La catedral de Florencia es una de las más hermosas de Italia. Como las demás, aquí también se divide en campanile o campanario; baptisterio, donde se celebran los bautismos; y el duomo, que sería la catedral propiamente dicha. El duomo data del siglo IV, aunque experimentó diversas reformas a lo largo del tiempo. La más importante fue la cúpula, diseñada por el gran Brunelleschi a principios del siglo XV. Esta cúpula, además de ser espectacular, supuso todo un alarde de ingeniería para la época. Desde hacía un par de siglos, los ricos florentinos estaban desesperados. No sabían qué hacer para cerrar el enorme boquete que había en el techo en vez de la cúpula. Sin embargo, era tan grande que nadie sabía cómo acometer la empresa. Brunelleschi encontró la solución inspirándose en el Panteón de Agripa, en Roma. Sobre un tambor ortogonal fue levantando muros de ladrillos huecos que van descargando las presiones sobre los nervios y el tambor. De esta cúpula diría Miguel Ángel: se puede construir una más grande, pero no más hermosa. También se decía que su sombra se proyectaba por toda la Toscana, aunque quizá el dicho se refería más al poder de los Medici que a la obra de Brunelleschi. |