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hormigas discretas // web log noviembre de 2006
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1 // El Coliseo
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Seguramente, las estructuras arquitectónicas que representen en mayor medida el horror del que somos capaces los humanos sean los campos de exterminio nazis. Allí fueron asesinadas entre 7 y 9 millones de personas, quizá más, en nombre de una ideología espeluznante. Sin embargo, hay otro edifico que me resulta estremecedor, el Coliseo, símbolo de los mayores despropósitos del imperio romano.

El Coliseo

Los romanos desarrollaron una cultura muy curiosa. Durante mucho tiempo los he considerado una cultura deleznable. Imperialistas, esclavistas, militaristas… de alguna manera me recordaban a los nazis. Llegaban a un territorio, lo conquistaban y le imponían todo tipo de tributos para proseguir con sus conquistas y desarrollar los proyectos más desmesurados en la capital. La oscura edad media no empezó con la caída de Roma sino con su ascenso.

Sin embargo, también es cierto que también tuvieron alguna virtud: la mujer estuvo mejor considerada que en Grecia, desarrollaron el derecho y fueron generosos con sus pueblos aliados. También es cierto que sus inefables gobernantes siempre intentaron tratar en consideración al pueblo; aunque, eso sí, lo que los ciudadanos demandaban –pan y circo– era terrible.   

Los juegos romanos fueron evolucionando desde tiempos de la república en algo cada vez más dantesco y desmesurado. Si en un principio consistían en carreras y peleas de pugilato, con el tiempo se convirtieron en un espectáculo cuya calidad se medía en el número de muertos que quedaban en la arena.

Una jornada como cualquier otra en el Coliseo empezaba pronto, por la mañana. Los ciudadanos ya sentados en las gradas, a las que se podía acceder con gran facilidad por los corredores exteriores, cruzaban apuestas mientras miraban el programa del día explicado en una tablilla de arcilla. Una lona levantada en el techo por soldados los protegía del Sol. Probablemente estaría lleno, hasta 40.000 personas repartidas en los 4 pisos.

Luego, coincidiendo con la entrada del patrocinador al Coliseo, un maestro de ceremonias presentaba el primer espectáculo, que para ir calentando el auditorio podría ser una batalla entre hombres y fieras. A la arena, traída ex profeso de Egipto y fundamental para absorber las riadas de sangre que empezarían a apestar a media tarde, saldrían quizá leones, tigres, panteras, leopardos, osos, lobos y puede que rinocerontes, venados y elefantes. Si hubieran llenado la arena de agua, un esfuerzo de ingeniería habitual y muy usado para representar batallas navales, seguro que también habría cocodrilos e hipopótamos. Las fieras se contarían a centenares: 5.000 fueron sacrificadas el día en que Tito inauguró el Coliseo en el año 80; 2.246 y 2.243 en un par de fiestas de Trajano. Conseguirlas en semejantes cantidades les resultó cada vez más complicado y, de hecho, parece ser que fue por entonces cuando desparecieron muchas especies salvajes de Europa, el Magreb y Próximo Oriente.

Los animales se enzarzaban en todo tipo de pelas: entre sí, contra cazadores, contra gladiadores especializados en bestias, contra reos desarmados, pero al final no quedaba ni una con vida.

Tras ellas, aprovechando la pausa del mediodía en que gran parte del público marchaba a comer, podían venir unos cuantos ajusticiamientos públicos. Eso sí, el espectáculo debía prevalecer por lo que se ingeniaban las maneras más tortuosas para terminar con la vida de los desdichados que habían condenado a muerte. Una que me produce particular espanto consistía en atar a la víctima a una silla de hierro calentada al fuego. Por alguna extraña razón, estos horrores les excitaban por lo que aderezaban los asesinatos con actuaciones sexuales: violaciones perpetradas por animales contra hombres, mujeres y niños.

Tras la comida empezaban las famosas luchas de gladiadores. Las había para todos los gustos, desde cómicas –en las que los luchadores llevaban cascos ciegos y se mataban a tientas– a épicas e historiadas, rememorando tal o cual batalla. Había gladiadores que luchaban con tridente y red, otros con espada y escudo, otros con las armas de su región natal (como los hoplitas griegos). Había peleas de uno contra uno y peleas de decenas a la vez. Pero el resultado siempre era el mismo: muertos y muertos entre los enfervorizados gritos del público. Unas cifras para que nos hagamos una idea: en el año 107 Trajano organizó unas jornadas en las que intervinieron hasta 10.000 gladiadores. Tres años después montó otras fiestas que duraron tres días y movilizaron a 2.400 gladiadores. En el año 109, desde el 7 de julio hasta el 1 de noviembre, llevó a 9.800 luchadores a la arena.

Aunque había algún que otro romano que terminaba de gladiador por deudas o vocación, la inmensa mayoría eran esclavos comprados o capturados en guerra. Y esto me recuerda una triste historia que leí hace tiempo, la de un caudillo galo que, mientras le llevaban encadenado hacia la arena, subido encima de un carro que recorría las calles de Roma, llenas de vociferantes ciudadanos civilizados que le insultaban, decidió privarles del espectáculo metiendo su cabeza entre los radios de la rueda.

En conclusión, los juegos romanos fueron un descenso a los recovecos más horribles del alma humana. Nada tuvieron de gloriosos. Muchos han sido los pueblos que han protagonizado episodios terribles, como los europeos que exterminaron a los indios de Norteamérica, pero pocas veces la muerte se ha convertido en un espectáculo público de tan vastas proporciones. Y, sin embargo, los romanos eran los civilizados.

Roma

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2 // Los 10 errores de Nielsen
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ADVERTENCIA PREVIA: Este es un apunte bastante largo sobre la usabilidad en los web log, si el tema como es natural te aburre, puedes leer un interesante apunte sobre la falsedad de las estadísticas en el web log de Ondina.

Hay un web log muy interesante y que seguro ya conoces si logogueas de forma habitual que se llama Microsiervos. Lo llevan varias personas y aborda temas científicos y tecnológicos, entre otras cuestiones. Por antigüedad e interés es uno de los puntos de referencia de la logsfera de habla hispana. 

Hace poco más de un año, en octubre de 2005, se tomaron la molestia de traducir un artículo de Jakob Nielsen, un pope de Internet, sobre la usabilidad de los web log. Aunque este apunte le resultará aburrido a muchos lectores, me parece interesante analizarlo con cierto detalle. El artículo original se titula Nielsen y la usabilidad de los blogs y aborda en diez puntos los principales errores que se cometen en la realización de un log. A saber:

1. No hay biografía del autor. Los usuarios quieren saber con quién están tratando. Los textos anónimos tienen menos credibilidad que los que están firmados.

No sé si estoy de acuerdo con este punto, que en realidad parecen dos puntos. Uno es el problema de la credibilidad y aquí tengo un mar de dudas. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por los prejuicios y, en vez de analizar el texto en sí, lo hacemos en función del autor, lo que impide apreciarlo en su justa medida. Imaginemos, por ejemplo, que un botánico autodidacto, mecánico de profesión, sube una página dedicada a las orquídeas. El tipo sabe un montón sobre esta formidable flor, y mucho por propia experiencia ya que las cultiva en el jardín de su casa, pero como no es licenciado en botánica corre el riesgo de que alguien le preste menos atención que a un doctor cuya carrera académica es más resultado de su ambición y saber hacer entre bambalinas que su experiencia con las flores. Otro ejemplo claro, si estos diez puntos que estamos analizando los hubiera escrito alguien que no fuera famoso quizá no se les hubiera prestado la misma atención que al verlos firmados por Nielsen. Y, sin embargo, sus contenidos no habrían cambiado.

Claro que también es cierto que tampoco disponemos de todo el tiempo del mundo y, en ocasiones, resulta muy conveniente sumergirse en una autoridad académica sin necesidad de mayores esfuerzos. Como lo dice tal, será verdad y a pensar en otra cosa.

También es verdad que conocer al autor de un texto nos sirve para profundizar más en él o dimensionarlo en su justa medida. No es lo mismo que yo diga que en Marruecos se están produciendo cambios, impresión resultante de dos semanas de vacaciones, a que lo diga Fátima Mernisi.

Cuestión aparte es el hecho de que lo usuarios quieran saber con quién están tratando. Y aquí tampoco tengo nada claro la rotundidad de la aseveración. Primero, porque quizá digan mucho más de uno los apuntes subidos diariamente que un texto narrando tus biografismos más destacados. Las personas somos mucho más complejas y ricas en vivencias que lo que se pueda resumir en un par de páginas web. ¿Qué dice más de mi modo de pensar, que ahora me defina de izquierdas o todos los apuntes en los que hablo de política o ética defendiendo los derechos humanos universales? A mí me resulta más sintomático del intenso amor y respeto que siente Leafar por sus hijos el que, de tanto en cuando, suba fotos sacadas por ellos a que diga en una frase que los quiere mucho.

Y, segundo, porque tampoco sé si quiero saber siempre quién ha escrito un texto. Y, menos aún, el que se sepa siempre que yo soy el autor de mis textos. Que recuerde, tengo más o menos unos tropecientos mil ciberheterónimos que utilizo cuando, por razones diversas, prefiero mantener el anonimato. Así, por ejemplo, en alguna ocasión he escrito comentarios firmando como una católica convencida que pide respeto para sus creencias o como un chaval de pueblo, algo ingenuo, que se entusiasma por cualquier cosa. (También tengo una feminista punky y un científico puntilloso, entre otros).

2. No hay fotografía del autor. Proporciona una impresión más personal del autor. Conecta los mundos virtual y real. Una gran parte del cerebro humano está dedicada a reconocer y recordar caras.

Aunque se pierde el fascinante misterio de saber quién se esconde tras un texto, quizá este punto sí lo comparta. Me gusta ver fotos de las personas que leo ya que para mí leer es casi como dialogar con alguien.

3. Títulos de posts no descriptivos. Evita titulares graciosos que no tienen sentido fuera de contexto. El título del post es un microcontenido y hay que tomárselo como un proyecto en si mismo. Los titulares descriptivos son importantes para representar tu blog en buscadores, fuentes RSS y otros servicios.

Hombre, pues depende. En teoría sí, pero hay ocasiones en las que el título forma parte del mensaje. En el foto-log de Leafar, por ejemplo, el título muchas veces juega poéticamente con la imagen formando un todo (junto al texto y la descripción del alt) y no se limita a enunciar el contenido.

4. Los enlaces no dicen a dónde van. La vida es demasiado corta para cliquear en cosas desconocidas. Dile a la gente qué van a encontrar en el otro lado del enlace; no enlaces usando «esto», «aquello» o similares. Usa el título de la página de destino o incluye una descripción usando el parámetro TITLE en los enlaces.

Vale. Totalmente de acuerdo. Intentaré hacerlo, aunque mi habitual despiste me lleva a olvidarme de estas etiquetas que mejoran la usabilidad.

5. Los éxitos clásicos quedan enterrados. No relegues al archivo los posts con valor duradero. Resáltalos con enlaces en tu sistema de navegación y recuerda enlazar a textos antiguos en tus posts nuevos; no todo el mundo lleva leyéndote toda la vida.

Sí. Con mesura, claro. Aunque me da cierta pereza recordar algún apunte pasado.

6. El calendario es la única navegación. Usa categorías, pero evita etiquetar un post con casi todas tus categorías; sé selectivo. De todos modos, no te pases con las categorías, 10 ó 20 deberían ser suficientes.

Por lo menos conozco dos web log cuyas entradas no se rigen por un calendario, el de Daniel Tubau y el de un humilde servidor. El sistema habitual del calendario presenta varias virtudes –nos permite situar un comentario en el tiempo, es intuitivo, etcétera– pero no me termina de convencer pues, de alguna manera, es como ponerle una fecha de caducidad. Como ese apunte es del 3 de enero de 2005 ya no vale la pena leerlo.

7. Frecuencia irregular de publicación. Establecer y cumplir las expectativas de los usuarios es uno de los principios fundamentales de la usabilidad en web. Escoge una perioricidad de publicación y atente a ella, pero no publiques por publicar. Internet ya está bastante llena de basura.

Estoy en parte de acuerdo con la primera parte de este punto. Es una pena que algunos log muy interesantes –como el de Silohuette o el de Ondina– se actualicen de pascuas a ramos. Aunque también hay que ser indulgentes con las rachas de incomunicación. A mí me ocurre que de cuando en cuando me paso largas temporadas sin escribir nada y ya me llueven los reproches (“que si no lo actualizas”, “que a ver si subes algo”, el peor al respecto es Leafar, pero en el fondo me gusta que me chinche para escapar de mi natural tendencia hacia la desidia).

Bromas aparte, no hay que obsesionarse por publicar periódicamente. Por si no había quedado claro, esto es una herramienta de ocio y, por tanto, no puede convertirse en una obligación más. Perdería su sentido (y su frescura, supongo).

Sin embargo, la segunda parte de este apunte me resulta espeluznante. ¿Qué es eso de que Internet está lleno de basura? Que yo sepa, la única basura on line son las páginas a favor de la violencia, el fanatismo, la intolerancia, la xenofobia y demás debilidades del pensamiento que son intrínsecamente desechables. Aparte de eso NADA ES BASURA. Hasta la última reflexión que hagas es importante, por lo menos para ti.

Precisamente, uno de los grandes problemas que, supongo, tienen muchas personas para iniciar un web log es que piensan que no tienen nada que decir, que van a generar “basura”. El resultado es que se privan de una experiencia muy reconfortante. Esta afirmación de Nielsen es como si alguien se pusiera en una discoteca a recomendar al personal que no salieran a la pista pues ya está demasiado llena de malos bailarines; por el contrario, compartir una experiencia erótico-musical en una pista llena de personas desconocidas, bailando mal, bien o garrafal, es algo maravilloso y nadie debería ser tan arrogante para privarnos de ella.

8. Mezclar temas. Las únicas personas que lo leen todo son las que tienen demasiado tiempo (pocas). Los sitios especializados son los que tienden a tener más éxito y a atraer un público de más calidad.

No comparto tampoco este punto. Primero, ¿qué significa un público de calidad? Para mí, es el que aporta al log sus comentarios, que participa de los juegos, que te envía e mail proponiéndote cosas: en suma, el que te estimula a seguir escribiendo, como me ocurre con Max de Sastre, Psycopata o Zafyro, entre otros. Me importa un pimiento la trayectoria académica o profesional de las personas que leen mis textos, lo que me interesa es que los disfruten y, en el mejor de los casos, les sirva para interactuar conmigo. Y, curiosamente, las personas que más aportan a La Cuarta Pared son, precisamente, todólogos.

Segundo, ¿para qué sirve un sitio exitoso? No escribo para tener tropecientos mil lectores in crescendo. Insisto, esto no es un trabajo ni una forma de obtener prestigio académico. Es una forma de pasárselo bien. Incluso, puede ocurrir que tener demasiados lectores sea un incordio ya que no te daría tiempo a responder todos los comentarios, ni conocer a las personas que te escriben (visitando su web, analizando sus respuestas, etcétera), pero eso es otra cuestión.

Tercero, ¿no es más aburrido escribir siempre sobre el mismo tema, es decir, tener un sitio especializado? No sé si las personas que pasan por aquí preferirían que me dedicase solo a un tema (lo dudo), pero en cualquier caso yo me moriría de aburrimiento si tuviera que centrarme en un solo asunto. De hecho, a mí me gustan más los web log de gente como Roser, en los que se habla de todo un poco: ora una poesía ora un texto sobre los etruscos ora un vídeo divertido ora algo de su vida personal.

9. Olvidar que escribes para tu futuro jefe. Piensa en cómo le sentará lo que escribes a un contratador dentro de diez años. Si no quieres que tu futuro jefe lo lea, no lo publiques, pues una vez que esté publicado quedará archivado y cacheado en muchos más sitios de los que imaginas, y ya no hay vuelta atrás.

No sé. Aunque suena muy prudente, no me termina de convencer. Me parece una forma de represión innecesaria. Si tus ideas son tan incendiarias que pueden poner en peligro tu futuro puesto de trabajo, quizá sea mejor que te parapetes tras una falsa identidad. Censurarse en un web log es una forma de transformar una actividad placentera, de ocio, en un trabajo. Ya no escribes para pasártelo bien, sino para afianzarte en el trabajo. Es como ir a una Discoteca a mantener la compostura y no acercarte ni a media muchacha por si alguna vez pasa por allí tu jefe y observa lo bien que aguantas la bebida y reprimes la libido.

Yo escribo para divertirme, para aclarar ideas, para compartir inquietudes, no para prolongar mi jornada laboral. Un log supone un momento de gratificante libertad a lo largo de un día en el que has tenido que moderar tus opiniones por doquier en aras de la convivencia y el sueldo mensual. ¿Qué sentido tiene reprimirse también aquí?
Además, tampoco sé si querría estar en un trabajo donde expresar mis ideas pudieran suponerme un despido. Esto me recuerda a ese dios al que no se puede ni nombrar no vaya a ser que esos que tú sabes te corten el cuello.

10. Tener un nombre de dominio que pertenece a un servicio de blogs. Dejar que otro sea dueño de tu nombre significa que son dueños de tu destino en Internet. Pueden degradar el servicio todo lo que quieran. Cuanto más tiempo estés con el dominio de otro, más te costará independizarte.

Sí, esto en teoría está bien, pero tampoco hay que agobiarse. Si no fuera por los bloguers de turno muchísimas personas no podrían mantener un web log, que seguirían en manos de quienes dominan las nuevas tecnologías. De hecho, parece que si cuaja la filosofía de la web 2.0 –herramientas en red de fácil manejo– aumentará todavía más el número de personas en red, lo cual me parece formidable.

Yo diría que en Microsiervos no lo hacemos mal de todo; creo que pasaríamos el examen.

Pues yo no. Yo creo que lo hago fatal y suspendería el examen, pero es que no comparto el librillo del profesor. En general, me parece que me encuentro en las antípodas de su propuesta. Me parece que Nielsen entiende los web log como una revista académica, donde sí que importa algo el prestigio del autor y la calidad científica de sus propuestas. Para mí son un juego, una herramienta de comunicación, una excusa para poner en claro temas que ando investigando, una manera de compartir reflexiones (en mi vida diaria, salvo con algún que otro amigo, no suelo hablar de cíclopes o cocodrilos) y, sobre todo, una manera de pasármelo bien.

De todas maneras, aunque ande equivocado, como reza el adagio de Chesterton-Daniel Tubau, las cosas que vale la pena hacer, vale la pena hacerlas mal.

 

Comentarios: 3 // El último fue de: Ondina // Escrito el día: 14:01:2007
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3 // Tlazolteotl
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La mitología de los pueblos mesoamericanos es muy compleja. Al igual que el dios de los católicos es uno y trino, los dioses mesoamericanos se desdoblan una y otra vez en una miríada de advocaciones que pueden ser, incluso, contradictorias con la deidad original. Sin embargo, si uno esquiva la tentadora invitación de profundizar en el asunto, puede encontrarse con muchos mitos y rituales fascinantes, como los protagonizados por la diosa mexica (azteca) Tlazolteotl, la comedora de pecados.

La etimología del nombre es ya interesante: tlazol significa en nahua algo así como inmundicia y teotl divinidad. A esta diosa se acudía cuando uno estaba a punto de morir. Entonces le contabas tus faltas a un sacerdote, que los arrojaba simbólicamente a una copa donde ardía copal. De esta forma, quemados y transformados en humo, tus pecados llegaban hasta Tlazolteotl, quien los engullía dejándote así limpio de culpa para afrontar tu vida en el más allá. Eso sí, a modo de penitencia, debías atravesarte la lengua y las orejas con una afilada espina de maguey (una especie de cactus) y pasarte unos días en ayunas.

La diosa Tlazolteotl representada en el Códice Boturini

[La diosa Tlazolteotl representada en el Códice Boturini. Lo que lleva colgando son pieles humanas, una vestimenta habitual entre las deidades náhuas]

Los paralelismos con el sistema de confesión que se practica en el catolicismo son evidentes, aunque resulta más cómoda la religión de Jesús ya que te permite limpiar tu alma cuando quieras y las penitencias son menos dolorosas que entre los mexicas. Eso sí, también es justo reconocer que son más tediosas.

En cualquier caso, la idea de que contando tus faltas a un sacerdote quedes purificado me resulta fascinante. Por desgracia, no he experimentado nunca qué se siente durante una confesión. Tan solo he participado en un par de ocasiones en un ritual católico –una boda y una comunión– y en ambos casos me aburrí como una ostra. Sin embargo, sospecho que la confesión debe ser más entretenida o, cuanto menos, más terapéutica.

No sé si te pasa lo mismo, pero a mí cuando hago algo mal se me despierta una vocecilla desde el interior del alma que no tarda en volverse en neurótico tsunami en las lindes de mi conciencia. Por fortuna, mis equivocaciones morales son más por omisión que por acción, y eso atormenta menos.

PD. ¿Y qué pensará el cura cuando te confiesa?

Comentarios: 15 // El último fue de: // Escrito el día: 04:12:2006
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4 // Tiempo real
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la voz del silencio

Me gusta mucho entremezclar palabras y emplearlas en contextos distintos de su hábitat natural, ya sea a modo de metáfora o de metonimia. Una expresión de este tipo que se oye cada vez más es “en tiempo real”.

Que yo sepa, hasta hace poco esta expresión la usaban solo los profesionales de la multimedia para referirse a procesos informáticos cuyos resultados se mostraban en seguida. Me explico: cuando montas una animación en un programa 3D, luego necesitas “renderizarla”, es decir, primero das las instrucciones y luego el ordenador las ejecuta. Así, un minuto en 3D, si la animación es compleja, puede requerir muchas horas de renderizado.

A medida que los ordenadores se fueron volviendo más potentes, los programas de animación y vídeo fueron reduciendo los tiempos de renderizado hasta que algunos (como la plataforma AVID de vídeo) ya trabajan a “tiempo real”.

Hoy día ya he escuchado en contextos totalmente ajenos a la informática esta expresión: “esta pomada actúa en tiempo real”, me decía un fisioterapeuta.

A mí me parece fascinante lo del tiempo real, sobre todo porque implica un antónimo exquisito: el tiempo imaginado, el tiempo ficticio. Yo llevo un mes viviendo un tiempo irreal, ensoñado, encerrado.

La tentación de permanecer así, al margen de la realidad virtual, es fuerte... Sin embargo, nuestras vidas son sistemáticamente trituradas en las ruedas de molino que mueve un asno ciego al que llamamos tiempo real, por lo que –aunque no tenga nada que decir– regreso de este exilio silencioso al que me mandaron las vicisitudes de la vida real.

Hola de nuevo: ¡¡¡Marcóticos comes back!!!

Comentarios: 5 // El último fue de: roser // Escrito el día: 12:12:2006
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5 // La Ciudad de las Ciencias
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Hace unos días estuve en Valencia en compañía de mi amiga Eva y, entre otras cosas, recorrimos maravillados la Ciudad de las Ciencias, un complejo arquitectónico diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava. Sencillamente, impresionante.

 

 

 

 

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6 // Qué grande es el cine
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Qué grande es el cine

Comentarios: 1 // El último fue de: roser // Escrito el día: 01:01:2007
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7 // Malas hierbas
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Bueno, pues aquí estoy de nuevo tras unas prolongadas vacaciones fruto de cierta fatiga vital. Es curioso, en los últimos dos meses apenas le he prestado atención al log, y se ha llenado de comentarios spamiles anunciando páginas de sexo.

Espero que mi amiga Roser tenga razón y, como ocurre en los jardines abandonados, sean comentarios que crezcan solo al calor de la desidia del autor de una página. Es decir, que los robots que envían esos comentarios analicen también si se mantienen o son borrados, pues de otra manera debería poner algún sistema de seguridad que ralentizaría el dejar comentarios.

El sistema que se suele emplear es poner unas imágenes con unas letras, las cuales deben ser transcritas por el usuario en una caja de texto. Esto se hace porque los programas que usan los spameadores no son capaces de leer una imagen.

De hecho, parece ser que esta dificultad para interpretar las imágenes es una de las últimas barreras que debe sortear la inteligencia artificial para terminar de desarrollarse.

 

malas hierbas, malas hierbas, que solo generan ruido y confusión

Comentarios: 1 // El último fue de: Leafar // Escrito el día: 14:02:2007
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8 // No más spam...
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Buf, hasta que haga un mecanismo antiespamil, me tenéis que perdonar, pero he quitado los comentarios automáticos. Si queréis decir algo, lo podéis enviar a mi correo electrónico: mmfilesi@gmail.com

Comentarios: 1 // El último fue de: Marcóticos // Escrito el día: 13:02:2007
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9 // Sound Art
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La semana pasada estuve en Barcelona y, entre otros placeres, descubrí una pareja de artistas muy interesantes en el Macba. Son canadienses y se llaman Janet Cardiff y George Bures Millar. Sus instalaciones juegan mucho con los efectos sonoros, por lo que una mera imagen no hace justicia a su obra, pero aún así pongo alguna para que os hagáis una idea.

Una muy interesante es una especie de cine en miniatura, en el que se está proyectando una película de 13 minutos de duración (The Paradise Institute, 2001). A lo largo de la película escuchamos a los espectadores, como hablan, como comen palomitas, y la historia de dos de ellos se empieza a confundir con la película proyectada.

Otra, realmente inquietante, es The killing machin, donde dos robots asesinan a una silla de dentista al son de una coreografía fantasmagórica. Igual de estremecedor es otro espacio, una habitación, toda llena de objetos extraños de los que salían extraños sonidos.

Termino con la que más me gustó: una caseta toda llena de discos, radios y gramófonos en la que una sinfonía recorría la historia de la música entre luces y artefactos de todo tipo.

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10 // Relax!!!
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Giulio Andreotti, senador vitalicio italiano y siete veces primer ministro de este país tan rico en esperpentos políticos, acaba de hacer unas declaraciones minimizando el reciente asesinato de un policía tras un partido de fútbol. Entre otros argumentos para justificar la violencia en las gradas, en este caso verbal, señala que al fútbol uno va a desahogarse, por lo que es normal que las personas de bien insulten a la mamá de los árbitros, a las hermanas de los jugadores rivales y, ¿por qué no?, al linaje completo de un entrenador que no saca al campo a su estrella favorita.

Al parecer, según El País, sus palabras exactas fueron: “El mundo del deporte es particular. En los palcos de honor he oído palabrotas de boca de personas que las considerarían inaceptables el resto de la semana. Sirven para desfogarse”.

Yo, la verdad, es que no entiendo mucho esto. A mí la violencia me produce estrés, no puedo relajarme si veo a una persona insultando a otra. Hace muchos años, mi amigo Leafar me invitó a un partido de baloncesto. Allí, sentadito en la grada, vi como un señor se pasó el partido soltando todo tipo de improperios contra el árbitro y su mamá, cuya responsabilidad sobre el resultado del partido aún no he terminado de comprender. El caso es que este señor tenía un hijo de unos ocho años, y el hijo miraba al padre y yo miraba al hijo y el padre miraba al árbitro mientras lo insultaba y los insultos miraban al hijo moldeándolo a su imagen y semejanza y todo aquello me produjo un gran desasosiego.

Sé que esto es habitual e incluso me han hablado de terapias de pareja en las que encierran a los desavenidos cónyuges en una habitación para que se insulten durante una hora. Esa experiencia parece ser que actúa como catarsis para que recuperen el amor perdido.

No creo que la eterna contención sentimental sea muy saludable. Si jamás nos dejamos llevar por un arrebato, se crea un espeso caldo de cultivo en el que no tardan en florecer úlceras y depresiones. Pero tampoco veo muy sano que estos escapes sentimentales sean, sobre todo, violentos y, lo que es peor, contra sujetos en vez de objetos.

Me explico. En ocasiones, me pongo de tan mal humor que pegar un grito o dar un golpe me relaja, pero ni se me pasa por la cabeza que mi sparring sea humano. Así, por ejemplo, puedo maldecir al ordenador o propinarle un doloroso puntapié a una pared, pero insultar a un pobre árbitro que está tratando de hacer su trabajo en medio de una horda de salvajes enloquecidos me parece tan estúpido como contraproducente.

Y es que, en cuanto uno se olvida de que está tratando con una persona, se desciende al abismo más negro que puede cavar el ser humano. Entonces se puede matar, pegar, violar o, como ocurre en las manifestaciones de España, pedir que se estrellen los pilotos de los helicópteros que sobrevuelan la ciudad.

Unos ultras italianos relajándose en un estadio.

Unos ultras italianos relajándose en un estadio.

Comentarios: 2 // El último fue de: Marcóticos // Escrito el día: 15:02:2007
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11 // Resentimiento
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Por cada beso que nos robamos, por cada palabra que silenciamos, merecemos la justa condena de permanecer muertos para toda la eternidad.

Comentarios: 1 // El último fue de: Leafar // Escrito el día: 14:02:2007
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12 // Cleopatra
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La divulgación en la prensa estos días de un pequeño denario de plata romano de hace 2.000 años está poniendo en entredicho la supuesta hermosura de Cleopatra y Marco Antonio.

cleopatra y marco antonio

De todos es conocida la historia de la desdichada pareja. Durante su guerra con Augusto por quedarse con el poder del imperio Romano, Marco Antonio se refugió en Egipto, donde le esperaba Cleopatra enamorada perdida de él. Augusto marchó entonces con las legiones hasta el país de las pirámides. Se produjo una feroz batalla y, en el transcurso de la misma, viéndolo todo perdido, Cleopatra regresó a palacio y se suicidó dejándose morder por un áspid venenosa. Marco Antonio, que la había seguido, decidió correr su misma suerte.

Semejante historia solo podía tener como protagonistas a dos beldades y, en todas las versiones pictóricas, teatrales y cinematográficas, los desafortunados amantes destacan por su hermosura. Y ahora resulta que una vil moneda nos va a obligar a repensar la historia con una Cleopatra gordita, de barbilla puntiaguda y duras facciones. ¡Vamos hombre!

la muerte de cleopatra

Reginald Arthur. La muerte de Cleopatra (1892)

Comentarios: 2 // El último fue de: Marcoticos // Escrito el día: 23:02:2007
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13 // El relato de Emilio
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Bueno, en teoría, la cuarta convocatoria del gran concurso literario El píxel de Oro concluía a finales de enero de 2007. Sin embargo, como en los dos últimos meses he andado muy disperso apenas le presté atención al concurso, por lo que amplío la fecha de entrega de originales hasta el 1 de abril (no lo concluyo en marzo porque es un mes que me resulta pelín antipático).

Lo primero, es ponerse al día en subir originales que han ido llegando. Faltan tres y aquí va el primero.

Autor: Emilio
Título: Pre ocupación

 

“La razón de que la preocupación mate a mas gente que el trabajo es que hay mas gente que se preocupa que gente que trabaja” 
(ROBERT FROST)

Aún retumbaban en mis oídos las palabras de mi amigo Frost cuando vi sus figuras, erguidas, desafiantes en su desnudez, impertérritas a las miradas de los curiosos que dedicaban dos segundos de su deambular a aquellas siluetas provocativas.

¿Estudias o trabajas? estuve a punto de sugerirle a Diana (Diana era la figura mas al extremo, a la derecha del grupo) ¿qué porqué Diana? porque me di cuenta de su mirada, incisiva, provocadora y de pertinaz cazadora de transeúntes desprevenidos como yo.

El caso es que aborté mi pregunta inicial por otra mas diletante y Frostiana ¿te preocupas o trabajas...? acerté a susurrar. El hilillo de voz que me salió me hizo sentirme jilipoyas porque me pareció que el resto de su pandilla, aunque se hacían el "sueco" y seguían con "posturitas" de Calvin Klein , esbozaban una ligera sonrisita de ironía mal contenida. Hasta me pareció oir el je, je,je ese típico, tan familiar, de aquel capullo del señor Roper que salia en la tele de Carrero en los 70 (es que hay cosas que la caja tonta te deja tan grabadas que no hay Salsas Rosa ni sesiones X nocturnas del Canal+ que las destierre, joder).

Que que dijo Diana? pues Diana mantuvo el tipo, Me di cuenta porque soy perspicaz. Muy en su pose de reinona de la tropa pude entrever una mirada conmiserativa y como de soslayo, aunque lo que mas me jodió es que me lanzó (eso percibí yo, porque el ruido que montaban entre ellos, mucho siseo, mucho musitar entre dientes y todo ese código de señales que acostumbran a utilizar los del mundo fashion del carajo, me dificultaba escucharla bien) una pedrada dialéctica y directa al pleexo que me dejo estupefaccciente

"...mira chaval ya que te gusta observar, te diré que si te observas a ti mismo y observas que tienes desasosiego o inquietud y estas preocupado sin motivo -porque la cara de sonaja que se te ha quedao mirándome no es pa menos- es bastante probable que tengas alguna de estas carencias... alimentos, compañía, descanso, alegría... así que dale al tripeo sin complejos, enrollate un poquito mas con la basca o con la turuelense,  pídele al Filesi un peta de esos que tan bien estuporfacea, alégrate porque has nacido en un century en el que puedes redondear el world como te salga del capullo  sin que te manden a la hoguera, o sea que...  date un homenaje tío… !.

Vamos que Diana me dejó colgao dela brocha y sin resortes para darle una respuesta a una filípica que ni mi madre ni mi tia Engracia hubieran mejorado.

Me di la vuelta silenciosamente y haciendo como que hacía caso omiso de los murmullos de los amiguetes de Diana que seguían allí impávidos pero descachifollandose de risa. (porque mucha apariencia, mucha pose a lo Donna Karan pero yo estaba persuadido de que se estaban partiendo el culo con la pastoral que me dedicaba Diana).

Bueno, pues eso, como quien no quiere la cosa proseguí mi camino por aquella acera que en ese momento empezaba a inundarse de seres con caras de currantes abrumados  de preocupación y entré en el primer Vips que me encontré (los Vips son un buen remedio según mi psicólogo porque allí si no te encuentras a ti mismo consigues encontrar el Vogue de la última semana y eso, aunque no lo parezca, reconforta, porque si encuentras el Vogue que es para tias y además no te interesa para nada, pues acabas inoculándote una frustración en forma de feed back que te regenera el hipo-tálamo, bueno eso es lo que me dice el argentino que me trata).

Pues entré en el Vips y sin mediar palabra le dije a la mozalbeta de acento colombiano que me atendió “... mira guapa, no tengo tarjeta Vips, para que te enteres, así que no puedo acumularme puntos y además no me sale del ese que me vendas nada, pero una cosa te voy a decir... la tristeza es un don del cielo y el pesimismo es una enfermedad del espíritu..." así que ya sabes, me voy porque hoy no me da la gana, ni consumir, ni trabajar, ni preocuparme ¿entiendes? bueno, pues eso, chao...

y me fuí, despreocupadamente, con una cierta sensación... de formar parte de los parias de la tierra... o sea, de todos los Filesis que en el mundo son…

 

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14 // El tiempo de las cosas
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Estoy tratando de abandonar mi habitual tendencia a devorar compulsivamente lo que me gusta. Un libro, un cómic, un juego, un museo, un manjar: cuando algo me resulta placentero me cuesta mucho saborearlo con detenimiento. En algunos casos, como las novelas, carece de importancia; sin embargo, en otros creo que me impide disfrutar plenamente de las cosas.

Tomemos por ejemplo un museo. A las dos horas de pasear por un museo la sensibilidad se adormece, el cansancio dificulta la atenta observación y, en general, queda distorsionada la percepción de los objetos por la simple acumulación de datos. Tal vez esto sea menos grave en el caso de los museos históricos, pues la digestión de un broche de la Edad del Hierro consume menos energías que una obra de arte. Pero en los museos o exposiciones de arte, si tienes tiempo para regresar, la visita debería ser más sosegada.

No sé exactamente la cantidad de obras que se pueden apreciar correctamente, pero a 10 minutos cada una, y con dos horas de plazo, parece sensato reducir su número a una veintena por sesión. Y 10 minutos, según que obras, es una cantidad ridícula de tiempo. Pensemos en el tiempo que puede haberle llevado a un artista terminar una obra que luego miraremos y analizaremos en apenas una decena de minutos.

Banda Aparte

Odile, Franz y Arthur tratando de batir el récord de visitar el museo de El Louvre, hasta el momento en posesión de un americano que lo había dejado en 9 minutos 34 segundos. (Jean Luc Godard, Banda aparte, 1964).

 

Comentarios: 1 // El último fue de: Leafar // Escrito el día: 19:02:2007
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15 // Hombre
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Un alegre poema para empezar la semana.

Blas de Otero. Hombre

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser –y no ser– eternos fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!

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16 // El Diablo de Tasmania
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El Diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii) es el mayor carnívoro de los marsupiales, es decir, de esa extraña rama de los mamíferos no placentarios que incluye también a los canguros y las zarigüeyas. Alcanza entre los 30 y los 60 centímetros de longitud y se reconoce por su lustroso pelo negro y una enorme boca llena de puntiagudos dientes.

Gracias a su fiereza, manifiesta en sus potentes ladridos, este animalillo vivió a sus anchas por Australia y alrededores hasta que la llegada de los europeos, y sus perros Dingo, lo arrinconó a la boscosa isla de Tasmania, donde su población se consiguió estabilizar a partir de 1940, momento en que fue declarado especie protegida.

Por desgracia, desde hace 15 años está siendo afectado por una extraña enfermedad, un cáncer, que está diezmando su población. Parece ser que se transmite durante la coyunda, cuando los amantes se mordisquean de forma ritual. Si no consiguen encontrar pronto un remedio, puede que desaparezca en libertad.

el diablo de tasmania

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17 // Tontería
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—Hola, buenos días, me permite enseñarle mi tarjeta de visita.

—No, si no le importa preferiría que se disfrazara de berberecho salvaje.

—Bueno, en ese caso no me queda más remedio que convertirme en un indiscernible.

—Ajá, observo que usted domina las el arte de las 37 transformaciones.

—Sí, ¿para qué mentirle? Además soy capaz de volar como una hoja de roble.

—No me lo puedo creer. ¿No será usted acaso…?

—Sí, lo soy, y a mucha honra, me viene de parte de padre.

—Vaya, y yo que me esperaba otra cosa.

—El qué, si puede saberse.

—El tren de las ocho y cuarto.

—Vale, con eso queda todo dicho.

Comentarios: 2 // El último fue de: Marcoticos // Escrito el día: 23:02:2007
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18 // Ambición
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Más dura será la caída

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19 // ¡El Apocalipsis!
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En el año 2036, el asteroide Apofis pasará tan cerca de la Tierra que puede caer sobre nuestro querido planeta. La pregunta que te hago, querido lector, es ¿a quién deberíamos encomendarle la misión de salvarnos?

En un primer pensamiento me vienen a la cabeza Bruce Willis o Clint Eastwood, pero no sé si serán los apropiados ¿tú qué piensas?

¿nuestra última esperanza?

Comentarios: 2 // El último fue de: Leafar // Escrito el día: 26:02:2007
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20 // El relato de Daniel
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Un nuevo relato para el concurso literario El Píxel de Oro, en esta ocasión escrito por Daniel Tubau.

Los maniquís

- Hola... hola... ¿hay alguien ahí?

- Parece que el novicio ya se ha despertado.

- Sí, ya iba siendo hora.

- ¿Quién está hablando? ¿Quiénes sois vosotros?

- Vaya pregunta. Somos los que somos.

- Pero es que no os veo, aquí sólo hay cuatro maniquís, no hay ninguna persona.

- Bueno, eso depende de cómo definas la palabra “persona”. Su etimología es “suena a través”, y no estoy seguro de que nosotros sonemos a través de nada

- No fatigues al novicio con tus etimologías. ¿No ves que acaba de llegar?

- Tienes razón... Nosotros somos estos cuatro maniquís.

- Sí claro, y yo me lo creo. Si vosotros sois los maniquís, ¿quién soy yo?

- Tú eres el quinto maniquí, por supuesto.

- ¿Qué?  No puede ser... Es cierto que hay un quinto maniquí. Ahora lo veo, ahora me veo... Esto debe ser un  sueño.

- Sí, algunos lo llaman el sueño eterno.

- ¿Queréis decir que estoy muerto?

- Bueno, así es como suelen llamar a tu estado actual los que pretenden estar vivos.

- Pero, entonces, entonces... ¿he muerto? Sí, claro, ahora recuerdo el accidente... ¿Cómo quedó mi coche después del golpe?

- Mucho mejor que tú: podrán repararlo.

- De acuerdo, estoy muerto. Es posible,  porque la verdad es que después de un accidente como aquel...

- Me parece que el novicio comienza a aceptarlo....

- Pero no entiendo qué hago aquí. No puede ser que la otra vida consista en convertirse en un maniquí.

- ¿Y qué tiene de malo? Se acabaron los dolores de estómago...

- ...las jaquecas...

- ...cualquier dolor, porque ya no tenemos carne que pueda sangrar, ni huesos que se puedan romper, ni nervios que se exciten, ni cerebro para experimentar el dolor...

- También se acabó ir corriendo de un lado a otro, porque aquí te llevan siempre a todas partes...

- ...y  además consigues ropa gratis, aunque no siempre del mejor gusto.

- Por cierto, llevamos ya mucho tiempo desnuditos en este escaparate.

- Pues sí, es que no se ponen de acuerdo en las tendencias de esta temporada.

- Esperad, esperad un poco. ¡Os he pillado! Decís que somos maniquís, ¿verdad?

- Pues sí, es una forma de describirnos bastante adecuada, dadas las circunstancias.

- Somos maniquís sin dolor de cabeza, de dientes, de estómago, porque ¿cómo vamos a tener dolor de estómago si no tenemos estómago?

- Eso es...

- Y, claro, cómo vamos a tener dolor de dientes sin dientes...

- Ya lo ha entendido...

- ¿Y cómo vamos a hablar sin tener boca?, ¿eh, listos?

- Ya empezamos...

- No te enfades con él, a todos nos pasó lo mismo al principio.

- Es verdad, en fin, habrá que explicárselo todo.

- ¿Explicarme el qué?

- Vamos a ver. ¿Tú crees en Dios?

- Pues, yo, la verdad es que tenía ciertas dudas. Yo creo, o creía, no sé, en “algo”. No en ese Dios con barba blanca...

- ¿En una especie de energía, ¿verdad?

- Pues sí...

- En “algo que está ahí y que en cierto modo cuida de ti”.

- ¡Eso es!

- Pues estás de enhorabuena, chaval, porque eso es lo que hay.

- ¿De verdad?

- Si, una especie de energía que cuida de nosotros.

- ¡Vaya, qué bien! Pero lo que no entiendo es por qué esa especie de energía nos ha convertido en maniquís.

- ¡Y dale! ¡Qué manía con los maniquís! ¿Es que te gustaba más ser persona, lleno de enfermedades, cansancio y todo tipo de sufrimientos?

- No, no es que me guste más, pero, no sé, la naturaleza se ha tomado el trabajo de hacernos evolucionar desde las bacterias hasta los primates. Y me parece terrible descender ahora a un trozo de cartón piedra inanimado.

- Vamos a ver. ¿No habíamos quedado en que existía esa “energía que nos cuida”, es decir, Dios?

- Sí, pero...

- Pues entonces olvídate de la naturaleza, que ni falta que nos hace.

- ¡Eh, alto! eso no puede ser, incluso los creyentes creen que hemos evolucionado de alguna manera.

- Vamos a ver. Ahora que sabes que Dios existe (porque nosotros te lo hemos dicho), vas y decides que tenían razón los del diseño inteligente.

- Claro. Si Dios existe, no creo que se quede al margen y no controle la evolución.

- ¿Y para qué querría Dios controlar la evolución?

- Pues para que algún día surgieran sobre la Tierra seres pensantes como nosotros... La verdad es que la evolución resulta más razonable si tiene un objetivo al que llegar. Del mismo modo que un reloj es fabricado por un diseñador, también el mundo es supervisado por Dios.

- ¡Serás insensato! ¿Es que tú te crees que un Dios omnipotente tiene necesidad de tantos aparatejos?

- ¿Qué quieres decir?

- Pues que un Dios omnipotente no necesita que haya una boca para que un alma hable. Por cierto, esa es la palabra que preferimos en vez de maniquíes: alma. O “espíritu”, si te resulta más cómodo.

- ¿Es que no te das cuenta de que si Dios quiere, puede poner un alma en una piedra, en una botella de vino... o en un maniquí?

- Puede ser, pero ¿por qué encerrarnos en estos cuerpos inanimados?

- En realidad las almas no estamos en estos maniquís ni en ningún lugar material, tan sólo los usamos porque nuestra vivencia en cuerpos nos ha hecho adquirir ciertas costumbres: como la creencia en la personalidad individual.

- Sí, eso facilita la comunicación entre nosotras. El vicio corporal es difícil de desterrar.

- Ahora que lo decís, creo que tenéis razón. ¿Para qué iba a necesitar Dios pasarse milenios controlando la evolución, si puede insuflar un alma en cualquier cosa? Sin duda, Dios también podría hacer funcionar un reloj pintado en la pared, sin necesidad de ningún mecanismo.

- Claro, por algo es todopoderoso, ¿no te parece?

- Pero, entonces, todos los creyentes que creen en el diseño inteligente...

- Están equivocados, por supuesto, como todos los que pretenden conocer a Dios. ¿Es que tú te crees que es fácil conocer los designios de “algo que es como una energía que nos cuida”?

- Entonces, ¿para qué sirve la evolución?

- Ni idea. Supongo que es la manera en la que la materia se entretiene.

- A las almas nos tiene sin cuidado lo que haga la materia.

- Sin embargo, las almas habitan en los seres humanos.

- ¿Tú crees? Eso no es seguro. A nosotras nos da la impresión de que la mayoría de los seres humanos son sólo mecanismos sin alma.

- Sí, un conjunto de válvulas y relés hechos de carne.

- Por alguna razón, a algunas almas les gusta meterse dentro de los seres humanos, pero los cuerpos pueden vivir sin nosotras.

- Sólo son materia organizada, pero nosotras somos parte de esa “energía que controla el universo”.

- Bueno, eso es una sospecha, tampoco estamos seguras. Pero sí está claro que Platón tenía razón cuando decía que cuando las almas se meten en los cuerpos olvidan que son almas.

- Nacer es morir.

- Y morir es en cierto modo nacer, porque al quedarte sin cuerpo no te queda más remedio que acordarte de que eres un alma.

- Muy bien, supongamos que tenéis razón. Pero si somos parte de la energía que controla el universo, o sea, de Dios, ¿por qué no nos hemos unido a él y seguimos habitando un trozo de materia tan vulgar como estos maniquíes?

- Al parecer estamos en el limbo.

- ¿El limbo?

- Sí, aquí, en estos maniquís vamos percibiendo poco a poco lo que somos realmente, sin todas esas distracciones de los cuerpos humanos. Podemos dedicarnos a ser almas todo el tiempo.

- Hay que suponer que en algún momento ya no tendremos necesidad de  habitar en algún tipo de materia, como la de estos maniquís.

- De hecho, ahora mismo una de nosotras se ha ido, seguramente para siempre.

- ¿Qué queréis decir?

- Que ya no somos cinco almas en un escaparate: uno de los maniquís ahora es sólo materia vacía.

- ¿Y dónde se ha ido?

- Tal vez se ha unido a la energía que controla el universo. La verdad es que desde hace un tiempo estaba como ausente. Hoy ni siquiera se ha dignado a hablar contigo.

- Sí, últimamente estaba muy descarnada, o desacartonada.

- ¿Y nosotras cuando nos iremos?

- Probablemente cuando ya nada de lo material nos interese. Porque nosotras todavía estamos muy preocupadas por algunas cosas terrestres...

- ¿Cómo cuáles?

- Como las tendencias que se van a llevar la próxima primavera...

- ¿Creéis que volverán los tonos pastel?

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