![]() |
|||||||||||
![]() |
|
||||||||||
|
|
|||||||||||
2 //
El cántaro | |||||||||||
Tanto va el cántaro a la fuente, que acaba por romperse. Este proverbio se suele emplear para advertir sobre el peligro que se cierne por la insistencia en algo. Por ejemplo, se podría utilizar para avisar al actual presidente de Estados Unidos, Bush Junior, del aumento de conflictos que está provocando su política exterior. –Oh Dios mío –dijo Bush al ver que le acusaban de crímenes contra la humanidad. –Tanto va el cántaro a la fuente… –respondió en paternal reprimenda Collin Powell. La explicación del dicho es muy sencilla. Antaño, en las zonas rurales el agua no llegaba a las casas sino que se recogía en cántaros de arcilla en una fuente, un pozo o en el río. Con las idas y venidas, el cántaro terminaba por caerse y romperse. Sin embargo, quizá esconda también cierto guiño pícaro ya que el ritual del cortejo comenzaba en la fuente. Como uno de los pocos momentos en que las muchachas salían solas era cuando iban a buscar agua, los chicos aprovechaban para flirtear con ellas. Es de suponer que cuando una se enamoraba aumentase sus idas a por agua con la esperanza de encontrarse con el amado y, claro, tanto va el cántaro a la fuente, que al final se casan (¿y se rompe el himen?). Un chico corteja una chica en Venta del Moro (Valencia, España) | |||||||||||
|
Comentarios:
2 // El último fue de: Marcóticos // Escrito el día: 03:10:2006
| |||||||||||
| Comentarios | |||||||||||
|
|||||||||||
| Añadir comentario | |||||||||||
|
|||||||||||