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| — Joseph Roth | |
[1] Mensaje enviado por Marcos el 16 de febrero de 2004 En ocasiones, el destino nos depara sorpresas maravillosas. Narrativa del Acantilado ha decidido publicar en castellano las obras de un gran escritor del pasado siglo: Joseph Roth, autor de La leyenda del santo bebedor (1939) entre otras joyas. El otro día, tras una mañana laboral muy intensa, fui a desahogarme a Crisol con el objetivo de canalizar las tristezas mediante la compra compulsiva de libros y descubrí dos títulos que no había leído: El triunfo de la belleza y Hotel Savoy. Del primero apenas hablaré pues no me gustó demasiado, pero el segundo os lo recomiendo sin duda. Traducido muy bien por F. Formosa, en Hotel Savoy, Roth nos cuenta la historia de un hombre que, tras haber pasado la mitad de la primera guerra mundial en un campo de prisioneros, llega a una ciudad en la que se encontrará con todo el sentido imposible de una sociedad desquiciada. Subyugado por las fuerzas kafkianas de un hotel misterioso, el joven refugiado se ve atrapado por las relaciones de una decadente colmena humana de subyugados y poderosos que todavía no hemos sido capaces de cambiar. [2] Mensaje enviado por Ana el 29 de febrero de 2004 ... yo también me siento muy feliz con las publicaciones del Acantilado y sobre todo con Joseph Roth. Pero, a diferencia tuya, me gusta mucho El triunfo de de la belleza. Me atrevo a pensar por qué no te gusta, supongo que pensarás que es una novela misoginia y la verdad es que la última página de la novela es durísima y por un momento también pensé que Joseph Roth odiaba a las mujeres. Pero quizás el problema es que confundimos las palabras del narrador-médico con el pensamiento de Roth y no tendría por qué ser así. También nos puede suceder que tanto tú como yo tengamos una tendencia a la discriminación positiva, es decir, defendemos a los grupos de personas que se suponen están discriminados como las mujeres. Pero la verdad es que el comportamiento de la mujer es terrible, mucho más terrible que las palabras finales del médico... [3] Mensaje enviado por Marcos el 6 de marzo Totalmente de acuerdo. Creo que, efectivamente, El triunfo de de la belleza me resultó demasiado misógino en primera instancia como para pensar que era mi visión del relato la que me estaba molestando. Sin embargo, todo hay que decirlo, me temo que Roth tenía cierta tendencia a reducir los intereses femeninos en una terrible cuestión de poder y seducción. Quizá, como dices, confundimos las palabras del narrador con su pensamiento, pero, también es cierto que algo de su pensamiento debían de llevar. Pongamos un ejemplo, a lo mejor alguien que se define como no racista está constantemente contando chistes donde los negros aparecen como imbéciles. Quizá peco de algo, pero no me parecen graciosos ese tipo de chistes, al igual que no me hacen ni pizca de gracia los chistes machistas, y creo que en el fondo quien los cuenta, en cierta medida, muy en el fondo, no está del todo en desacuerdo con los lugares comunes del chiste (las mujeres son unas brujas, los negros no son capaces de nada, etcétera). Pero es que, en el caso concreto del cuento que nos atañe, me temo que Roth no estaba describiendo la visión del médico, o la de un europeo acomodado de la época, sino la suya propia, pues, sospecho, que, si hubiera pretendido describir el modo de pensar de un personaje, habría profundizado mucho más en él. Es decir, apenas conocemos nada del médico, que sólo sirve como narrador de la historia, y, por tanto, cualquier cosa que digamos de él –por ejemplo, lo que piensa sobre las mujeres– será totalmente superficial. Su única función es la de contarnos una historia, y no la de ser objeto de análisis sobre el pensamiento masculino… No sé si me explico. En cualquier caso, si no me gustó el cuento, además de por discordancias éticas, fue porque se me quedó corto. Es como cuando lees el argumento o la sinopsis de una película que te parece maravillosa, pero luego el guión o el desarrollo no cumplen las expectativas. A priori, la historia promete: un joven elegante y de buena familia se enamora de una mujer hermosa y vacía que, tras ser descubierta en mil aventuras extramatrimoniales, se finge enferma para no ser abandonada. Sin embargo, al contrario que en otras obras suyas, Roth apenas profundiza en los personajes y se limita a contarnos un arquetipo de forma superficial. ¿Qué siente o piensa la mujer? ¿Por qué se arroja de hombre en hombre? ¿Qué está buscando, si que busca algo? ¿Por qué no pasa definitivamente del pavisoso de su marido y se lanza a las fiestas y los ligoteos, que al parecer son su principal interés? En suma, el cuento me parece más una rabieta infantil, fruto de vete a saber qué despechos, que un ejercicio literario propio del autor de La leyenda del santo bebedor. [4] Mensaje enviado por Daniel el 3 de marzo A mí sí me gustó mucho El triunfo de la belleza. Mi novela favorita de Roth es Confesión de un asesino , pero también me encanta la leyenda del santo bebedor (y la peli protagonizada por Rutger “Nexus” Hauer). Yo también me alegro de las ediciones encantadoras de El Acantilado de autores del antiguo imperio austrohúngaro: Roth; Schnitzler, Zweig… maravillosos. Hace unos años no había nada de ellos y ahora el mercado rebosa. Fantástico. [5] Mensaje enviado por Marcos el 6 de marzo Totalmente de acuerdo. Me fascinan las novelas de Roth, sobre todo Confesión de un asesino, La leyenda del santo bebedor y La leyenda del 2002. En general, me hipnotiza esa especie de fatalismo que, al igual que sucede en las epopeyas kafkianas, hace imposible los comportamientos y acontecimientos más lógicos. Sus personajes se suelen ver envueltos en unas lógicas más allá de la sensatez, que tan solo pueden ser aceptadas y obedecidas a riesgo de no encajar nunca más en la sociedad. Esa lucha titánica por adaptarse a una sociedad evidentemente injusta, esa renuncia total a tus propios principios lógicos por un mendrugo de pan, son desgarradores.
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