La casa de mi abuela es fabulosa. Es un viejo palacete del siglo XIX que parece sacado de una novela romántica.

Antes, para entrar había que llamar golpeando estas alabardas chulísimas.

La escalera de la entrada es alucinante...



La cocina está pelín destrozada...

Uno de los cuartos (el de invitados). La cama es una reliquia. Sobre ella una estampa religiosa.

Uno de los dos salones (el de mi abuela).

El comedor, donde antiguamente se reunía todo el clan para comer (la mitad de ellos no se hablaba con la otra mitad).

Otro dormitorio.

Mi madre y mi abuela en otro dormitorio.

Los techos son altísimos y están todo desconchados, son una maravilla. (Este es el que mejor está).
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