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09 - 08 Por la mañana cogimos un barco rumbo a Tzendendre, un tranquilo y precioso pueblo turístico que está a unos 55 kilómetros de Budapest. A pesar del turisteo, del tipo que se puede encontrar en Altea, el lugar es muy acogedor. Sus casas anaranjadas se recortan en un cielo de un azul muy intenso y el verde de las hiedras hace el resto. Saliendo de Budapest... |
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| Nunca he comprendido esa manía, que se suele producir más entre las chicas, de tostarse bajos los cancerígenos rayos solares con el objeto de tener un aspecto más chamuscado, tipo pollo asado. |
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| Un divertido puente sobre el que pasa el ferrocarril. |
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A pesar de que el agua debe contener toneladas de mercurio y demás deshechos industriales, el personal le echa valor y se baña. (¿Será el origen de la próxima Patrulla X?) |
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| Ya llegamos al pueblo
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¡Qué de tiendas! Pero estaban solo cerca del embarcadero, luego ya es más normal.
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| A esto me refería con los colores |
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La prensa local. En portada podemos apreciar la gran noticia: diversas señoras desnudas
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Esto pica de la ostia. Más que un chile... me los comía a bocados. |
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Rayos, qué chica tan guapa
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