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perplejing
subtitular: 'perplejing
Freedom for Semaphoro
El Blog de Vera Sánchez
Mis preceptos
Buenos propósitos
Kiki de Montparnase
Las ovejas y el pastor
Contra la desnudez
La muerte del héroe
The Bit Jazz Band
Microcuento I
Matar un gato
El refranero español
Microcuento II
Viajar en el tiempo I
El referéndum de Ibarretxe
Incomunicación
La historia de mi vida
Irse, morirse y correrse
Caducidades varias
Acertijo
Novedades: La Palma // Las máquinas amarillas // Cápsulas
 
1 // Freedom for Semaphoro's Men
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De todos los trabajos que en el mundo hay, sin duda, el de hombrecito de semáforo es el que me parece más ingrato. Ya sea en su versión verde, ya sea en la roja, debe ser muy estresante permanecer día y noche agazapado tras el cristal con la tensión constante de tener que aparecer cada pocos segundos ante un público indiferente. Por tanto, he decidido fundar el Frente para la Liberación de los Hombrecitos del Semáforo. Si estás interesado en colaborar, si todavía te queda algo de decencia en el cuerpo, puedes donar toda tu fortuna para la causa.

cartel del movimiento

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2 // El refranero español
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Durante mucho tiempo, los hispanohablantes hemos vivido en el engaño y la mentira. Por una oscura razón, alguien ha sembrado de falsedades el refranero popular, horizonte intelectual del pensar colectivo. Sin ánimo de realizar un análisis exhaustivo que termine siendo tan soporífero para el autor como para el lector, me limito a exponer unos cuantos ejemplos que sirvan para confirmar mis sospechas sobre este complot lingüístico. Veamos algunos:

a) A quien madruga, Dios le ayuda

Aparte de que Dios exista o sea fruto de la imaginación humana, independientemente de si está vivo, muerto o moribundo, me parece incuestionable que no existe una relación de causa y efecto entre demiurgo alguno y el despertador. Si no me crees puedes hacer cuantas pruebas quieras: despiértate a las 7, las 6, las 5 de la mañana; anticípate al alba o incluso a los gnomos que ponen las calles al empezar el día… todo será inútil, ningún dios te prestará la menor brizna de ayuda. Como mucho, padecerás una jornada laboral más pesada como resultado de la somnolencia.

b) Más vale pájaro en mano, que ciento volando

Dando por sentado que el término pájaro se usa aquí stricto sensu, y no en su acepción metafórica para referirse a los genitales masculinos, este refrán me parece una salvajada. ¿Es qué no es suficiente con el daño ecológico que provoca nuestra industria como para estimular la caza de los pobres paseriformes? No, lo siento, pero yo siempre preferiré que los pájaros vuelen en libertad antes que morir asfixiados por la humana garra.

c) En abril, aguas mil

No, tampoco funciona ya que el calentamiento global del Planeta ha trastocado las temperaturas. A este paso, en abril, calores mil; además, si al final se desbordan los océanos como resultado del deshielo de los casquetes polares, habrá agua en abril y en el resto del año como para anegar el Sáhara.

c) Quien tiene boca, se equivoca

Pues no entiendo yo la relación que establece entre la boca y el comportamiento humano. Quien tiene boca puede padecer caries, puede dar besos, puede chupetear, morder, masticar, absorber, escupir, rumiar… ¿pero equivocarse? De hecho, este refrán parece el resultado de un falso silogismo: los humanos se equivocan, los humanos tienen boca, luego quien tiene boca se equivoca.

d) El mundo es un pañuelo

Ahí sí que me he perdido. Aún soy capaz de entender que en tiempos pretéritos se pensase que era una tabla cuadrada, o que en algunas mitologías se le confiera aspectos fantásticos (como el caparazón de una tortuga gigante) pero ¿un pañuelo? si no hace falta ser muy lúcido para darse cuenta de que un pañuelo es algo pequeño mientras que la Tierra es inmensa. En fin, otra equivocación más del refranero español.

e) Ojos que no ven, corazón que no siente.

Aparte de que hace ya tiempo que se descubrió que los sentimientos, como todos los procesos mentales del ser humano, son generados por el cerebro (y/o por los testículos en determinadas personas), yo me pregunto por qué se les niega a los ciegos la capacidad de sentir. ¿Es que un ciego no tiene manos, órganos, proporciones, sentidos, afectos, pasiones? ¿Es que no está nutrido de los mismos alimentos, herido por las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, curado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano y por el mismo invierno que un vidente? Si les pinchan, ¿no sangran? Si les cosquillean, ¿no se ríen?, Si les envenenan, ¿no se mueren?

… En fin, dejémoslo aquí y terminemos con una sencilla pregunta ¿por qué nos han mantenido engañados durante todo este tiempo? ¿quién se ha beneficiado con ello?

 

jilguero

Un hermoso jilguero, como los que el refranero español prefiere estrujar con sus viles manos.

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3 // Viajar en el tiempo I
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En 1985, Robert Zemeckis dirigió Regreso al futuro, primera película de una trilogía de aventuras que tienen como hilo central los viajes en el tiempo de un adolescente y un alocado científico. Aunque las dos secuelas no son muy buenas, esta primera entrega resulta interesante por lo ingenioso del guión.
Marty (Michael J. Fox) es un joven de 17 años que vive con su familia en una pequeña ciudad de California. Aunque no es que le vayan muy mal las cosas, anda preocupado por su padre, a quien la vida no le ha terminado de sonreír. Su mejor amigo es un científico tan genial como estrafalario, Emmett Brown “Doc” (Christopher Lloyd), que ha inventado una prodigiosa máquina del tiempo a partir de un coche marca DeLorean. El problema es que la máquina necesita muchísima energía y a Doc no se le ha ocurrido mejor idea para obtenerla que robarle un cargamento de plutonio a unos terroristas libios.
Una noche, justo cuando Doc le está mostrando a Marty cómo funciona la máquina, aparecen los terroristas y disparan al científico. Desesperado, Marty trata de huir en el coche y sin querer se ve transportado al pasado, concretamente a 30 años atrás, a 1955.

En el pasado, Marty se encuentra con dos grandes problemas. Primero, la dificultad de regresar al futuro, ya que necesita muchísima energía para volver a poner en funcionamiento la máquina; y, segundo, la interferencia que supone su presencia en el aún inexistente romance de sus padres, pues su futura madre parece más interesada por él mismo que por su futuro padre, un joven acomplejado de pocas luces. En seguida se percata de las consecuencias que supone esto: si sus padres no se enamoran, él y sus hermanos desaparecerán de la existencia.

Por fortuna, en el pasado también se encuentra su amigo Doc, aunque mucho más joven, claro está, y juntos consiguen activar la máquina aprovechando la energía de un rayo que cae en una torre del lugar durante una tormenta eléctrica. Además, antes de regresar a casa se las ingenia para que su madre se rinda al amor de su padre. Cierran el feliz final un par de hechos modificados en el pasado y que se ven reflejados en el presente: ahora su padre es un hombre que no se amedrenta ante nada, lo cual le ha permitido disfrutar de una vida más acomodada, y su amigo Doc ha sobrevivido a los disparos terroristas gracias un chaleco antibalas.

Viajar al pasado

Ya sea para presenciar grandes hechos del pasado, ya sea para asuntos menos transcendentales, como arreglar un desastre doméstico, la posibilidad de viajar en el tiempo resulta fascinante y ha inspirado un sinfín de libros y películas. Una de las paradojas que han tenido que resolver escritores y cineastas al respecto es la llamada paradoja del abuelo.

Imaginemos que una persona tiene una máquina del tiempo y retrocede al pasado, hasta un momento en que su abuelo y su abuela no se han conocido, y mata a uno de ellos impidiendo así que conciban a uno de sus progenitores. ¿Qué ocurre entonces? ¿Cómo habrá nacido si su padre o su madre nunca han llegado a existir?
Una solución a esta divertida paradoja es pensar que el destino es imperturbable, o lo que es lo mismo, que no podemos cambiar el pasado. Aunque intentáramos matar a nuestro abuelo, no podríamos hacerlo. Alguna fuerza todopoderosa –el destino– nos impediría llevar a cabo nuestro homicida cometido. Esta es, por ejemplo, la tesis que propone Terry Gilliam en el filme 12 monos, en el que Bruce Willis –viniendo del futuro– trata en vano de evitar que un científico loco propague una pandemia que destruirá a la humanidad.

Robert Zemeckis plantea otra solución interesante en Regreso al pasado: la línea espaciotemporal es como un organismo vivo en que cualquier acontecimiento del pasado se refleja inmediatamente en el futuro. Si Michael J. Fox asesinara a su abuelo, él dejaría inmediatamente de existir.

fotograma de regreso al futuro

Cada vez que los padres de Martin se distancian en el pasado, se va borrando una fotografía de familia que tiene de ellos en el presente.

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4 // El referéndum de Ibarretxe
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En general, no me gusta hablar de acontecimientos políticos locales en este log, pero en este caso no me puedo contener. Dice el lehendakari Ibarretxe que va a celebrar un referéndum sobre la independencia del País Vasco caiga quien caiga. Esto, que a priori podría parecer un ejercicio democrático por aquello de que el pueblo es consultado, en realidad es un ejercicio de feroz autoritarismo populista. Veamos por qué.

a) A los independentistas vascos les gusta establecer una analogía entre la provincia de Québec y Canadá con el País Vasco y España. Sin embargo, se olvidan de un detalle fundamental: en Québec no hay una banda armada que trata de imponer su criterio a punta de pistola. Cualquier proceso electoral que se celebra en esa autonomía está viciado por los violentos y los terroristas. No es que se cometa fraude electoral, sino que el miedo impide ejercer el derecho al voto con total libertad, sobre todo en las pequeñas localidades. ¿Cómo se puede pensar en términos de libertad si los políticos no nacionalistas son perseguidos y asesinados por ETA? Y este acoso se extiende también a todos los demás ámbitos de la vida pública, desde los medios de comunicación a la enseñanza (el único lugar de la España democrática donde he visto a un grupo de alumnos impedir que un profesor ejerza su libertad de cátedra ha sido en la universidad de Donosita).

Por tanto, antes de celebrar referéndum alguno, lo primero es conseguir que en el País Vasco se pueda opinar sin miedo de que te peguen un tiro.

b) El referéndum no va a terminar con ETA. Si sale que sí a la independencia reforzará su discurso, por absurdo que sea, y si sale que no dirán que ha estado manipulado por el gobierno central, o una sandez semejante, al igual que niegan la legitimidad de las elecciones generales y las autonómicas.

c) Por otro lado, aunque saliera que sí, este referéndum invalidaría uno de los fundamentos de la democracia, que consiste en ejercer la voluntad de la mayoría con respeto a las minorías. Dicho de otro modo, ¿qué ocurriría en todas las localidades del País Vasco que no quieran independizarse? ¿Deberían ser arrastradas por la voluntad del “gobierno central de la Autonomía”? ¿Por qué deben soportar los ciudadanos de Álava, de mayoría no nacionalista, los caprichos de los donostiarras? Esto supone que o bien se independizan solo aquellas localidades del País Vasco donde salga que sí con mayoría absoluta, convirtiendo así el quilombo de Israel y Palestina en un juego de niños, o bien se busca una solución intermedia: que el País Vasco ejerza su propio gobierno dentro del seno del Estado español, es decir, lo que hay ahora.

d) ETA no quiere solo la independencia del País Vasco, además pretende anexionarse Navarra y el País Vasco francés. ¿Abandonaría sus pretensiones expansionistas si disfrutara de su propio reino de Taifa o seguiría matando desde una base de operaciones aún más controlada?

En fin, no me quiero extender más… La verdad es que se avecinan tiempos complicados. Resulta muy tentadora la idea de que el País Vasco deje de formar parte de España y así normalicemos nuestra vida política, cautiva desde hace años por el problema etarra, pero España no puede abandonar a todos los vascos no nacionalistas a su suerte, al igual que los italianos no deberían abandonar a calabreses y sicilianos por la mafia que padecen.

Resumiendo: primero hay que terminar con ETA y el autoritarismo de los violentos y luego ya se puede pensar en cuanto referéndum apetezca. Y de momento, si Ibarretxe se salta la Constitución –como dice Sabater– habrá que juzgarle como se juzga a cualquier funcionario del Estado español que comete un delito.  

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5 // Incomunicación
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Conversación mantenida con e bay a través de mi correo electrónico

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6 // La historia de mi vida
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Tengo 30 días para escribir dos manuales sobre software y lenguajes diversos. No debo distraerme ni medio segundo. Ya he desayunado. El ordenador está encendido, el trabajo me aguarda. Me fumo un cigarrillo, Chesterfield, y me pongo a ello, aunque antes puedo ojear un libro que acabo de comprarme: una temporada de machetes, de Jean Hatzfeld, sobre el genocidio de Ruanda. Han pasado 20 minutos y sigo ojeando el libro. Lo dejo, soy una máquina de autodisciplina perfecta, todo voluntad.

Empiezo a escribir el manual. Pasan 6 minutos y de pronto me acuerdo que debo hacer la compra. Salgo un momento. En la cola del supermercado Día me viene a la cabeza un antiguo códice mexica que desde siempre me ha fascinado, el Códice Boturini. Al llegar a casa me pongo a investigar por Internet. Cuando me doy cuenta, ya es mediodía. Abandono el Códice Boturini y sigo con el manual mientras pienso en cómo empezar una seria investigación sobre la migración de los mexicas.

Son las 12.15, Java Jenner y Leafar bombardean mi correo con cuanta noticia les llama la atención. Es inútil, no pienso distraerme ni aunque caiga una bomba atómica a mi vera. A los 5 minutos me acuerdo de que llevo días sin actualizar el log, me remuerde la conciencia y decido escribir algo. Me llama Teresa, se aburre. Charlamos durante un rato y al colgar me llaman de IBM para decirme que me han admitido en un curso para el que hice una prueba hará un par de días. Al tiempo que tenía para escribir los manuales ahora debo restarle las mañanas. No hay problema, soy la demostración andante de hasta dónde puede llegar un humano impulsado por férrea voluntad. Eso sí, ahora debo salir a la calle a zampar algo.

Tras un paseo por la Casa del Libro termino comiéndome un kebab por un sitio de Gran Vía mientras leo un ensayo de Amín Malouf, Identidades asesinas. Renovadas las fuerzas, me siento delante del ordenador, tengo toda la tarde por delante, me va a cundir cantidubi. Para trabajar mejor decido limpiar la mesa, entre los papeles sale una novela de Joseph Roth, Tarabás, que estaba leyendo hasta que la perdí. ¡Pero qué divertido es este chico! No creo que pase nada porque me lea un capítulo, así pongo las neuronas en acción.

Son las 17.55, acabo de terminar la novela de Roth, ahora ya sí que me pongo a trabajar sin distracción alguna. Me llama Eva, hablamos durante unos 20 minutos. Bueno, ahora ya sí que me pongo en serio, aunque la verdad es que está la casa hecha un asco. Pongo lavadoras, barro suelos, lavo platos y vuelvo a sentarme a escribir el manual. Son las 19.13, no importa, justo empiezan mis horas más productivas. Aunque la verdad es que estoy algo cansado, tal vez no pase nada si me tumbo un ratico en el sofá.

Son las 20.32. Me despierta Eva para ir a cenar.

A las 22.07 me pongo a escribir el manual, aún tengo 4 horas por delante, mis mejores horas, cuando nada ni nadie me molesta. De hecho, tengo aún tanto tiempo que quizá pueda dedicarle unos minutillos al Códice Boturini.

Son las 00.12, ya, para las horas que son, casi mejor que empiezo mañana, todo esfuerzo, todo indómita voluntad, capitán Acero.

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7 // Irse, morirse y correrse
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En ocasiones, las metáforas reflejan la manera en que se percibe o se vive una cosa. Por ejemplo, resulta sintomático que en España abunden tantas metáforas bélicas relacionadas con una discusión (le gané, me derrotó con sus argumentos dada su contundencia) y no exista ninguna que denote cooperación (bailamos bien sobre aquel tema, por ejemplo, en vez de nos peleamos bien sobre ese asunto). Al respecto hay un libro muy interesante, de George Lakoff, del que me parece ya hablé en alguna ocasión…

El caso es que estaba el otro día con unos amigos y me vino a la cabeza una metáfora curiosa: irse, que se emplea cuando uno se muere (se ha ido el pobre tío Pepito), pero también en el momento del orgasmo (me he ido, dije con voz compungida al comprobar que solo habían pasado 37 segundos).

Que la acción de irse se asocie con la muerte tiene su lógica. Uno se va al Cielo, al Infierno, bajo tierra, con los gusanos, a dónde sea, pero el caso es que si parece existir cierta relación entre dejar de ser y dejar de estar. Sin embargo, no veo tan clara la relación entre el orgasmo y el irse, y aún menos con el correr, acción que también sirve para referirse al orgasmo, aunque parece que en este caso debe haber eyaculación de por medio.

Y pensaba yo una teoría que quizá sea del todo disparatada, pero que tal vez funcione. ¿Y si en realidad el irse orgásmico está relacionado con el irse mortuorio antes que con el irse de desplazarse? Es decir, que en realidad lo que oculta la metáfora no es un me corro sino un me muero.

Esto que puede parecer disparatado se puede fundamentar mediante estudios antropológicos e históricos. En muchas culturas, las relaciones sexuales contaminan, matan el alma del individuo. De hecho, no resulta extraño que antes de una actividad importante, como salir a cazar, el sexo sea algo tabú. Y en Occidente, la contención seminal para retener las fuerzas ha sido un lugar común (el artista pierda la fuerza creativa cuando eyacula, leí una vez en un texto freudiano que me da pereza buscar; incluso hoy en día creo que a los deportistas les mantienen alejados de sus mujeres durante las concentraciones previas a los campeonatos)…

En fin, sigo con el tema otro día que no tenga que estar escribiendo unos manuales de software y programación que luego me regaño…

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8 // Caducidades varias
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Una gran diferencia entre las palabras impresas y las digitales es que las primeras sobreviven a tu muerte. Por una extraña razón, relacionada con las manzanas según el cristianismo y con la entropía según la física moderna, de pronto llega un día en que te mueres, así sin venir a cuento, pero te mueres.

A mí esto me parece, sinceramente, un grave problema. De hecho, no sé bien cómo se explica eso de la sabiduría de la naturaleza si no hay bicho viviente que no termine por morirse. Cualquier otro producto con fecha de caducidad tan temprana ni siquiera superaría la fase de tésting, aunque vete tú a saber, con esto de que conviene consumir cada vez se fabrican las cosas con menos longevidad.

El caso es que, una vez muerto, no puedes subir tus trabajos digitales a otro lugar en caso de que un servidor deje de prestar servicios, y es de suponer que, aunque deban pasar 2 ó 3 siglos, no habrá servidor actual que se mantenga en el futuro, por lo que todo tu trabajo se irá a la basura con el ordenador de la empresa donde alojes tu web.

 Sin embargo, un libro impreso sigue allí por los siglos de los siglos (aunque últimamente los imprimen en un papel tan malo que no dura ni la vida media de un individuo). Tal vez, dentro de 500 ó 600 años alguien lo encuentre por casualidad y lo lea.

-¿Y eso para qué te sirve, si estás muerto? –me dirás con paternal voz.

Pues no lo sé, pero sospecho que así uno se muere un poco menos…

En fin, vuelvo a los manuales… ya queda menos, llevo 1/6 del trabajo completado, yuk, yuk, yuk.

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9 // Acertijo
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Como ando volado, seré breve y me limito a plantearos un acertijo que me dijo Dani: Todas hieren, la última te mata. ¿Qué es?

PD – Radio Markolinia informando. Llevo ya 2/6 de los manuales. 300 páginas con sus ilustraciones. ¿Llegaré a plazos? ¿Me moriré en el intento? ¿Dejaré de procastinar con el log y me concentraré solo en los manuales hasta que se me ponga cara de píxel? ¿Se habrá dado cuenta Madrid que llevo 9 días sin salir de casa?

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10 // El Blog de Vera Sánchez
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Hola amigos, aquí estoy de nuevo, más muerto que vivo y aún con cierto desagrado hacia el ordenador. Ha sido una paliza, pero terminé a tiempo los dos manuales (más dos guiones que se cruzaron de por medio). Un mes y medio de mi vida dedicado solo y exclusivamente a trabajar. En fin, algún día pillaré por banda al tipo ese que dijo que teníamos que ganarnos el pan con el sudor de la frente y le explicaré un par de cosas. ¡Claro, como Él solo curró una semana y luego se jubiló de por vida!

Y en este mi primer apunte de posguerra os recomiendo un log recién nacido: el blog de Sera Sánchez, dedicado a la literatura.

pulsa la imagen para ir al blog de Sera Sánchez

 

En uno de los apuntes de ese log, Sera Sánchez recoge unos mandamientos propuestos por Stephen Vizinczey que debería cumplir todo escritor. Como a mí algún día me gustaría escribir una novela fascinante, voy a ver si cumplo estos preceptos.

1. No beberás, ni fumarás, ni te drogarás. ("Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.").

mmm... Pues va a ser que no. De todas maneras, lo que no me explico es cómo Allan Poe, Pessoa, Henninway, Baudeleire y tantos otros que fumaban y bebían consiguieron escribir entonces tan buenas obras literarias.

2.No tendrás costumbres caras. (" Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. No hay que atormentarse con ambiciones contradictorias").

Vaya, otro punto negativo. La verdad es que no tengo costumbres caras, pero porque no me las puedo permitir. De todas maneras, mi tío Alberto Méndez sí que las tenía y escribió una novela maravillosa: Los girasoles ciegos.

3.Soñarás y escribirás; soñarás y volverás a escribir. ("No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario...").

Epa! Punto para mí. Me imagino 1001 historias al día. También por la noche, antes de acostarme,  aunque suelen ser monotemáticas y sin valor literario para otra editorial que no sea la Sonrisa Vertical.

4. No serás vanidoso. ("Si crees ser sabio, racional, bueno, una bendición para el sexo opuesto, una víctima de las circunstancias(...)es porque no te conoces a ti mismo lo suficiente para escribir.").

No soy vanidoso, sino más bien modesto a la hora de reconocer que tengo tantas virtudes como estrellas hay en el cielo. No, bromas aparte, no soy vanidoso, aunque no creo que sea un rasgo necesario para escribir bien.

5. No serás modesto. ("Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande").

Esto, ahora me estoy liando, o lo uno o lo otro. De todas maneras YO soy el MÁS modesto del planeta Tierra.

6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.

Rayos, la verdad es que prefiero pensar más bien en las chicas, me inspiran más que cualquier otra cosa, incluidos los jugadores de baloncesto.

7. No dejarás pasar un día sin releer algo grande ("...no se debe cometer el error de leerlo todo para estar "bien informado". Estar "bien informado" sirve para brillar en las fiestas, pero resulta absolutamente inútil para un escritor".)

¡Cáspitas! Otro suspenso, dado que soy más bien todologo, es decir, me interesa todo. De hecho, creo que cuanto más variadas sean las fuentes del estímulo intelectual, más ricos son los resultados (como ocurre con Isaac Asimov o Stanislaw Lem, por ejemplo).

8. No adorarás Londres-Nueva York-París ("...Si posees una buena colección de obras de grandes escritores y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades...")

¿Mande?

9 Escribirás por tu propio placer ("...si Shakespeare no puede complacer a todo el mundo ¿por qué intentarlo siquiera nosotros? Esto significa que no vale la pena que te esfuerces por interesarte por algo que te resulta aburrido.")

Este punto sí que lo comparto al cien por cien, aunque también escribo cosas por encargo cuyos resultados no son malos del todo. De hecho, hay obras exquisitas, como el Sherlock Holmes de Conan Doyle, que nacieron del encargo y para gran desagrado del autor.

10. Serás difícil de complacer (" la mayoría de los libros nuevos que leo se me antojan a medio terminar...")

Bueno, sí, supongo que sí... aunque la verdad es que soy muy fácil. En cuanto algo está terminado y puedo afrontar algo nuevo me parece estupendo, aunque luego vuelva sobre determinados temas.

Moraleja: me temo que nunca seré un buen escritor. Lástima, con la ilusión que me hacía vivir de los derechos de autor y no dar ni chapa en lo que me queda de existencia... En fin, me dedicaré a fresar tornillos, profesión muy demandada en España.

En el próximo capítulo: MIS preceptos!!!!

Comentarios: 2 // El último fue de: zafyro
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11 // Mis preceptos
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El otro día dije que iba a comentar mis preceptos para intentar ser un buen escritor. Sin embargo, me resulta complicado mantener mi promesa pues mi mayor precepto es que no hay que tener preceptos. A lo largo de la historia se han sucedido escritores formidables que han llevado las vidas más dispares: monjes ascetas, alcohólicos libertinos, soldados, campesinos, gente que escribió grandes obras ya con un pie en la tumba de puro anciano, y adolescentes que escribieron maravillas cuando aún no necesitaban afeitarse. Por tanto, podemos deducir que no existe una relación de causa y efecto entre llevar un tipo de vida y el buen hacer literario. A cada uno le conviene una cosa, a mí me viene bien lo siguiente:

1. Alimentar mi intelecto con las más variadas viandas -libros, cómic, películas, viajes, tertulias- y la más diversa naturaleza (ensayos, novelas románticas, negras, históricas, de ciencia ficción, etcétera).

2. No trabajar en un sitio donde me aniquilen física y moralmente. Mi creatividad está en relación directamente proporcional al tiempo libre del que dispongo.

3. Estar descansado (ya sea de trabajo o de parrandas).

4. Tener que concluir lo que estoy haciendo por razones laborales (de lo contrario me disperso a la primera de cambio).

5. No ver la televisión (me produce un embotamiento similar al de la resaca).

... jejeje, la verdad es que pensaba llegar a 10, pero tengo que salir escopeteado, así que hasta aquí hemos llegado:

¡Feliz Navidad! Nos vemos el año que viene.

Comentarios: 2 // El último fue de: marcoticos
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12 // Buenos propósitos
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Empieza el año y, como es de rigor, con esta excusa toca hacer una lista de buenos propósitos que nos sirvan para introducir pequeños cambios de inflexión vitales.

Aunque tal vez convendría mantener los buenos propósitos en privado, más que nada para ahorrarse futuros reproches del personal cuando te los saltas, en este primer apunte del 2008 te contaré los míos (lo cual supongo no te resultará de mucho interés).

1. Aprender inglés. De este año no pasa. Me he comprado ya una gramática y espero complementar la teoría leyendo páginas web inglesas.

2. Aprender a cocinar. De hecho, estoy pensando en abrir una web dedicada a mis experimentos culinarios.

3. Aprender Java o Ajax. (O quizá ambas tecnologías).

4. Llevar una vida más saludable: hacer algo de ejercicio y adelgazar 10 kilos.

5. Rechazar cualquier trabajo que suponga más de 8 horas diarias delante de un ordenador durante más de 10 días seguidos.

6. Recuperar mi actividad loguera e internáutica en general. Hace siglos que no me paso por ningún log, que no escribo nada decente, en fin... esas cosas.

Bueno, a ver si lo consigo....

FELIZ AÑO A TODOS!!!

Comentarios: 2 // El último fue de: leafar
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13 // Kiki de Montparnase
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Una buena manera de empezar el año es leyendo la novela gráfica Kiki de Montparnase, de Catel Muller y Jose-Louis Bocquet (Ediciones Sinsentido). De dibujo suelto, detallista y cuidado, y con un guión bien construido, en esta novela nos narran la vida de Kiki, una atractiva muchacha francesa que fue modelo y amiga de la farándula artística del París de entreguerras: Tzara, Cocteau, Modigliani Man Ray, etcétera.

Kiki dibujada por Kisling

Kiki llegó a París cuando apenas tenía 13 años. Apenas contaba con nada más que su fuerza de trabajo y las pasó canutas hasta que poco a poco se convirtió en una de las modelos favoritas de Montparnase, lo cual tampoco supuso una gran ventaja económica en su vida –pues casi todos se encontraban en igual situación- pero sí le permitió conocer a un sinfín de gente interesante.

Además de trabajar como modelo, Kiki fue cantante de cabaret, grabó 3 discos (que me encantaría poder escuchar), pintó algunos cuadros y escribió un libro donde contaba parte de sus memorias.

Kiki en la famosa fotografía de Man Ray

La novela de Catel-Bocquet es muy interesante y está muy bien documentada. Se lee de un tirón y nos permite hacernos una pequeña idea de la vida cotidiana de aquellos artistas geniales todo temperamento. La única pequeña pega es que quizá se podían haber contado cosas más interesantes de esta mujer y sus amigos. Por ejemplo, se detiene en demasía en narrar algo tan intrascendente como sus broncas con Man Ray, que como todas las peleas de pareja son soporíferas, y pasa por alto las intenciones artísticas del fotógrafo.

En cualquier caso, insisto, vale la pena leerla.

Y de postre, una joyita: un corto que realizó Man Ray con Kiki como protagonista:

 

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14 // Las ovejas y el pastor
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Como ya te he contado alguna vez, me gusta mucho cómo escribe Andrea Camilleri, autor del famoso inspector Montalbano. Hace un par de días terminé una de sus últimas obras, Las ovejas y el pastor (editado en España por Destino, traducción de Juan Carlos Gentile Vitale), que me ha encantado.

En este breve ensayo, Camilleri expone una investigación que realizó sobre un trágico suceso acaecido en Sicilia hacia 1945. Al parecer por orden de los grandes latifundistas de la época –muy relacionados con la Mafia–, unos chalados disparan al obispo de Agrigento mientras veraneaba en el extraño convento de Santo Estéfano. Para salvarle, unas monjas de clausura deciden proponerle un pacto a Dios: diez de ellas le ofrecerán la vida a cambio de la recuperación del obispo.

Además de la historia en sí, fascinante por los acontecimientos y por el escenario en que se desarrollan, este ensayo es muy recomendable por el procedimiento con que Camilleri investigó el caso, el cual nos demuestra que para encontrar, escribir, una buena historia, basta con un poco de trabajo en una hemeroteca.

Rosalia

Rosalia Sinibaldi, patrona de Palermo. Sobre una gruta donde se retiró se levantó el convento de Santo Stefano, hogar de fanáticos y piratas de fe católica.

 

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15 // Contra la desnudez
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Hace unas semanas, Eva y yo pasamos unos días en Barcelona con Natalia y Daniel Tubau. En los intermedios entre los paseos, las visitas a los museos y exposiciones y las tertulias, leí un libro que te recomiendo: Contra la desnudez, de Oscar Tusquet.

De Oscar había leído hace tiempo Más que discutible, una serie de interesantes artículos entre los que se encuentra, tal vez, la semilla de este otro libro (“Vestimenta, escultura, función y forma”). Ya entonces me había llamado la atención el peculiar estilo del autor.

La tesis de Oscar sea quizá lo menos relevante del libro: el cuerpo humano, al natural, no es tan hermoso como pensamos, por lo que la representación artística de un desnudo integral resulta complicada cuando se quiere mostrar de forma atractiva (si es una representación realista, como ocurre con Ron Mueck, no hay problema, claro).

No comparto esta opinión, pues una barriguilla, un tobillo grueso o muchas de las imperfecciones que le molestan a Oscar me resultan eróticas y atractivas. Pero, como decía, esta conclusión sea quizá lo menos importante del libro.

Mucho más interesante es el recorrido que, con esta excusa, realiza por la historia del desnudo en el arte occidental. Con apreciaciones ingeniosas, magistrales, libre de pesados academicismos, Oscar nos descubre la manera en que diferentes artistas han resuelto la complicada tarea de mostrar un cuerpo humano desnudo. El resultado es un libro muy ameno, que se lee en un periquete y que, como todos los buenos ensayos, aporta más preguntas que respuestas.

alka

Oscar Tusquet es pintor, diseñador y arquitecto. De los cuadros suyos que conozco, este es de los que más me gustan. (Alka Seltzer, 1975).

Puedes saber algo más de Oscar en su web:

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16 // La muerte del héroe
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Uno de mis ídolos de juventud, cuando aún no comprendía bien el horror que supone cualquier muerte, era el revolucionario anarquista Buenaventura Durruti (León, 1896 – Madrid, 1936). Como sabes, Durruti fue uno de los líderes de la CNT y el anarquismo español. Llevó una vida agitada hasta la guerra civil, entre maleante y revolucionario, que incluyó: robo de bancos, preparación de atentados, mítines multitudinarios, largos períodos den la cárcel, viajes por medio mundo huyendo de la policía...

Sin haber consultado más fuentes que algún que otro texto disperso, estaba convencido de que a Durruti le había asesinado un francotirador comunista a sueldo de un gobierno republicano que veía preocupado el poder militar de los anarquistas durante la guerra civil. Sin embargo, acabo de leer un ensayo muy interesante de H. M. Enzensberger (El corto verano de la anarquía (vida y tiempos de B. Durruti, editado por Anagrama), donde se plantea otra hipótesis.

En realidad, lo que podría haber ocurrido es que mientras Durruti bajaba de un coche se le enganchó el fusil, que llevaba sin seguro, y se le disparó. Como a los allegados les pareció una muerte estúpida, hicieron un pacto de silencio y sostuvieron que le había disparado un francotirador fascista que estaba escondido en un edificio cercano.

Si esto fuera cierto, resulta sintomático de la perversión del anarquismo que decidieran mentir sobre la manera en que murió Durruti. 

En todo tipo de culturas, una de las mayores estupideces que el estamento militar ha contagiado a la sociedad civil ha sido la asociación entre heroísmo y morir en el campo de batalla. Supongo que conseguir que un ser humano anule el instinto de supervivencia y se lance a una muerte probable es bastante complicado (no así que mate a un semejante), por lo que gran parte del adoctrinamiento militar consiste precisamente en convencer a una persona para que marche despreocupado contra el enemigo. (Algo tan aberrante que, de hecho, abundan casos históricos donde la retaguardia disparaba al que no avanzaba, como por ejemplo hacía el Ejército Rojo en tiempos de Stalin).

Morir en batalla se convierte así en algo deseable: abre las puertas del Paraíso musulmán, del Valhalla vikingo, de las gestas heroicas. Héctor alcanza su máxima grandeza muriendo a las puertas de Troya, de haber llegado a anciano, cascado y desdentado, quizá habría resultado menos sugerente. Pero en realidad este tipo de muertes es bastante estúpido, no es más que el logro máximo del espeluznante triunfo de la lógica militar: el desprecio por la propia vida (y la ajena, claro).

De todas maneras, la muerte accidental de Durruti me parece más trágica. Quién sabe qué sería hoy en día del anarquismo si desde un principio se hubiera repudiado la lucha armada. Tal vez, la sangre no habría oscurecido sus grandes bondades teóricas y en la actualidad gozaría de más aceptación. Para quien condena la violencia, el hecho de que Durruti muriese por su propia arma tiene algo de simbólico. El anarquismo comenzó a preparar su propio velatorio el día en que comenzó a manejar las armas de una forma despreocupada.

Buenaventura Durruti

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17 // The Bit Jazz Band
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Para no aburrir con temas de dudoso interés general en La Cuarta Pared, he preparado un nuevo web log en el que trataré de diseño, programación, software, internet, etcétera. Se llama The Bit Jazz Band y lo puedes encontrar en:

(Es una versión beta, por lo que algunas cosas -como la búsqueda por categorías, están en construcción).

Interfaz de The Bit Jazz Band

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18 // Microcuento I
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Según la Kábala de los Androides Venusianos, 2008 es un año que no podemos dejar escapar para ser felices. Consciente de mis deberes para conmigo mismo, aprovecharé este designio para recuperar el placer de escribir literatura, aunque mi sensibilidad anda algo adormecida tras 10 años escribiendo pulp-ensayos.

Como tengo cierta tendencia a dispersarme sino me marcan un plazo de entrega, utilizaré como excusa los concursos. Uno que parece muy cómodo –pues no supone grandes esfuerzos– es el concurso de microcuentos que organiza la Escuela de Escritores con Cadena Ser, valorado en 6.000 euros. Como dicen ellos: El concurso literario en lengua castellana con mayor dotación... por palabra. Puedes presentar cuantos relatos quieras y debes cumplir dos reglas: que no pase de las 100 palabras y que empiece por la última palabra del relato finalista de la semana anterior (cada semana hay una final). Aquí tienes las bases:


Me gustaría entregar unos tres cada semana, y que uno de ellos se fuera continuando. Este es el primero que he escrito a partir de la frase “No funcionó”. Espero que te guste.

Microcuento I


No funcionó. Con el marido ausente, durante 20 años había disfrutado de sí misma, de amantes y poemas, de una exquisita libertad que ahora veía arrebatada a golpe de espada. Una vez más, trató de sofocar el amargo aliento de aquel hombre pensando en las caricias de Antinoo, cuyos restos descuartizados eran pasto de los perros, pero no funcionó. Hediondo de mugre y sangre, el hombre arremetió contra ella y gritó de triunfo mientras escupía un níveo gargajo.

Al amanecer, recordada la costumbre, Penélope retomó un tapiz durante 20 años abandonado y empezó a tejer mientras murmuraba el nombre de sus amados.

Notas

El microcuento está inspirado en este estremecedor poema de Yannis Ritsos:

No era que lo le hubiera conocido a la luz del hogar, no eran sus

andrajos de mendigo, su transfiguración –no, había claros indicios:

la cicatriz de su rodilla, su robustez, la astucia de su mirada. Asustada,

apoyando la espalda en la pared, buscaba una excusa,

una prórroga de un poco de tiempo, para no contestar

para no traicionarse. ¿Por él había gastado veinte

años, veinte años de espera y de sueños, por este desdichado,

salpicado de sangre, de barba ya blanca? Se echó sin habla

en una silla, miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo, como si mirase

muertos sus propios deseos. Y: «bienvenido», le dijo,

escuchando extraña, lejana, su propia voz. En el rincón, su telar

llenaba el techo de zigzagueantes sombras, y todos los pájaros

que había tejido con brillantes hilos rojos en un follaje verde,

de repente, esta noche del regreso, se volvieron de color ceniza y

negro, volando por el cielo llano de su última espera.

(Yannis Ritssos. Antología. Plaza y Janés, Barcelona 1979.
Versión de Dimitri Papageorgiou).

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19 // Matar un gato
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Leafar me ha recomendado un vídeo, que a su vez os recomiendo. Muy interesante:

 

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20 // Microcuento II
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Por una extraña razón, mi microcuento de Penélope no ha sido seleccionado por el jurado del concurso que te mencionaba días atrás. Sin embargo, lejos de desanimarme por este primer fracaso, me crezco en la adversidad y vuelvo a intentarlo esta semana. Esta vez debe comenzar por la frase No pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando.

Como las referencias clásicas no han funcionado, en esta ocasión me baso en un hecho real que le pasó a un famoso tenista (creo recordar que a Boris Becker), aunque en su caso, la pilluela consiguió su cometido. También me recuerda al de Monica Lewinsky, una chica que guardó un vestido manchado de semen de Bill Clinton para sacar beneficio.

Microcuento

No pude transformarme en princesa porque el imbécil seguía mirando. Tan solo debía sacar la probeta que llevaba en el bolso y escupir el semen que guardaba en la boca. Más tarde, me fecundarían y, antes de permitir el escándalo, seguro que obligarían al príncipe a casarse conmigo. Pero ¿por qué no apartaba la vista? ¿Es que nunca se había acostado con una mujer?

El príncipe siguió mirándola embelesado durante largo tiempo. Solo más tarde le explicaría la dicha que había supuesto aquella noche, una de las últimas de su vida, tras la fatal enfermedad que le acababan de diagnosticar.

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