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novedóticas: Apuntes de Mitología |
web log de marcóticos julio de 2005 |
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marcóticos |
Derechos Humanos |
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[1] Ya he dicho en alguna ocasión que todas las grandes religiones me parecen terribles, pero el Islam es de las peores. Me pregunto si existe una religión que en vez de oponerse a los derechos humanos, los potencie. Para empezar deberían contribuir a la igualdad entre todos los seres humanos y al derecho a la integridad física y moral; lo que se contradice ya con el islamismo, el cristianismo, el hinduismo y el judaísmo… No sé si un mundo sin religiones sería menos terrible, pero, en cualquier caso, sin fanáticos parece evidente que sí. Dicen los comentaristas que el salvaje atentado de Londres es consecuencia de la guerra de Irak, la factura que pagan quienes participaron en la injusta guerra de Bush, que día a día sigue cosechando cientos de víctimas. Pero hay algo que no me cuadra. Aunque la guerra es de por sí un marco donde perder el raciocinio y el respeto por la vida, los contendientes pueden ser más o menos sangrientos. Así, por ejemplo, los nazis, los serbios o los asirios fueron particularmente implacables (al igual que los almohades eran mucho más fanáticos que la primera oleada de pueblos árabes que invadieron la Península en el siglo VIII). Aunque resulta un tanto contradictorio pedirle que respete los derechos humanos a un militar, hay unos peores que otros. El horror que se alcanzó en la guerra de Ruanda, por ejemplo, ha sido de los más escalofriantes de los últimos tiempos. Con esto, lo que pretendo decir es que los atentados de Al Qaeda son tan salvajes y gratuitos que sobrepasan mi capacidad para considerarlos una respuesta a la guerra. No fueron los civiles muertos en Madrid y Londres quienes han invadido Irak, y esto hasta el más mentecato de estos fanáticos debería ser capaz de comprenderlo. Puestos a soñar, me pregunto que despliegue de medios denunciando la guerra se podría haber desarrollado con los recursos humanos y económicos empleados en los atentados. Claro que la sangre es más apetitosa que el papel.
[2] Sí, lo sé. Han pasado una montonera de días sin actualizar el log. No, no hace falta que me regañéis, ya me basto yo solo para sumergirme en el ancho mar de la culpabilidad lacerante. Podría argüir en mi defensa el exceso de trabajo, las consecuencias resaquiles de la fiesta del orgullo gay, la desidia que nace del calor y tantas fatalidades más que incluso vosotros sentiríais piedad para con este humilde mortal, juguete de los dioses, una mota cósmica en la infinidad del Universo. Pero, NO. Pienso mantener mi dignidad y afrontar mis pecados sin revolcarme en la miseria.
[3] Ayer vimos una película formidable: A las 5 de la tarde, de la directora iraní, Samira Makhmalbaf. En clave poética, la película cuenta la historia de dos mujeres y su anciano y fanático padre en Kabul después de la guerra entre talibanes y estadounidenses. Una de las hermanas quiere vivir en libertad y no ser un mero objeto propiedad de los hombres, pero no lo tiene nada fácil: para que nos hagamos una idea, baste pensar en que su padre prefiere hablar con los animales antes que con ella. No cuento más para no destripar la peli, pero insisto en que la veáis. Para más información, podéis leer una entrevista a su joven directora en:
Samira Makhmalbaf |
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| -La conspiración | ||||
[1] La conspiración: la historia secreta de los protocolos de los sabios de Sión es la última novela gráfica que dibujó Will Eisner, uno de los grandes colosos del mundo del cómic, autor entre otras criaturas del inefable Spirit. En La conspiración, terminada poco antes de morir a los 83 años, Eisner nos cuenta la dantesca historia de Los protocolos: un libro en el que los judíos explican su plan para conquistar el mundo. En realidad, Los protocolos fueron escritos a finales del XIX por encargo de una facción conservadora del gobierno zarista para frenar la modernización de Rusia y alimentar el tradicional antisemitismo de los rusos. Lo curioso es que, aún a sabiendas de que son una farsa, todavía hoy día son publicados con frecuencia y se siguen esgrimiendo para atacar a los judíos. Aparte de que el cómic de Eisner es una maravilla por sí mismo, su lectura resulta especialmente recomendable en estos días donde el antisemitismo vuelve a resurgir por doquier. Sin entrar a analizar los periódicos atentados a sinagogas y demás espacios públicos judíos, me inquietan por sintomáticas las conversaciones donde se confunde a judíos con israelitas y a éstos con partidarios de Ariel Sharon. Por ejemplo: los atentados en Europa nos causan el natural espanto, pero las bombas humanas en Israel se piensan incluso justicieras (se lo han ganado). Y esto no quiere decir que el gobierno de Sharon no sea terrible, que lo es. Escapa a mi entendimiento cómo es posible que se haya perseguido a un pueblo durante tanto tiempo y en tantos lugares. En Rusia, España, Alemania: por toda Europa se han producido intentos de genocidio contra un pueblo por un rasgo tan baladí como la religión. Hoy día, el antisemitismo está muy arraigado en los países musulmanes. Confundiendo las churras con las merinas, mezclan en un peligroso sopicaldo ideológico la agresiva política exterior de Bush con el pueblo judío (por cierto, no me imagino a Woody Allen conspirando con Cheney para invadir Irán). Muchas generaciones con buena voluntad deberán pasar para limpiar todo el odio generado… En fin.
(Si alguien piensa que se está exagerando, que pruebe a poner "protocos de sión" en Google: espeluznante) |
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| -Yo contra el mundo | ||||
[1] Hoy es uno de esos días...
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| -Harry Potter y el Papa | ||||
[1] Hoy me entero de pronto de que los libros de Harry Potter no le gustan al actual papa Benedicto XVI, por que “ seducen a los jóvenes lectores de manera subliminal y distorsionan la cristiandad en el alma” antes de que ésta pueda desarrollarse” (www.elmundo.es). Curiosamente, ayer mantuvimos una discusión sobre el fenómeno Potter. Sus detractores sostenían que en realidad el libro no favorece la lectura, tan solo el frikismo (al estilo de los trekis que se desviven por Star Treck), y el gusto por los best seller (término éste que en sus labios sonaba un tanto despectivo). Y remataban su discurso señalando, con cierta indignación, que ese mismo ejercicio de marketing habría que aplicarlo a los clásicos. En esencia esta misma argumentación les podría haber servido para criticar a Ken Follet, Noa Gordon y Dan Brown. A mí, por el contrario, me parece fabuloso que un libro despierte semejante pasión en el mundo entero. Aparte de que los 5 libros de Potter me parecen muy entretenidos (sus detractores del domingo no se los habían leído), creo que no existe alta y baja literatura. Los libros, salvo cuando inducen a cometer actos contra la humanidad (como el Mein Kampf, la Biblia o el Corán), me parecen todos igual de válidos. Quizá el Quijote esté mejor escrito que la saga del niño mago, pero no veo razón alguna para considerarlo más válido que otro. Por cierto, me parece que en España sí que se ha desarrollado una intensa campaña de marketing con los clásicos, por lo menos con las aventuras del Quijote. Sospecho que los libros de Harry Potter incentivan cuanto menos la imaginación, la fantasía, la solidaridad, la rebeldía frente a la injusta tiranía, el amor, la amistad, el gusto por lo extraño, la mitología y lo antiguo, etcétera. Pero, aunque no favorecieran nada de esto, no por eso cumplen a la perfección su primer cometido: entretener. Cuando se desprecian los best seller, en realidad se está menospreciando el valor principal de los libros: hacerte pasar un buen rato estimulando el cerebro. En fin, no sé si he conseguido explicarme, hoy ando algo espeso…
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