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Marcóticos |
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Microensayo sobre la ceguera | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Lo sé, ha pasado el fin de semana y yo me he mantenido en un oscuro silencio, impropio de quien se había prometido no permanecer tanto tiempo sin actualizar el log. Sin embargo, una causa de fuerza mayor he de argüir yo como eximente. El viernes por la noche, me liaron en el trabajo para ir a tomar unas copas para festejar mi reciente muerteaños. Como no pasé por casa, utilicé la táctica habitual para eludir las gafas mientras bailo, me las guardé en el bolsillo de atrás del pantalón. Y las muy insensatas, en un acto de una ruindad absoluta amanecieron rotas en diversos fragmentos, como si quisieran reproducirse mediante partenogénesis. Así las cosas, pasé el fin de semana vagando en medio de una bruma espesa, de la que tan solo conseguía librarme pegando mi nariz a la realidad circundante: libros, comida, ducha, almohada y alguna que otra esquina, sea de estantería, sea de pared, que con dolorosa y exquisita precisión venía a indicarme cuál era el camino correcto en mi torpe andadura. Por fortuna, Eva me guió el lunes por la mañana hasta una óptica donde me hicieron unos nuevos anteojos en apenas una hora. Eso sí, me he visto obligado a renunciar a la redondeada forma de las lentes que ya formaba parte de mi anatomía. Estas nuevas me hacen un poco posmoderno, pero contribuyen a mimetizarme en este madrileño barrio de Chueca donde habito. En fin. Ya me diréis qué os parecen. Lo que sí pude hacer a pesar de mi ceguera fue reflexionar sobre el horror que debían padecer los miopes antiguamente. Leo en Internet que las gafas fueron un invento medieval ocurrido hacia el siglo XIV, aunque los chinos, claro está, ya las habían descubierto siglos antes. Pienso en todos esos miles de personas con más de un par de dioptrías perdiendo de vista todo cuanto aman y siento vértigo. Habría que otorgarle un Nobel honorífico a la persona que las inventó. Leo en una fuente poco fiable de Internet que es a un florentino, claro está, llamado Salvino degli Armati (m. 1357) a quien se le atribuye la paternidad de esta maravilla, aunque fue Nicolás de Cusa (1401-1464) quién perfeccionó el mecanismo que permitía ver a los miopes… Bueno, habría que investigar con más detalle el asunto. [2] Para gran dolor de mi corazón me veo obligado a dejar un libro a medias: Viaje al silencio, por los caminos de Asia Central, escrito por Francisco López-Seivane. En teoría, el libro es un relato del viaje emprendido por este señor por tierras tan exóticas como Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y Kazajstán. Aunque es tal el hambre que tengo por saber cosas de aquellos lugares que igual vuelvo a retomar el libro, hasta el momento compartir su viaje me está resultando muy molesto. En general, no sé porqué, me disgusta bastante la actitud del español cuando viaja al extranjero. No hace más que quejarse por todo y añorar la patria abandonada: cómo en España no se come en ningún lado; hay qué ver que mala organización, sin embargo, en España; joder qué antipáticos son por aquí, en cambio en España; mira yo cuando viajo paso de museos, que no he venido hasta aquí para… Buf, qué cansino. Y esta cantinela es la que se desprende del centenar de páginas que llevo leídas del relato de López-Seivane. Parece que está siempre enfadado, que le disgusta estar donde está. Trata a la gente mal, con la típica arrogancia del español en un país menos rico. Para que veáis que no exagero cito un pasaje típico: “Metido en mis notas, no me apercibí del revuelo que estaba armando a mis espaldas una mujer gorda, hasta que el viejo del telpek señaló muy enfadado la mochila. Comprendí entonces que hacía falta el asiento y lo liberé de inmediato, pidiendo disculpas. Pero la gorda, en vez de sentarse, lo que quería era que su amiga, sentada unos asientos más atrás y todavía más gorda que ella, ocupara mi sitio y así viajar juntas. Con todos los ojos del avión clavados en mí, no encontré fuerzas para resistirme. Uno de los mecanismos menos logrados de los Tupolev es el sistema de ajuste de los cinturones de seguridad. Todos aparecen en su grado máximo de alargamiento… Los intentos de ajustarlos están condenados al fracaso. Aquella mañana, tras no pocas penurias, había logrado reducir la correa de mi cinturón a un tamaño humano, así que, mientras me desplazaba al asiento que había dejado libre la gorda, me iba riendo para mis adentros, pensando en los sudores que iba a pasar para encajar allí su barriga…” En fin, hay varios pasajes más por el estilo. A un pobre guía que quería hablarle le grita porque se quiere dormir, a otro le insulta por otra chorrada. Y lo peor es que se creerá que es gracioso, cuando tan solo me parece cruel. No sé, cuando uno lee a Javier Reverte o Kapuscinky, los ves emocionados, amando esos lugares y sus gentes. A mí, cuando viajo, me emocionan hasta los diseños de los billetes de metro. Lo siento por Gengis Khan, pero me temo que abandonaré el libro.
¿Podré viajar alguna vez a la mítica Samarkanda? |
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| No a las armas | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Hace dos días han muerto 125 personas en un atentado en Bagdad. ¡Qué maldita locura! Leo en un periódico que los vecinos de un barrio de Belfast están cada vez más hartos de la dictadura y la violencia del IRA y están perdiendo el miedo a manifestarse. Hace unos años resultaba desesperante escuchar a algunos conocidos justificar la lucha armada en Irlanda del norte. Sería porque venía arropada en cervezas y baladas celtas, sería por razones más siniestras, el caso es que en más de una ocasión escuché a gente justificando al IRA, cuando, en realidad, no eran ni son más que otra banda criminal y mafiosa que siembra el terror entre la población civil. (Inciso: curiosamente, a pesar de que los españoles son en general bastante xenófobos, a los irlandeses siempre se les ha visto con simpatía. Quizá por la común religión católica frente al protestantismo de la pérfida Albión. Sin embargo, como ocurre con casi todos los pueblos que conozco, la historia de los irlandeses es igual de espeluznante que la de cualquier otra nación. En su haber, por ejemplo, está el exterminio y genocidio de los indios de América del Norte. Otras supuestas bondades, como su predisposición a la violencia, tampoco me parecen folclóricas, sino terroríficas. Ojo, y con esto no quiero decir que me resulten antipáticos, todo lo contrario, me gusta mucho la cultura irlandesa). Volviendo a los terroristas. Todavía hoy en día es frecuente encontrar gente que defiende la violencia como arma contra el opresor. Aunque no se mira la lucha armada con la misma benevolencia de antaño, no es raro encontrar un doble rasero en la gente de izquierdas. Por poner un par de ejemplos. Las FARC, un grupo de asesinos organizados que campa por Colombia gracias al narcotráfico, tenía una caseta en una fiesta del PCE hace tan solo un par de años. O, más cercano, recordemos la actitud ambigua de Izquierda Unida en el País Vasco. Nada, salvo una guerra defensiva (como la guerra civil española), justifica el uso de la violencia, y menos contra la población civil. Todos los ejércitos son igual de deleznables, asquerosos y repugnantes, ya se llamen populares, de liberación nacional, revolucionarios, nacionales o como se quiera. Las armas solo sirven para matar y aterrorizar y cualquier otra lectura es una zarandaja literaria. No veo porqué debo sentir menos repulsa por una bandera que por otra, en tanto que bandera sólo sirve para dulcificar la ausencia de papel higiénico. Como indicaba en un comentario anterior, y en consonancia con la campaña emprendida con mi amigo Tubau por definir qué es exactamente la izquierda, creo que la gente verdaderamente de izquierdas deberíamos ser totalmente intransigentes con el terrorismo. Nada, absolutamente nada, lo justifica. Y si esto, querido lector, te parece algo obvio, basta con que saques a colación durante una cena el conflicto entre Israel y Palestina. Asombrado verás como las bombas de los fundamentalistas son rápidamente “contextualizadas”. Es maravilloso eso del contexto. Yo de mayor quiero llevar siempre uno en el bolsillo, ora te justifica, ora te atenúa, ora te permite ser un machista o un asesino. Recuerdo, por ejemplo, una discusión con un partidario de la dictadura de Fidel al que le hacía ver cómo en Cuba no se puede elegir con quién te acuestas. “Claro, –me argumentaba– no pretenderás que la homosexualidad esté permitida en el contexto cultural de Latinoamérica”. Esa contextualización-justificación es la misma que utilizan los revisionistas para rebajar el horror que fue el nazismo (“Claro, hay que entender el contexto histórico, que si la gran depresión, que si la devaluación del marco, que si la humillación nacional... ¡BUF!). Es evidente que los palestinos viven una existencia dramática, en gran parte causada por la intransigencia y las prácticas genocidas de algunos gobernantes de Israel, pero eso no justifica las bombas, que, en todo caso, no hacen sino agravar el problema (como se está demostrando en estos días, en los que el proceso de paz una vez más se está yendo al garete por culpa de un atentado salvaje). Esto se ve muy bien en una magnífica película, The Boxer, de Jim Sheridan . Aunque por ahí he leído críticas que la tildaban de americanada, a mí me encantó. Es la historia de un boxeador de Belfast que acaba de salir de la cárcel, donde ha pasado 16 años encerrado, y que al regresar a su barrio se vuelve a encontrar con todo aquello que detesta: la violencia del IRA y el ejército inglés. Es muy interesante ver como es parte de la banda armada la que no quiere llegar a ningún proceso de paz. En realidad, como ocurre con ETA, están más interesados en su propia supervivencia como grupo que en ningún tipo de ideal... En fin, hoy me he puesto un poco estupendo pero es que es tan terrible toda esta muerte gratuita. [2] He arreglado el enlace a Palmi, el pueblo de mi abuela, que, para variar, no funcionaba. Yuk, yuk, yuk. |
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| Cansancio | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] No sé qué me pasa pero últimamente ando agotado. Hará cosa de un mes, Leafar me dio un bote de vitaminas encapsuladas que me vinieron muy bien, quizá por lo psicosomático. Sin embargo, me dijo que cuando se me terminara el bote debía dejar pasar unos meses antes de volver a tomarlas. Tal vez, mi natural querencia para con la adicción me haya convertido en un micebrinadicto y el síndrome de abstinencia vitaminil sea la causa de este tremendo cansancio, pero lo dudo pues sigo comiendo por tres. Rayos, ¿no os pasa alguna vez que sentís todo el peso de la atmósfera sobre los hombros? Sin embargo, esta sensación de debilidad no debe confundirse con falta de ganas de vivir. Todo lo contrario. Cuanto más me acerco a la muerte más me alejo de las depresiones gratuitas. Hace unos días, Tubau comentaba en su log lo mucho que le incomodan esas personas que siempre quieren andar deprimidas. Estoy totalmente de acuerdo con él. Con esto no quiero decir que debamos vivir como si estuviéramos en wondermundo y todo fuera maravilloso. Claro que suceden cosas terribles y es sano sentirse depre por eso; el problema es cuando la depresión se convierte en actitud vital. Por cierto, ¿os habéis fijado en la cantidad de pequeños detalles que hacen de la vida algo formidable? Así de carrerilla, digo 10 de esos pequeños grandes detalles: 1. El sabor de las aceitunas [2] Llevo un par de semanas devorando una novela de Camillieri detrás de otra. Es algo que no me pasa con frecuencia: descubro un autor y me entusiasma tanto que me zampo todos sus libros de un tirón. Además, en este caso, por suerte Teresa me ha dejado algunas en su idioma original, siciliano, que aunque me cuesta más entenderlo resulta de una sonoridad espectacular. Os recomiendo encarecidamente que si todavía no conocéis Sicilia marchéis sin falta allí las próximas vacaciones. Por cierto, en la última novela que me he leído hay un pasaje muy interesante. El bueno del comisario Montalvano reflexiona un tanto asqueado sobre la pérdida de sensibilidad que supone ver en demasía la televisión, donde se puede pasar de un terremoto con cientos de víctimas a un desfile de modas intrascendente en apenas un par de segundos. Creo que estoy de acuerdo. Mantengo con Leafar 0.1 una discusión al respecto ya desde hace años. Él sostiene que la televisión no es mala ni buena en sí misma, depende de cómo la utilices. Y, según él, hay programas muy interesantes que te instruyen y alimentan (como los documentales o Redes). Así de primeras, su argumento, mal resumido por mí, parece muy razonable. Sin embargo no termino de estar de acuerdo. Primero porque apenas conozco a nadie que use “bien” la tele. La gente que mira la tele ve muchas cosas más aparte de los documentales y suelen ser malas. Además, en la programación apenas hay nada interesante y del resto no sabría bien que pensar: ver cine es sencillamente imposible. No se puede disfrutar de verdad de una película si está fragmentada y salpicada de cuñas publicitarias. Los programas de divulgación suelen ser superficiales, los debates, superfluos y los buenos documentales, escasos. Y, segundo, porque no creo que media hora de televisión sustituya la calidad de información que se puede recabar por otras fuentes… Bueno la verdad es que el tema es muy complejo y hoy estoy agotado. Sigo otro día… [3] Se me olvidaba. Siguiendo los consejos de Tubau me he pasado al navegador Firefox. Una maravilla que mejora sin duda alguna las prestaciones del manido Explorer. Os lo recomiendo. |
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| Epístolas morales a Lucilio | 7 - marzo | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Leafar 01 me ha dejado un libro que estoy disfrutando un montón las Epístolas morales a Lucilio, de Séneca (Gredos. Traducción de Ismael Roca Meliá). La verdad es que es una maravilla. Resulta impresionante la lucidez de este hombre que, por ejemplo, en pleno apogeo del circo romano se atreve a criticar las luchas de gladiadores. Como volveré sobre el libro, por el momento no digo nada más sobre Seneca. Tan solo transcribo el primer capítulo, que está relacionado con lo que venía diciendo estos días atrás acerca de aprovechar el tiempo y que me parece especialmente indicado para empezar la semana laboral. "Obra así, querido Lucilio: reivindica para ti la posesión de ti mismo, y el tiempo que hasta ahora se te arrebataba, se te sustraía o se te escapaba, recupéralo y consérvalo. Persuádete de que esto es así tal como escribo: unos tiempos se nos arrebatan, otros se nos sustraen y otros se nos escapan. Sin embargo, la más reprensible es a pérdida que se produce por la negligencia. Y, si quieres poner atención, te darás cuenta de que una gran parte de la existencia se nos escapa obrando mal, la mayor parte estando inactivos, toda ella obrando cosas distintas de las que debemos. ¿A quién me nombrarás que conceda algún valor al tiempo, que ponga precio al día, que comprenda que va muriendo cada momento? Realmente nos engañamos en esto: que consideramos lejana la muerte, siendo así que gran parte de ella ya ha pasado. Todo cuanto de nuestra vida queda atrás, la muerte lo posee. Por tanto, querido Lucilio, haz lo que me dices que estás haciendo: acapara todas las horas. Así sucederá que estés menos pendiente del mañana, si te has aplicado al día de hoy. Mientras aplazamos las decisiones, la vida transcurre. Todo, Lucilio, es ajeno a nosotros, tan sólo el tiempo es nuestro: la naturaleza nos ha dado la posesión de este único bien fugaz y deleznable, del cual nos despoja cualquiera que lo desea. Y es tan grande la necedad de los mortales, que permiten que se les carguen a su cuenta las cosas más insignificantes y viles, en todo caso sustituibles, cuando las han recibido; en cambio, nadie que dispone del tiempo se considera deudor de nada, siendo así que éste es el único crédito que ni siquiera el más agradecido puede restituir. Quizás me preguntes qué conducta observo yo, que te doy estos consejos. Te lo confesaré sinceramente: como le acontece a un hombre pródigo, pero cuidadoso, tengo en orden la cuenta de mis gastos. No podría afirmar que no derroche nada, pero te podría decir qué es lo que derrocho, por qué y cómo: te expondré las causas de mi pobreza. Pero me acontece a mí lo que a muchos de los que sin culpa suya han caído en la indigencia: todos les disculpan, nadie les auxilia. En conclusión ¿qué significa esto? que no considero pobre a quien le satisface cuanto le queda, por poco que sea. Con todo, prefiero que tú conserves tus bienes y así comenzarás en el tiempo justo. Pues, según el aforismo de nuestros mayores `es ahorro demasiado tardío el que se consigue en el fondo del vaso´: en el sedimento sólo queda una parte insignificante, sino la peor". [2] Tubau ha puesto comentarios automáticos en su página. A pesar de que así parece más fácil la interactividad (entendiéndola cómo que alguien interactúa con el log aportando sus comentarios), a mí no me terminan de convencer en mi caso. Más que nada por el temor que me daría no ver alguno. Al final tendría que estar repasando una y otra vez mis páginas pasadas por si hay algún comentario inadvertido. [3] Bueno. Apenas faltan unas horas para comenzar otra semana de trabajo. En mi estudio se amontonan una veintena de libros esperando que empiece o termine de leerlos y mis ganas de ir a la oficina están en relación inversamente proporcional a lo sumamente interesante que son todos ellos. En cualquier caso, procuro no ir a currar deprimido. Si una situación no tiene remedio lo mejor es buscarle el lado positivo. Con esto no quiero decir que haya que ser conformista, sino que no conviene amargarse por lo que no tiene remedio. Así, por ejemplo, aunque no pueda estar haciendo lo que más me apetece, a cambio tengo la fortuna de compartir el trabajo con Java y Leafar, dos de mis grandes amigos de toda la vida. Al respecto, resulta curiosa una encuesta que me comentó mi prima Haydee hace unos meses. Se preguntó a gente de Estados Unidos, India y algunos países más que no recuerdo qué era lo que más les importaba de un trabajo. La mayor parte de la gente respondió que el dinero y otros que el realizar un trabajo estimulante, sin embargo los indios (y utilizo ese gentilicio por que supongo que no todos los que viven en India son hindúes) decían que su principal motivación para ir a trabajar es disfrutar de un ambiente cálido y amigable. La verdad es que creo que estoy casi de acuerdo, pero también me parece fundamental el poder sentirte mínimamente realizado. Sería maravilloso que en un futuro todos los trabajos más alienantes los realizasen robots. No entiendo por qué mucha gente es víctima de un temor ludita a estas alturas de la historia y miran con recelo los progresos científico técnicos. Yo, por ejemplo, pagaría todo el dinero del mundo e incluso tres horas de mi vida por un robot que me solucionara todos mis problemas con telefónica y los imperativos burocráticos del Estado. ¡Vamos, R2, rellena este galimatías para pagar a Hacienda! Yuk, yuk, yuk, qué gustito. [4] Fotolog: Sólo soy un juguete en tus manos
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| Me lo razone, por favor | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Fotolog: Cuidado, por aquí se trabaja
[2] Fotolog: Anda y que te aspen
[3] Tubaulog: Tubau señala en su log la relación directamente proporcional que se produce en los trabajos entre la jerarquía en el organigrama y el uso del móvil, que trasciende su mera utilidad comunicativa para transformarse en un símbolo de poder. De hecho, en las oficinas, en la universidad, en los hogares y en cualquier otro lugar donde la gente disfrute con el poder se producen estos desplazamientos. Por ejemplo, en un hogar tradicional está la silla del padre, no la silla de la casa; y en un trabajo un jefe no marca directamente el teléfono sino que se lo pide a una secretaria (y recalco el género en esta frase pues, tristemente, la mujer sigue padeciendo muchos impedimentos para acceder a puestos de responsabilidad). Lo curioso es que, en muchas ocasiones, los sujetos no son conscientes de este fenómeno. Es la propia institución la que tiene unas reglas que la gente sigue sin saber por qué. Al respecto, es famoso el divertido experimento de los monos (que se non e vero e ben trovato): érase una vez que se era un grupo de chimpancés en un zoológico, cuando un investigador joven, un poco sádico y con problemas de comunicación fruto de una infancia sobreprotegida, tuvo la idea de ver qué pasaba si atosigaba con el agua de una manguera al grupo de monos cada vez que uno de ellos se acercaba a un racimo de plátanos que había colocado colgando del techo de la jaula. Los simios, que para eso son nuestros primos lejanos, no tardaron en relacionar el acercarse a los plátanos con la desagradable ducha fría y si alguno de ellos se intentaba aproximar al bananil señuelo todos los demás le crujían a golpes y dentelladas. Poco a poco, el investigador fue sustituyendo a los monos de la jaula por otros que no habían experimentado las duchas frías. Así, un buen día ya no quedaba ni un solo primate que hubiera conocido de primera mano la relación entre aquellos plátanos y el agua de la manguera. Sin embargo, seguían manteniendo el estricto tabú que se habían impuesto los primeros monos y el grupo seguía pegando a los desventurados que se acercaban a los plátanos. Su comportamiento de antaño, basado en un modélico razonamiento de causa y efecto, se había convertido en una triste costumbre carente de fundamento. ¿Os suena de algo? ¿Tal vez de vuestra infancia? ¿De la universidad? ¿Del trabajo? ¿De las normas con que os piden que eduquéis a vuestros vástagos? Moraleja: En las oficinas abundan los comportamientos absurdos que han perdido su razón de ser o que, incluso, cuando la tuvieron solo obedecían a los deseos de un sádico. Por ejemplo, las maledicencias, los dimes y diretes, los abusos de poder aceptados, la discriminación de la mujer, las horas extra, y un largo etcétera del que no quiero acordarme para no deprimirme. |
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| De termitas y pijamas | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Gregorio Peces Barba, que ha sido nombrado recientemente alto comisionado de apoyo a las víctimas del terrorismo, acaba de recibir todo tipo de menoscabos e injurias por parte del senador del PP Ignacio Cosidó, que más o menos ha venido a decir que Peces Barba es proetarra. Sinceramente, es muy triste la actitud general que mantiene el PP. Son unas termitas de la democracia cuya estrategia política, basada en la crispación y la infamia, está provocando graves problemas a nuestro frágil sistema democrático. Me parece una gran irresponsabilidad que anden siempre entre difamaciones e insultos. ¿No se dan cuenta del daño que hacen? ¿De la tensión y el hastío que generan en los ciudadanos? Alguien debería explicarles que la política no es un guirigay, un juego de maledicencias y retóricas populistas en detrimento de los cimientos mismos de la democracia. De hecho, aunque no estoy de acuerdo con el PSOE, me gusta mucho la actitud de Zapatero y su querencia para con el diálogo y el respeto. Creo que, después de toda la violencia y prepotencia que padecimos durante el gobierno del PP, este país necesitaba con urgencia una cura de reposo. [2] Hay gente que en cuanto llega a su casa se enfunda en extrañas vestimentas para sentirse más cómodo. Estas prendas abarcan un amplio espectro de horrores que van desde el pijama al batín pasando por todo tipo de sucedáneos, como el chándal, la camiseta vieja, el pantalón mugriento... El calzado también es rápidamente sustituido por unas chanclas o, incluso, por el mero calcetín, lo que deja así al pie a merced de cuanta esquina merodea por la casa. Lo curioso es que semejante degradación se hace en aras de la comodidad. ¿Cómo se va a sentir uno más cómodo dentro de un chándal, una prenda terrorífica que recuerda a un uniforme carcelario o a un hospital? ¿Por qué si te vistes a tu gusto para salir a la calle, donde tan solo te esperan desconocidos o compañeros de trabajo, no te vistes igual para tus mejores espectadores: tu amante y tú mismo? ¿Cómo van a ser cómodas unas chanclas desgastadas si cada vez que bajas la cabeza te golpean en pleno sentido estético hasta dejarte aturdido? |
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| Aniversario | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
SÍ A LA PAZ |
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| Un regalo | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Pepa Flores me ha hecho un regalo doble. Por un lado, me ha regalado una visita a una página web impresionante sobre el osario de Capela dos Ossos (Évora, Portugal), que recomiendo a todos los que sientan curiosidad por los osarios, y, por otro, su propio mensaje. ¡Qué gustito da recibir correos! Yuk, yuk, yuk. [2] Hablando de osarios me viene a la cabeza un debate que se suele suscitar en el diseño acerca de qué debe ser más importante, si el diseño o la funcionalidad. Esto, por ejemplo, lo vemos en muchos logs que supeditan la legibilidad a la estética y los escriben con unos cuerpos de letra tan minúsculos que supone un gran esfuerzo leerlos. Hoy hablaba con el bueno de Java, que también trabaja en multimedia como programador. Para él, lo importante de una página es que se cargue lo más rápido posible y sea clara, y considera casi superfluo cualquier elemento estético cuya única utilidad es decorar. Como tantas cosas en la vida, creo que en el término medio se encuentra el punto justo. Esto lo vemos claramente en la arquitectura. En algunas casas (como la casa de la cascada de Wright) se descuidó tanto su función que hoy resultan inhabitables, en otras (como la arquitectura marxista) primó tanto la funcionalidad que son deprimentes.
[3] Un poema del gran poeta Jaime Gil de Biedma hablando de la España franquista, dedicado a Peces Barba. …y la más hermosa Media España ocupaba España entera Barcelona y Madrid eran algo humillado. Con luz de atardecer, sobresaltada y triste, Y pasaban figuras mal vestidas [4] Y para terminar el día de hoy, una cita que acabo de leer de Toqueville que va especialmente dedicado con todo mi cariño a Leafar 01 que resiste íntegro en un mar de caspa cada vez más espeso. …No es la inmoralidad de los grandes hombres lo que debería infundirnos temor, sino más bien el hecho de que sea ésta la que, con tanta frecuencia, permita a los hombres alcanzar la grandeza. [5] Y ahora os dejo que me voy a bailar… ¡Yuk, yuk, yuk! (Y pensar que hay gente que apoyados contra la pared o sentados piensan que bailar es aburrido).
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| No me gusta este Papa | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] No sé qué pasa estos días con el Papa que todo el mundo canta sus bondades cual si fuera el más excelso hombre que jamás gobernó la Iglesia. Como no está bien hablar mal de los muertos, me ahorraré entrar en detalles, pero, en cualquier caso, me gustaría que, antes de seguir admirándole, recordáramos su feroz cruzada contra el mundo gay, contra el aborto y contra los preservativos (que, entre otras cosas, evitan contraer el sida). Al igual que tampoco está de más rememorar sus silencios frente un sinfín de actos criminales que se produjeron en el último tercio del siglo XX, como la dictadura de Pinochet bendecida con su viaje a Chile. Dicho de otra forma. Juan Pablo II ha sido uno de los papas más reaccionarios de los últimos tiempos. Antes que el Opus Dei y los medios de comunicación lo terminen de canonizar sería muy razonable que se hiciera un análisis libre de prejuicios acerca de su gobierno y, sospecho, que quizá haya que replantearse tanta loa y veneración. |
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| Impuestos revolucionarios | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Me cuentan que la SGAE está intentando recaudar otro nuevo canon. A los que tengamos una conexión adsl nos van a cobrar no sé cuánto dinero arguyendo que así palian parte de los colosales daños que provoca la piratería. Sí señor. No podía estar más de acuerdo. De hecho, creo que la SGAE peca de timorata y descuida en unos cuantos frentes en su magna cruzada… Habría que pagar un canon a la iglesia católica cada vez que hubiera un parto, pues, si dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, estamos plagiándole en cada nacimiento. Deberíamos pagar un canon por pisar la calle, pues la única razón por la que salimos a la calle es para ir a comprar a los manteros (que, por cierto, estarían mejor vendiendo droga que destruyendo la economía mundial). Sin duda, habría que pagarle un canon a los ayuntamientos locales cada vez que respiramos, pues no hacemos sino consumir el oxígeno que generan los jardines públicos. En fin… si esto te parece exagerado, piensa que la SGAE pretende cobrar un impuesto revolucionario a las bibliotecas (algunas ya han dicho que se verán obligadas a cerrar), a los bares con televisión, a los taxis con radio, que ya nos cobran una barbaridad cada vez que compramos un CD virgen… Buuuuuuuf, la verdad es que dan un miedo de la ostia. Para más información: [2] Por esas cosas que tiene el trabajo, hoy me han hecho asistir a una reunión extraña. Un señor muy elegante, con los labios carnosos y las cejas en punta, lo que en su conjunto me recordaba al barón Harkomen, profería unos extraños gritos guturales que me sonaban del todo antipáticos: plan de negocio, estrategias de ataque, debilidades del adversario, fuerza de… ¿Por qué en la jerga económica abundan los términos y metáforas de naturaleza bélica? ¿Acaso en el capitalismo no cabe sino la discordia? Como os podéis imaginar, a los 5 minutos mi cerebro había abandonado su prisión material para zambullirse en un mar de cíclopes y lestrigones. Pero antes de desconectar hasta el más frágil vínculo que me mantenía entristecido con mi realidad circundante, dejé que su soporífero discurso me llevara a preguntarme si en su casa se comportan de igual manera. Él: Hola, María. ¿Has atacado ya la cena? Espero que hayas cumplido los objetivos pues mi estrategia hambrunil hoy implica, necesariamente, un fragmento de producto vacuno. Ella: No, lo siento cariño. Pero un agente me ha desviado del plan y, en consonancia con mi espíritu de empresa, he sido incapaz de implementar tu plan de negocio. Él: Pero, ¡cómo! ¡qué dices! ¿Acaso estás insinuando que has desviado los recursos de esta casa en seducir al vecino? Ella: Sí, cariño. Lo siento, pero tu competencia presentaba un valor añadido sin par en el mercado. Él: Mira, cielito, que los aspectos cuantitativos no importan. Creo que deberíamos ceñirnos a las posibilidades cualitativas del negocio. Ella: Ya, chimichurri de mi vida, pero de eso precisamente te estaba hablando. Dicho de otra forma, mañana nos fugamos en una vespa amarilla con topos magenta rumbo a la India, donde espero encontrarme a mí misma entre cadáveres y muertos de hambre que vitorean el glorioso desfile de un extraordinario ejército nuclear. [3] Tubaulog: ¡¡¡Pero bueno!!! Este chico se cree que puede tirarse tantos días silenciado y permancer impune. Pues, para que aprenda lo que es bueno, no pienso ir jamás con él a visitar al Papa. [4] Fotolog: cuando llego a casa, mis dos gatos me siguen por doquier mientras se restriegan por mis piernas. Si me siento a leer se suben encima para recibir su merecida dosis de caricias, pero si me pongo a escribir se acurrucan educadamente en la mesa de Eva y vigilan atentos que las musas no se descuiden.
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| Tordesillas | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[1] Jaime Gil de Biedma: Que la vida iba en serio Dejar huella quería Pero ha pasado el tiempo [2] Fotolog: Eva y yo hemos pasado un fin de semana muy divertido en el pueblo de Tordesillas, a la orilla del Duero, lugar famoso por haber sido alí donde España y Portugal firmaron un tratado en el que se dividían las Américas. Como tengo mil proyectos por delante y no sé si me dará tiempo de preparar todas las fotos, os anticipo alguna. a) Tordesillas
b) Tejado
c) Balcón
d) Soledad
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