengo que estar activo, trabajando, sin fumar… Y me está costando más de lo que me parece razonable. ¿Qué estúpida esclavitud es esta?

     
 
Un joven artista
   

Nunca me cansaré de las mil y unas maravillas que me permite conocer Internet. Entre ellas se encuentra la obra de un joven y prometedor artista, Marcel, autor de un grafismo que me ha encantado:

Casa Imaginaria

Casa Imaginaria

     
 
¡Cocodrilos!
18 - ene
cocodrilo saltando del agua
 

Una hembra de cocodrilo aguarda indolente en las plácidas aguas de un río a que una presa se acerque a la orilla. En superficie solo se ven sus ojos y la punta de su morro, donde se encuentran los orificios nasales que le permiten respirar sin salir apenas del agua: perfecto lugar donde camuflarse y moverse con agilidad sin soportar la pesada gravedad del medio terrestre; lo cual es de agradecer pues no le resulta tarea fácil sostener con sus pequeñas patas los 600 kilos de peso que se reparten a lo largo de sus cuatro metros de longitud.

La paciencia es una virtud fundamental para todo depredador carnívoro y en esta ocasión ha sido recompensada: una pequeña manada de cebras se aproxima a la ribera para beber agua y entre ellas se encuentra una cría que en un descuido fatal se ha separado unos metros de su madre. De pronto, la hembra de cocodrilo salta del agua impulsada por su poderosa cola y captura a la sorprendida cebra entre sus grandes mandíbulas. Con el cuello medio triturado por el fuerte mordisco, la cría termina de morir ahogada en el fondo del río.

Dada la disposición de sus afilados y cónicos colmillos, los cocodrilos no pueden masticar, pero sus dientes les sirven perfectamente para desgarrar los trozos de carne y engullirlos. Quizá alguien recuerde en estos momentos cuando de pequeño le obligaban a masticar una y otra vez para que le resultase más fácil la digestión y se pregunte cómo hará esta cocodrilo para digerir los enormes pedazos de carne que se está zampando: nada más fácil que haber ingerido previamente unas pequeñas piedras, gastrolitos que las denominan los científicos, para triturar y moler bien el alimento en el estómago (un recurso frecuente entre aves y dinosaurios).

Saciada el hambre, la cocodrila sale del agua y se dispone a remolonear por la orilla mientras los rayos del Sol calientan su cuerpo regado por fría sangre. Indolente abre bien las fauces para que los frailecitos de los alrededores se adentren por su boca y con sus picos le limpien los dientes. Una relación simbiótica asombrosa: las aves obtienen alimento de forma cómoda y los cocodrilos una estupenda higiene bucal. 

Pero de repente suena un ruido ante el que no puede permanecer indiferente. Gracias a su fino sentido del oído escucha la aguda llamada de sus crías. Tras varias semanas incubándose al calor de la tierra y los elementos vegetales en que habían estado enterrados, las crías están rompiendo el cascarón de los huevos. Con toda la velocidad que le permiten sus torpes patas se aproxima al nido para recoger a su descendencia y llevarla hasta las seguras aguas de río. Sin embargo, un enorme cocodrilo también se ha sentido atraído por el ruido y se está aproximando peligrosamente.

Es un cocodrilo mucho mayor que ella, el macho dominante de su pequeño grupo, y durante unos instantes la cocodrila duda llena de tensión. Consciente del peligro preferiría apartarse sumisa del camino del macho, pero su instinto maternal es más fuerte y abre sus fauces cuanto puede para manifestar su intención de proteger a sus queridas crías. El macho, todo seguridad, tantea una dentellada intimidatoria pero se lleva un buen desgarrón provocado por los dientes de la hembra, mucho más agresiva de lo habitual.

Perezoso, el macho deja la demostración de poder para otra ocasión. En otro animal, quizá la herida se habría infectado pronto dada la miríada de pequeños bichos que se aprestan al festín anunciado por el olor de su sangre. Pero millones de años de evolución les han proporcionado a los cocodrilos un sistema inmunológico soberbio.

Más tranquila, la hembra irá recogiendo una a una a sus crías en su gran boca y las llevará con ella hasta el río. Dentro de unos meses algunas de ellas habrán crecido lo bastante como para valerse por sí mismas. Pero la mayoría habrá muerto víctima del sinfín de depredadores que pululan por el río.

Y hasta aquí hemos llegado con esta introducción. Si te apetece seguir leyendo cosinas sobre los cocodrilos, puedes consultar una pequeña página que acabo de terminar sobre estos milenarios animales:

Página de la web Los cocodrilos

[Si leíste lo anterior, te recomiendo que te saltes
la introducción pues es el mismo texto]

     
 
Me gustan los animales
19 - ene
gorila

Gorilla beringei
En peligro de extinción

 

lince ibérico

Lynx pardina
En peligro de extinción

 

pez sierra

Pristis microdon
En peligro de extinción

 

orquídea de Yemen

Punica protopunica
En peligro de extinción

 

loro

Ognorhynchus icterotis
En peligro de extinción

 

loris

Slender loris
En peligro de extinción

 

rana roja de África

Hyperolius rubrovermiculatus
En peligro de extinción

: (
: (
: (

 

Por lo menos, inténtalo

10 pequeños gestos para ayudar
a las plantas y los animales

1) Intenta comer poca carne. Con consumir carne un par de veces por semana ya obtienes todas las proteínas animales que necesita tu organismo (en realidad podrías seguir una buena alimentación sólo con vegetales, pero no es necesario que renuncies a la carne si te gusta). De esa manera, además de reducir la cantidad de animales sacrificados, te alimentarás de forma más saludable y evitarás enfermedades, como el colesterol, derivadas del exceso de consumo cárnico.

2) Si comes carne, que sea siempre de animales cautivos y destinados al consumo humano. Vacas, cerdos, pollos o corderos: hay muchos y la desaparición de un individuo en concreto no es demasiado importante. Sin embargo, en los empobrecidos espacios naturales cada pérdida es irreparable. No necesitas alimentarte de osos, venados o jabalíes y sí resulta fundamental que entre todos consigamos que se recuperen las poblaciones autóctonas de cada lugar.

Este punto adquiere aún más relevancia en el caso de los peces. Catastrofismos aparte, los mares se están vaciando de vida. Aquí el problema no es solo comer determinadas especies de incierta supervivencia, pues es en el propio proceso de obtención del alimento donde radica el peligro. En las artes de pesca mueren todo tipo de peces (y mamíferos, como las ballenas o los delfines), incluidos aquellos que están en peligro de extinción. Por tanto, es de vital trascendencia que nos limitemos a comer peces de piscifactoría. Si hiciéramos esto durante un par de décadas, los mares volverían a poblarse, a enriquecerse con esas extraordinarias formas de vida que son los peces.

3) Intenta comprar solo carne de animales que hayan llevado una vida digna. Por ejemplo, para elaborar el “auténtico” paté de oca, le meten un embudo por la boca al pobre animal y le obligan a comer sin parar con el objetivo de reventarle el hígado y que adquiera mayores dimensiones. Hay vacas que viven encerradas durante toda su vida, pero hay otras tratadas con mimo y cariño a las que les dejan disfrutar del campo. Comprar pollos de corral en vez de pollos que han vivido en unas condiciones lamentables sale más caro, pero si reduces el consumo de carne (ver punto 1), te lo podrás permitir.

4) No participes en espectáculos donde se tortura a los animales. Por ejemplo, en España no vayas a las corridas de toros, miasma execrable de aquellos oscuros tiempos medievales donde el personal disfrutaba con las ejecuciones públicas.

5) Evidentemente, no caces ni pesques animales. Si te gusta disparar, dispara una cámara de fotos, es más divertido y su trofeo más duradero y hermoso.

6) No despilfarres los recursos. Cada objeto que consumimos es el resultado de una larga cadena de producción en la que seguro hay eslabones nocivos para el medio ambiente. El petróleo, por ejemplo, además de ser un elemento harto contaminante, ha protagonizado todo tipo de desastres ecológicos. El último por estas fechas (enero de 2006) ocurrió en las costas gallegas al hundirse el petrolero Prestige. Cada vez que enciendes el coche innecesariamente (por ejemplo, para ir a la oficina todos los días) estás contribuyendo al empobrecimiento global de la Naturaleza. Por poner otro ejemplo, cada bombilla innecesariamente encendida supone una demanda estúpida de ese bien tan preciado que es la electricidad. ¿Te gustaría que en el futuro todo estuviera sembrado de centrales nucleares antes que de encinas, secuoyas, baobab y alcornoques?

7) Jamás compres mascotas exóticas, ni siquiera para ese acuario que tanto te gusta. El comercio ilegal de mascotas es una de las grandes causas de mortandad entre un sinfín de especies protegidas. Por cierto, si estás pensando en comprar una mascota, tal vez te interese mirar antes en sitios donde recogen a animales abandonados. No es necesario tener un perro de raza y quizá así le estés salvando la vida a uno.

8) Evidentemente, jamás compres un objeto cuya materia prima proceda de una especie en peligro: marfil de elefantes, pieles naturales, etcétera.

9) Hay muchas ONGs inmersas en una desesperada carrera contrarreloj para salvaguardar la naturaleza. Intenta apoyarlas en la medida de lo posible, sea económicamente, sea difundiendo sus denuncias.

10) ¡Arriésgate a ser pesado e intenta convencer a los demás para que sean más respetuosos con la Naturaleza! En general, no creo ni en el proselitismo, ni en los sermones, ni en los consejos, ni demás actitudes yihadistas. Sin embargo, hay algunas actuaciones humanas, como el racismo, el machismo o la aplicación de la pena de muerte, por las que vale la pena enfrentarse… y, en este caso, de ser tildados de pesados.

     
 
Es como un niño
22 - ene
chupete
 

En su ameno ensayo, Cuando el perro encontró al hombre, cuenta Konrad Lorenz, uno de los padres de la etología, que es la disciplina que estudia el comportamiento de los animales, que en general los perros domésticos tienden a comportarse como cachorros con el hombre-amo durante toda la vida. Creo que con mi gato Ulises ocurre lo mismo. Todo orgullo y distancia con los humanos, conmigo es muy cariñoso y cuando me siento a escribir en el ordenador no para de maullar y de moverse inquieto hasta que no le dejo saltar para sentarse en mis rodillas.

Por lo que veo a mi alrededor, los seres humanos también adoptamos actitudes infantiles en algunas ocasiones. Yo, por ejemplo, tiendo a aniñarme cada vez que debo resolver papeles con la Administración Pública. Así, en vez de acercarme a las ventanillas con la dignidad propia de un adulto que suele resolver problemas, me aproximo encogido, con los ojos abiertos de par en par y solo soy capaz de hablar en un tono bajito, casi balbuceante y agudo cual chiquillo explicando a su madre porqué le han echado de clase.

Esta vez sin angustia, y más bien como diversión, también me enchiquillizo cuando tengo fiebre, cuando estoy algo triste, cuando tengo que pedir un favor y en alguna ocasión más que no recuerdo en estos momentos.

Parece, por lo tanto, que adopto una actitud infantil cuando creo que no voy a ser capaz de resolver un problema y que la solución depende de la benevolencia de un tercero (un funcionario iniciado en los arcanos de la burocracia, un médico que quizá sepa algo sobre salud, un amigo capaz de manejar esa herramienta mortal que se denomina blacandéquer, etcétera). Curiosamente, he comprobado que esto mismo le ocurre a muchas personas cuando deben enfrentarse a un problema con el ordenador. Esa misma sensación de impotencia se traduce en aniñamiento.

Así de primeras, sin más esfuerzo, podríamos concluir que esa estrategia persigue despertar la compasión habitual que sienten los adultos para con las crías de la manada. Un instinto de protección que es muy habitual entre los animales y que se atisba muy útil para perpetuar la especie (es de suponer que los primates primitivos que cuidaron más a las crías fueron los que tuvieron más posibilidades de sobrevivir).

Sin embargo, este tipo de proceso mental no parece muy razonable pues es precisamente en los momentos de crisis cuando deberíamos estar más despabilados y con todo nuestro potencial intelectivo a pleno rendimiento para superar el problema.

En fin, un rarismo más en el devenir cotidiano.

     
 
Musgo
23 - ene
   

Al enterarse de mi interés por el musgo, mi amigo Joaquín, florista de profesión, me ha regalado un poco de tan extraordinario vegetal. Tras un par de semanas recibiendo intensos cuidados, Musgo, que así lo he llamado, está así de hermoso (en la punta parece que están creciendo ya espereofitos):

musgo

     
 
Líquen
   

Por cierto, si visitas la página de Leafar, quizá te estés preguntando por qué me dedicó el día 1 de enero con un hermoso liquen. Sospecho que la razón se encuentra en una breve charla que mantuvimos sobre los interesantes líquenes.

Como sabes, los seres vivos nos agrupamos en 5 grandes reinos o dominios: el reino Monera, constituido por las unicelulares bacterias; el Protista o protoctista, que incluye a las algas; el reino Fungi o de los hongos; el Plantae, que agrupa a las plantas; y el Animal, en el que estamos todos los animales.

Pues bien, los líquenes son en realidad la combinación simbiótica de ¡un alga y un hongo! Juntos constituyen un organismo mucho mejor preparado que individualmente. El hongo aporta agua, sales minerales y protege al alga de las relaciones solares; por su parte, el alga contribuye mediante el aporte de rico alimento resultado de su capacidad fotosintética.

Como todo fruto del mestizaje, los líquenes nos sirven de ejemplo para mostrar las bondades de la conjunción respetuosa entre entidades distintas. De hecho, no en vano muchas ciudades cosmopolitas, como Alejandría, la antigua Roma, Estambul o New York, han sido cuna de sofisticados desarrollos culturales. Si conseguimos superar, unos y otros, la xenofobia y el nacionalismo imperantes en Europa ¿quién sabe qué maravillosa amalgama cultural surgirá en estos países receptores de inmigración?

Y de postre, un maravilloso liquen de Leafar:

liquen

     
 
¡Último aviso!
   

Atención:

el día 31 de enero concluye el plazo para entregar un relato ganador de la tercera convocatoria del píxel de oro.

Luego no digas que no te avisé.

     
 
Caballitos de mar
24 - ene
   

El otro día asistimos a un suceso muy interesante en la vida de una cocodrila. Si recuerdas, el acorazado animal pasó un momento de gran tensión cuando tuvo que decidir entre dos acciones opuestas: o bien salía escopeteada y abandonaba sus crías o bien se enfrentaba al cocodrilo dominante. Tanto en los humanos como en el resto de los animales, la firmeza o raigambre de una conducta se manifiesta, entre otros momentos, cuando se debe tomar una decisión ante una disyuntiva. En la superficialidad de las salidas nocturnas todo el mundo es maravilloso porque no surgen ocasiones donde mostrar lo peor de uno mismo (como mucho, alguien revela su temperamento autoritario imponiendo a los demás el ir a tal o cual sitio). Sin embargo, en una oficina sale a relucir la naturaleza de la gente que día a día debe decidir qué actitud tomar (ser ambicioso, maligno, honrado, etcétera).

En nuestra mamá cocodrilo,  al final, prevaleció el instinto maternal frente a la tendencia cocodrílica de reconocer la autoridad del macho dominante. No sé todavía si esta última conducta es innata o fruto del aprendizaje (durante la primera refriega con el gran jefe se aprende a no cruzarse en su camino cuando manifiesta que está con ganas de bronca). Pero sí parece que sea innato el instinto maternal, tan frecuente entre las especies con pocas crías. Incluso, podemos suponer cómo se fue afianzando cada vez más en el transcurso de la evolución: aquellas crías que recibieron mayor atención por parte de sus madres (de quienes heredaron parte del código genético) tuvieron mayores posibilidades de sobrevivir y, por ende, de transmitir la tendencia dictada por los genes a cuidar de la prole recién nacida.

Curiosamente, el instinto paternal está mucho menos extendido. Incluso se producen casos, por ejemplo entre los osos polares y los leones, en los que los machos pueden agredir a un cachorro si no están convencidos de ser su padre (al parecer, así consiguen que las hembras entren de nuevo en celo y, por tanto, más posibilidades de transmitir sus genes).

A todo esto, no sé qué relación pueda existir entre este instinto maternal y el hecho de que sean las hembras quienes se queden embarazadas. Al respecto, quizá resulte esclarecedor el caso de los caballitos de mar, ya que entre ellos es el padre quien se ocupa de las crías recién nacidas, al igual que son los machos quienes soportan los rigores del embarazo: un fenómeno tan insólito que me ha llevado a preparar una micropágina sobre tan fascinante animal.

caballito de mar dibujado por marcóticos

     
 
La transmutación de los valores
26 - ene
   

Leo en un periódico que una cadena de televisión va a comenzar a emitir una serie cuya acción se desarrolla en una oficina. Resulta curioso que, por lo menos en España, en las series de televisión cada vez se traten más las miserias insípidas e insalubres de la vida cotidiana: los dimes y diretes de una oficina, la complicada convivencia en una escalera de vecinos, las peripecias domésticas de una familia sin demasiadas inquietudes, las maledicencias y habladurías de un barrio: y todo en un tono de sainete, machismo y pandereta que parecía enterrado en El Valle de los Caídos. Recuerdo, y quizá la memoria me engañe, que cuando yo era chico aparecían cuestiones más interesantes en las series de tele. En Retorno a Brideshead o Yo Claudio, por ejemplo, se abordaban el amor, la amistad, la fascinante decadencia del Imperio romano, etcétera.

En alguna que otra ocasión me han tildado de “friki” y en muchas más me han mirado como si fuera un marciano mientras explicaba entusiasmado algún nuevo descubrimiento personal (por ejemplo, el mundo de las bacterias). Sin embargo, intuyo que ni soy un friki ni un extraterrestre. Escuchemos los argumentos de la defensa:

Leo en la wikipedia, ya que no viene recogida en la RAE, la definición de friki:

(Del inglés freak, que significa raro, extravagante, estrafalario, fanático.)

Un friki es un término usado en España para referirse a la persona obsesionada con un tema o afición en concreto, normalmente extravagante, hasta el punto de convertirlo en una forma de vida. Normalmente se ha relacionado sobre todo con la informática, los cómics, el anime, las películas y series de ciencia ficción y fantasía, pero el término puede extenderse a cualquier gusto desmesurado. Normalmente se asocia a un carácter introvertido o difícil de relacionarse con personas ajenas a su afición y a una indumentaria no convencionales, aunque estas características se basan en prejuicios sociales.


Si aceptamos esta definición como correcta o bien no soy un friki o bien soy el frikismo total, puesto que me entusiasman una montonera de temas: desde la historia a la física, pasando por la zoología, la mitología, el arte, la literatura, la filosofía, el cómic, el cine, la música la informática, la psicología y, prácticamente, todo cuanto existe en el planeta Tierra y el Universo, menos la economía que me resulta soporífera. Por otro lado, decir que no soy introvertido, más bien todo lo contrario, y que el único rarismo de mi habitual vestimenta es cierta tendencia por vestir de negro y con ropa barata.

Además, mis entusiasmos previamente mencionados no son incompatibles con mis apetencias carnales, entre las que destaco el salir por la noche, el comer en buena compañía, el viajar y conocer nuevas gentes y el sexo.

Descartado el frikismo, queda por resolver mi naturaleza terrícola y, al respecto, sospecho que el problema no se encuentra en mí sino en el empobrecimiento de intereses que afecta con creciente intensidad al común de mis paisanos (entroncando con lo que decía al principio del apunte). Dicho de otra forma: no soy yo el raro por entusiasmarme con los cuadros de Leonardo Da Vinci o las costumbres sociales de las hormigas, sino tú por permanecer indiferente ante fenómenos insólitos y sublimes mientras que sigues con atención la prensa rosa y el devenir deportivo de un equipo de fútbol.

Ay madre, que a gusto que me he quedado.

     
 
¡Último aviso 2!
   

Y para despedirme hoy con mejor sabor de boca, una foto chulísima que envía Roser en relación con la tercera convocatoria del píxel de oro. (De la serie: me sé de dos, que quizá se llamen Bruno y Marcel, que se van a quedar sin premio).

angel

     
 
La cigarra y la hormiga
30 - ene
hormiga
 

Ford lanzó ayer oficialmente El Camino hacia Adelante (The Way Forward), un nombre ampuloso y con resonancias maoístas que en realidad supone, de aquí a 2012, una reducción de su plantilla en Estados Unidos de entre 25.000 y 30.000 empleos, el cierre de 14 fábricas y condiciones más duras para los proveedores.

Seguro que recuerdas una fábula llamada La cigarra y la hormiga, fruto de la imaginación del escritor francés Jean de la Fontaine (1621-1695). En aquella historia nos contaban las peripecias de una cigarra que se pasaba el verano haraganeando y unas hormigas que no paraban de trabajar almacenando comida para sobrevivir durante el duro invierno que se avecinaba.

Lo que no nos contaba la didáctica fábula es que, en realidad, las cigarras nunca viven hasta el invierno. En cuanto llega el frío, mueren.

Con las empresas ocurre lo mismo. Nos dicen a los trabajadores que debemos dejarnos la salud y la vida para sacar la empresa adelante y, luego, cuando pensamos que vamos a disfrutar de un merecido descanso, léase una jornada laboral de 8 horas por un sueldo digno, nos echan para contratar a otro ingenuo que vuelva a trabajar en unas condiciones decimonónicas, o deciden despedir a tropecientos mil de la plantilla porque el margen de beneficios no ha alcanzado las previsiones, o el dueño se jubila y se acabó el sueldo que se daba, etcétera.

Por tanto, a la empresa hay que darle lo que es de la empresa, es decir, trabajar por lo que se te paga y ni un minuto extra gratis.

He dicho.