Entre los días del 11 y 16 de agosto de 2005, Eva y yo marchamos a Menorca en busca de playa y descanso. Aunque la semana en esta pequeña isla no estuvo mal, a los dos nos pareció una experiencia irrepetible. Quizá porque estamos acostumbrados a viajar a grandes sitios, fagocitando datos a toda velocidad, el encanto menorquín a punto estuvo de rozar el hastío. Esto no quiere decir que la isla no sea formidable, que lo es, sino que estamos mal acostumbrados a otro tipo de periplos veraniegos. En fin, en cualquier caso, aquí están las fotos que sacamos ambos. Esperamos que os gusten (lo más interesante está en el enlace de la prehistoria menorquí).
Eva y Marcos