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» Lucca «

Lucca es una pequeña ciudad de orígenes romanos. Tan solo pasamos allí una mañana, pero nos dejó muy buen sabor de boca. Debe ser muy agradable para vivir, ya que todo el mundo iba en bicicleta y el centro estaba cortado al tráfico de automóviles.

 
la entrada a la ciudad
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» Catedral de san Martino «

Nada más entrar en el centro histórico desde la estación te encuentras con una catedral preciosa, la Catedral de san Martino. A diferencia de otras catedrales del norte de Italia, tiene el campanario adosado al duomo (la iglesia). La fachada del siglo XIII es espectacular, nos encantó. Aunque parece muy sencilla, la asimetría del pórtico y la combinación de columnas diferentes te sugiere que todo se mantiene en un equilibrio muy delicado, como si al quitar una de las piezas, por pequeña que sea, todo puede derrumbarse.

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En perfecto desequilibrio se encuentra la estatua del santo al que está dedicado la catedral, san Martín, en el momento en que comparte su capa con un mendigo que estaba muerto de frío. Muy chulas son también las gárgolas. ¿Alguien me puede explicar porqué en las iglesias católicas abundan representaciones de monstruos infernales?

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Dentro de la catedral hay un cristo tallado en madera del siglo XIII muy curioso. El humo de las velas lo ha ido ennegreciendo y hoy día parece de Etiopía, lo cual parece más acorde con la realidad pues, siendo Jesús de Galilea, es más probable que fuera de rasgos oscuros que de tez blanca.

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Cada pequeña iglesia de Italia puede esconder una joya artística. Cuando menos te lo esperas, entras y te encuentras un cuadro formidable. En este caso la sorpresa fue una Última de Tintoretto. Por cierto, me llamó la atención la señora que está a los pies con un niño. Si esto fuera el Código d'Vinci diría que es María Magdalena con el retoño que ha tenido con Jesús.

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» Piazza del Mercato «

La Piazza del Mercato hay que verla pues es un claro ejemplo de un momento histórico muy curioso del urbanismo europeo. Cuando el imperio romano se derrumbó definitivamente, allá por el siglo V, los ciudadanos se arrejuntaron en las partes más seguras de la ciudad. Uno de estos refugios naturales eran los anfiteatros, que disponían de altas paredes sobre las que ultimar una muralla con los pocos recursos de los que disponían. Lo curioso es que en esta Piazza del Mercato se ha conservado desde entonces la planta del anfiteatro.

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» Callejeando «
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» Piazza de san Michele «
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» Las murallas (siglo XVI) «
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