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San Antonio

En el sur se encuentran dos volcanes que estuvieron activos hace tan solo 30 años: el San Antonio y el Teneguía. Por fortuna, en ambos volcanes las erupciones no fueron violentas, por lo que la isla no corrió riesgo de ahogarse en un mar de incandescente lava. Desde la cima del San Antonio se puede apreciar con claridad la chimenea del volcán, en la que han crecido indómitos pinos canarios.

Cerca del volcán había unas fuentes termales (que le daban nombre a la localidad de fuencaliente) cuyos poderes curativos eran famosos en España, sobre todo para casos de lepra y sifílis. Estas fuentes quedaron sepultadas durante una erupción volcánica, pero ahora las acaban de descubrir. Dentro de unos años, supongo que las volverán a abrir al público.

 

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Vértigo

El sendero que recorre la boca del volcán apenas tendrá metro y medio de ancho, y se encuentra a una gran altura, por lo que en algunos tramos sentí mucho vértigo. Sin embargo, lo espectacular de las vistas valió la pena. A un lado se ve el volcán y al otro toda la costa sur de la isla, con sus casas desparramadas ladera abajo entre terrazas de bananos.

 

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El volcán Teneguía

Al sur del volcán San Antonio se encuentra el Teneguía, que también entró en erupción durante la década de los 70.

 
 
Una playa peligrosa

Tras la volcánica excursión decidimos ir a una playa cercana. Playa chica se llamaba la cala y era de arena negra. Pasamos un buen rato a pesar de un cartel en el que se advertía a los turistas que en cualquier momento te podía caer una piedra en la cabeza... y la advertencia debía de ir en serio pues vimos un par de cruces en la escalera que conducía a la playa.

 

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Los Llanos

Para comer fuimos a Los Llanos, la localidad más poblada de la isla, donde Bruno conocía un buen lugar, el Salta si puedes. Efectivamente, comimos de maravilla por poco dinero. En general, la vida resulta mucho menos cara que en Madrid.

 

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Una iglesia falangista

El Templo de Nuestra Señora de los Remedios, la iglesia del lugar, data del siglo XVI. Aunque es acogedora, curiosamente, aún conserva en su fachada miasmas de rancio franquismo.

 

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Señora

¿Me mira con odio o es una impresión mía?

 

 
Tazacorte

En la costa, pasado Los Llanos, se encuentra el pueblo de Tazacorte, cuyo núcleo histórico está formado por casas de llamativos colores.

 

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Notario

En una pared, alguien había escrito una siniestra amenaza contra el notario del lugar. No sé qué habrá hecho el pobre hombre, pero me pareció escalofriante... ¡Qué manía de recurrir siempre a la violencia!

 
 
El puerto

Cerca del pueblo de Tazacorte se encuentra el puerto, una localidad playera de pepes y maris. Allí comimos el día que fuimos a la Caldera de Taburiente en un sitio llamado Casa del Mar, donde me salté mi regla de no comer peces de mar (trato de no comer ningún pescado que no provenga de una piscifactoría).